Durante la homilía, el prelado presentó a María como “la llena de gracia”, ejemplo de coherencia y entrega, y advirtió que el pecado no es solo personal, sino también social.
“La mentira, la corrupción y la indiferencia endurecen el corazón y deterioran las relaciones humanas”, afirmó ante cientos de fieles.
Sostuvo que la fe auténtica se expresa en obras concretas y en el compromiso con el prójimo.
“No hay cosa mejor que alegrar al otro; esa belleza no se compra, es un regalo de Dios”, sostuvo, al invitar a decir no al pecado y sí a una vida justa y solidaria.
Posteriormente, en declaraciones a la prensa, monseñor Valenzuela expresó su satisfacción por el desarrollo de la fiesta. Destacó la organización, la asistencia masiva y el comportamiento respetuoso de los peregrinos.
“Estoy sumamente contento por la preparación de la liturgia, la asistencia, las predicaciones y, sobre todo, por el comportamiento de la gente. Se ve que vinieron con devoción, no por turismo ni negocios”, afirmó.
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El obispo resaltó la presencia de numerosos jóvenes que realizaron la peregrinación, cumpliendo promesas y renovando compromisos con la Virgen.
“Ellos vinieron a hacer su peregrinación, no a entretenerse. Eso nos alegra el corazón”, señaló.
Sobre la cantidad de asistentes, destacó que se observó un incremento respecto a años anteriores, lo que refleja un resurgir de la fe en la región.
“La Virgen se está portando con nosotros, acogiendo a todos cada vez más como Madre”, indicó.