La calificadora de riesgo Moody’s confirmó la calificación soberana de Paraguay en Baa3, el primer escalón del grado de inversión, y mantuvo la perspectiva estable. Sin embargo, el informe advierte que el país aún enfrenta desafíos estructurales que limitan una eventual mejora de la nota y señala que un deterioro de la situación fiscal o un debilitamiento de las instituciones podrían incluso ejercer presión sobre la calificación soberana.
La agencia destaca que el perfil crediticio de Paraguay continúa respaldado por un sólido crecimiento económico, una carga de deuda pública relativamente baja y estable, el cumplimiento del marco de responsabilidad fiscal, una política monetaria creíble que ha permitido mantener la estabilidad de precios y un entorno de estabilidad política.
Asimismo, considera que estos factores reducen la vulnerabilidad del país frente a riesgos internos y externos.
No obstante, Moody’s sostiene que estas fortalezas siguen contrarrestadas por debilidades estructurales. Entre ellas menciona una reducida base de ingresos del Gobierno, que limita la flexibilidad fiscal; una elevada proporción de deuda denominada en moneda extranjera, que incrementa la exposición a movimientos del tipo de cambio; una fortaleza institucional inferior a la de otros países con la misma calificación y una economía que aún depende en gran medida de la agricultura y de la generación hidroeléctrica, sectores expuestos a los efectos del clima.
Uno de los principales aspectos señalados por la calificadora es la necesidad de seguir fortaleciendo las instituciones. Si bien reconoce avances mediante la aprobación de leyes como la de Responsabilidad Fiscal, la modernización de la administración financiera del Estado, la Ley de Alianza Público-Privada, la creación de la Superintendencia de Pensiones y Jubilaciones y la reforma de la Caja Fiscal, considera que persisten limitaciones en la capacidad institucional y desafíos para implementar las políticas públicas.
Deuda se debe saldar 2028. Como ejemplo de estas debilidades, Moody’s hace referencia al reconocimiento de atrasos fiscales anunciado a comienzos de 2026, equivalentes a alrededor del 2,1% del producto interno bruto (PIB). A criterio de la calificadora, este episodio puso en evidencia deficiencias en la gestión de las finanzas públicas.
Sin embargo, espera que el Gobierno logre cancelar completamente esos atrasos hacia 2028 y evite su reaparición mediante una mejor coordinación entre el presupuesto anual y la planificación del flujo de caja, además de fortalecer los mecanismos de control del gasto.
Respecto a una eventual mejora de la calificación, Moody’s considera que esta dependerá de la capacidad del país para profundizar las reformas institucionales y fortalecer la gobernanza.
Asimismo, señala que un incremento sostenido de los ingresos públicos, una reducción de la deuda denominada en moneda extranjera, que mejore la sostenibilidad de la deuda y la flexibilidad fiscal, y mayores inversiones privadas que impulsen el crecimiento potencial y reduzcan la vulnerabilidad de la economía frente a shocks fortalecerían el perfil crediticio de Paraguay.
En contrapartida, la calificadora advierte que una prolongada desaceleración de la inversión privada y del crecimiento económico podría reducir la resiliencia de la economía paraguaya.
También señala que un deterioro sostenido de las cuentas fiscales que incremente la deuda pública o afecte la capacidad de pago, incluido un nuevo aumento de los atrasos del Estado, ejercería presión negativa sobre la nota soberana.
A ello se suma el riesgo de un debilitamiento de la efectividad institucional, ya sea por el estancamiento de las reformas o por persistentes deficiencias en la gestión de las finanzas públicas, factores que, según Moody’s, también podrían derivar en una rebaja de la calificación.
Pese a estas advertencias, la agencia mantiene una perspectiva estable para Paraguay al considerar que los riesgos se encuentran equilibrados.
Potencial de la Bioceánica y de otras inversiones
Además de advertir sobre los desafíos fiscales e institucionales, Moody’s identifica al Corredor Bioceánico como uno de los proyectos con mayor potencial para impulsar el crecimiento económico de Paraguay. La calificadora sostiene que la obra, próxima a concluir, fortalecerá la conexión del país con los puertos de los océanos Atlántico y Pacífico, favorecerá el comercio y la logística, además de contribuir a una mayor diversificación de la economía mediante actividades de mayor valor agregado. En ese contexto, el informe también menciona inversiones privadas de gran escala como Paracel y Atome, como proyectos que podrían respaldar el crecimiento de largo plazo y la diversificación económica. No obstante, en el caso de Atome, el proyecto atraviesa actualmente un escenario de incertidumbre tras el impasse surgido con el Gobierno (a través de la ANDE) respecto al suministro de energía, por lo que la concreción de la inversión todavía permanece en duda.