El sector más expuesto y que ya sufre las consecuencias de las heladas en Misiones es el de las hortalizas (tanto de hoja como de fruta), principalmente aquellas parcelas que se encuentran a campo abierto y sin protección de media sombra o microtúneles.
También se reportaron daños visibles en el forraje, afectando directamente a variedades como el pasto Brachiaria y el Camerún, claves para la alimentación del ganado.
“Generalmente, los efectos reales y una evaluación más detallada de las pérdidas se tienen recién entre las 24 y 48 horas posteriores al evento climático”, explicó Carlos Melgarejo, jefe técnico en la Dirección de Extensión Agraria (DEAG) en San Ignacio, Misiones.
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Explicó que el nivel de afectación final siempre depende del estado fenológico de la planta (germinación, crecimiento, floración o fructificación), así como de la intensidad y duración del evento climático.
Afortunadamente, el grueso de la producción agrícola de la temporada está a salvo por una cuestión de calendario. Actualmente casi no hay parcelas sembradas con rubros de verano como el maíz, el poroto o la mandioca, lo que evitó una catástrofe mayor.
Alerta temprana y recetas de manejo poshelada
Desde la Unidad de Gestión de Riesgo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) se activaron los protocolos de contingencia entre 48 y 72 horas antes del ingreso del frente frío, emitiendo recomendaciones claves para mitigar el impacto de las bajas temperaturas.
Para los productores hortícolas, los técnicos insisten en que el manejo poshelada es vital para salvar la producción.
Recomiendan la aplicación inmediata de fungicidas para prevenir enfermedades que aprovechan las lesiones del tejido vegetal, así como bioestimulantes (aminoácidos) para ayudar a sanar las heridas y reducir el estrés hídrico y térmico de las plantas.
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En el caso de las pasturas, el consejo es esperar a que pase el pico de frío extremo y, una vez que comiencen a registrarse los primeros brotes, aplicar una fertilización de recuperación.
Las heladas con escarcha, sumadas a la seguidilla de días nublados y la falta de radiación solar, provocan un combo que paraliza el campo.
“Más allá del daño directo a los tejidos, las bajas temperaturas retrasan el crecimiento de todos los rubros; en estas condiciones, prácticamente nada crece”, advirtió Melgarejo.
Melgarejo además mencionó que mirando hacia el futuro inmediato, ya se encuentra articulando reuniones técnicas y mesas de trabajo con los productores para hacer frente al fenómeno del niño.
“Estamos delineando estrategias conjuntas que permitan combatir los efectos dañinos de los eventos climáticos extremos que se pronostican para los próximos meses con el fenómeno del niño, trabajaremos en conjunto con los productores”, puntualizó.