@Lic.marisolramirez
Traducir no es solo trasladar palabras de una lengua a otra, implica interpretar una identidad, preservar una voz literaria y permitir que una obra dialogue con lectores de otras culturas. Cada 30 de setiembre, el Día Internacional de la Traducción pone en primer plano ese trabajo y recuerda su valor como puente entre pueblos, lenguas y conocimientos.
La efeméride abre una pregunta: ¿Cuánto de nuestra literatura puede leerse hoy fuera de las fronteras nacionales? Existen obras paraguayas traducidas a muchos idiomas y autores que encontraron lectores en distintos países, pero aún no contamos con un estudio serio y sistemático que reúna esos títulos, identifique las lenguas de destino y permita dimensionar su circulación internacional.
Arnaldo Casco Villalba, escritor, investigador lingüístico y director general de Investigación Lingüística de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL), sostiene que la traducción constituye uno de los caminos indispensables para romper el aislamiento de la producción literaria nacional.
“Sí, sabemos por reportes periodísticos y culturales, que clásicos como Yo el Supremo, de Augusto Roa Bastos, traducidos a más de 25 idiomas”.
También existen obras de Renée Ferrer, El invierno de Gunter, de Juan Manuel Marcos, y trabajos de Javier Viveros que pueden leerse en distintas lenguas; “es decir, hay autores paraguayos con circulación internacional, pero aún falta un registro que cuantifique las obras y los idiomas a los que fueron traducidas esas creaciones”.
Tarea indispensable. ”Necesitamos proyectar nuestra producción literaria al espacio universal y conquistar el mercado lector mundial”, afirma Arnaldo Casco.
En gran medida, sostiene, “Paraguay sigue siendo una isla en ese sentido. Actualmente contamos con la Ley 7140/23 del Libro, que crea el Consejo Nacional de la Lectura y el Libro y desde donde se impulsa la promoción del libro paraguayo dentro y fuera del país. Uno de los caminos para esa internacionalización es precisamente la traducción”.
Además, este es el segundo año consecutivo de implementación del FONALIB, “que contempla apoyo económico para la traducción de obras universales o paraguayas tanto al guaraní como al castellano”.
En 2025 fueron aprobados 10 proyectos de traducción y para 2026 se mantiene esa cantidad. “Desde la SPL impulsamos la traducción y publicación en guaraní de obras nacionales y extranjeras. Entre los trabajos recientes están: Irumi Ypytu– Satélites Oscuros, homenaje a Josefina Plá; Poapu’apy Ñe’eyvoty – Un Puñado de Poesía, antología de las generaciones del 40 y 50, y Pedro Páramo, traducido al guaraní por Susy Delgado.
Se conocen pocos trabajos de traducción realizados desde el guaraní hacia otras lenguas. Se precisa mayor producción literaria en esta lengua y luego desarrollar su traducción a idiomas de mayor circulación.
“Existe una nueva camada de escritores con buen nivel literario y enfoques, temáticas y técnicas modernas”, dijo.
“La gestión coordinada entre la SPL, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), universidades, embajadas, editoriales y otros sectores es clave”, añadió.
Sendero para expandir
La falta de traducciones es una de las razones por las que autores fundamentales de nuestra literatura siguen siendo poco conocidos fuera del país, pero la verdadera causa es también la falta de una política real de promoción del libro paraguayo en el exterior. Actualmente se está trabajando para revertir ese déficit. Desde el Consejo Nacional del Libro y la Lectura se impulsa fuertemente la proyección de las obras paraguayas y sus autores fuera del país, porque consideramos necesaria una mayor presencia de Paraguay en el mundo. Falta política estatal y editorial que permita conquistar nuevos lectores.