A cien años del nacimiento de Lorenzo Álvarez, su violín vuelve a reunir a varias generaciones de músicos en un mismo escenario. Esta noche, el Teatro Municipal Ignacio A. Pane (Presidente Franco entre Chile y Alberdi) será el lugar elegido para Lorenzo Álvarez. El alma del violín-100 años, un concierto que busca recordar al músico, compositor y formador de generaciones, pero también recuperar una parte de su obra que sigue presente en la música paraguaya.
Para su hijo, el maestro Luis Álvarez, preparar este homenaje tiene un significado que va mucho más allá de una fecha. “Nos hubiera encantado poder celebrar a su lado, pero él nos acompaña siempre”, afirma en conversación con ÚH. La ausencia de su padre se mezcla además con una pérdida reciente: su madre, Ña Zuni, falleció hace poco más de un mes. “En cada encuentro familiar, en cada escenario y en cada nota musical, sentimos su presencia porque en realidad él se fue solo físicamente, pero sigue tan presente en nuestra mente y nuestro corazón”, expresa.
La noche reunirá a Los Álvarez, Grupo Generación de Villarrica, Juan Cancio Barreto, Grupo Tekove, Fernando Garbarino, Gente en Camino; Dani Meza y Luis Duarte, de Tierra Adentro; Enrique Zayas, de Paiko; Marcelo Cáceres, Jacinto Gómez, Óscar Pérez, Digno Acuña, Pedro Barrios y el Trío Eira, entre otros artistas. Muchos tuvieron algún vínculo con Lorenzo: fueron sus alumnos, compartieron escenarios, grabaron sus canciones o simplemente encontraron en él una referencia.
El maestro detrás del violín. Lorenzo Álvarez, conocido como El violín romántico de Asunción, no fue solamente un intérprete; fue formador de músicos y estuvo al frente de agrupaciones que marcaron distintas etapas de la música paraguaya. También desarrolló una faceta como compositor y periodista, dejando una producción que su familia busca volver a poner en circulación.
“Era una persona que irradiaba un brillo singular, estudioso, pulcro, exigente, cariñoso. Sus alumnos lo querían mucho”, recuerda Luis. Para él, mantener viva esa memoria es también una responsabilidad de quienes recibieron directamente su enseñanza o forman parte de su descendencia musical.
El concierto recorrerá distintas etapas de la vida artística de Lorenzo a través de sus composiciones. Sonarán obras como Alma y violín, Silbido nocturno, Cielo azul, Dulce melodía, Madrecita mía y Che haitéma lo mitã. También estará la recordada Marcha a la Albirroja, compuesta en 1968 junto a Ángel Peralta Arellano, además de los poemas sinfónicos Marinero en alta mar, Malecón del puerto, Viaje al horizonte y Jasy Retã, obra con la que obtuvo el Premio Nacional de Música en 2005.
“Queremos que el público conozca la faceta de compositor del maestro Lorenzo, que además también se recibió de periodista y escribía muy bien. Tiene muchísimas canciones de letra y música que el público merece conocer”, explica Luis.
La intención, entonces, no es quedarse únicamente con las canciones más conocidas. La familia decidió incluir también piezas menos difundidas, pero que permiten conocer otras facetas del creador. “Él tiene muchas composiciones hermosas, algunas se conocen bastante, otras no tanto, pero son tan hermosas que quisimos incluirlas en el repertorio para hacerlas conocer”, señala.
Las semillas que dejó. La elección de los artistas invitados también forma parte del homenaje. No se trata únicamente de juntar nombres para una celebración, sino de mostrar cómo una misma figura puede atravesar diferentes generaciones y estilos.
“Todos ellos tienen alguna relación con el maestro Lorenzo, sea que hayan compartido escenario o momentos con él, algunos fueron sus alumnos, otros lo admiraban mucho, otros grabaron sus canciones”, cuenta.
En su propia vida, Luis también lleva consigo las enseñanzas de su padre. Recuerda especialmente una conversación durante su juventud, cuando formaba parte del grupo Los Hobbies y había comenzado a descuidar sus estudios porque le iba bien con la música. Lorenzo se acercó para advertirle que no debía conformarse.
“Me enseñó la perseverancia. Que nada caería del cielo y que yo tenía que trabajar duro para lograr mis objetivos”, recuerda. Con el tiempo, aquella conversación terminó convirtiéndose en una de las lecciones que más valora.
Pero las enseñanzas de Lorenzo no se limitaron al escenario. Luis también rescata los valores que recibió dentro de la familia y que considera fundamentales para su propia vida. “En lo humano me enseñó a ser siempre honesto, a ponernos en el lugar de los demás para emitir opinión, me enseñó a ser respetuoso y a no perder la humildad cuando haya ganado espacio o cuando haya sido reconocido por mi trabajo”, afirma.
Aquella exigencia que tenía como maestro también formaba parte de su manera de entender la vida. Para Luis, su padre no buscaba solamente que sus alumnos tocaran bien, sino que aprendieran a trabajar, a estudiar y a sostener una carrera con responsabilidad. Esa mirada explica por qué, décadas después, muchos de sus alumnos siguen vinculados a la música.
A un siglo de su nacimiento, Luis considera que el mayor legado de su padre está justamente en las personas que formó. “Considero que su mayor legado son sus alumnos”, afirma y agrega que “tantos estudiantes pasaron por sus enseñanzas y por su batuta que aquel don de la docencia que él tenía sigue vivo en todos ellos como en aquel entonces”.
El concierto no busca solamente recordar a Lorenzo Álvarez, sino volver a poner su música en manos de quienes hoy continúan tocando, enseñando y creando. Para su familia, es también una manera de agradecer una vida dedicada a la música paraguaya.
Y queda una imagen que Luis imagina con emoción: su padre sentado entre el público, mirando el escenario y a varias generaciones reunidas para homenajearlo. “Me imagino y me lagrimean los ojos de solo pensarlo. ¡Cómo quisiera que sea cierto!”, confiesa y espera que su padre se sienta orgulloso.
“Me gustaría que se sienta orgulloso y feliz de ver crecer esas semillas que plantó hace muchos años. Que todo su esfuerzo y sacrificio tuvo resultado positivo y que seguimos sus pasos, así como él nos enseñó”, sentencia.
Detalles del concierto
Nombre. Lorenzo Álvarez. El alma del violín 100 años.
Día. Lunes 10 de agosto.
Hora. 20:00.
Lugar. Teatro Municipal Ignacio A. Pane (Presidente Franco entre Chile y Alberdi).
Entrada. En TUTI: Plateas: G. 110.000, Palcos: G. 130.000, Tertulia: G. 80.000 y Paraíso: G. 60.000.