06 feb. 2026

Las calles muestran la calidad de la gestión de las autoridades

Después de varios días de lluvia copiosa y continuada, tras los continuos temporales, las calles y avenidas de Asunción, su área metropolitana y la zona Central muestran una apariencia desoladora. Las ya deterioradas capas asfálticas muestran hoy baches y pozos que representan un gran riesgo para el tránsito. No es con discursos ni encerradas en sus oficinas donde las autoridades demuestran su gestión, sino en la calle, donde los ciudadanos experimentan a diario las falencias de la infraestructura, la falta de inversión y, en suma, la mala gestión.

Después de una semana de lluvias y temporales, solamente en la capital se han identificado al menos 400 puntos que requieren un bacheo. Según explicó el director de Vialidad de la Municipal de Asunción, Edgardo Duré, los que más peligro suponen son los hundimientos, que se generan cuando el sistema de desagüe cloacal es sobrepasado en su capacidad; cuando se rompe, cuando hay un colapso en una cañería, eso genera hundimientos en el pavimento.

Además del agua que se escurre sobre el asfalto y genera baches, también se tienen los causados por la rotura de cañerías, y en la lista de causas no puede faltar la antigua capa asfáltica que, sin mantenimiento, también deviene en pozos y baches.

El estado de calles y avenidas es uno de los principales motivos de queja ciudadana, y a diario se puede observar la manera en que los vecinos se encargan de señalizar los baches para evitar accidentes, con ramas, cajas, bolsas y todo lo que sirva para el efecto.

Esta es una situación que afecta a la capital del país, a las ciudades de su área metropolitana y a las del Departamento Central. Las quejas y denuncias de vecinos ocupan a diario las páginas de los periódicos como también las redes sociales.

El caos urbano que se puede observar en las ciudades, en particular en los días en que se registran grandes precipitaciones, nos lleva frecuentemente a imaginar escenarios apocalípticos. Lamentablemente, de alguna manera, el ciudadano se ha acostumbrado a lidiar con los raudales, los cuales se encuentran entre los problemas ambientales más graves. Son tremendamente peligrosos para la vida de las personas, y provocan pérdidas económicas, pero también desnudan la tremenda incompetencia de las autoridades que con su ineptitud no han dotado de desagüe pluvial a las ciudades.

En este punto, se puede afirmar sin duda que Asunción lleva de alguna manera la delantera a otras localidades. Tal como recientemente publicó Última Hora, la Comuna había promocionado el desagüe pluvial para 10 cuencas, pero los recursos solamente alcanzarán para 4. La Municipalidad de Asunción promocionó la emisión de bonos G8 para obras de desagüe pluvial y así aumentar la cobertura en un 50%; el monto para desagüe fue de G. 360.000 millones, pero tras el endeudamiento quedó claro que se podría llegar a todos los objetivos.

Durante las campañas políticas, los aspirantes a intendente hacen grandes promesas, en sus discursos y aparentan tener conocimiento de las necesidades de la ciudadanía, pero una vez que ganan las elecciones parecen olvidar lo prometido y comienzan las excusas.

La nueva realidad nos está mostrando que, los fenómenos climatológicos son cada vez más extremos y se irán intensificando lo mismo que los daños que generan. Y esto va a ir en aumento progresivo, pues nuestras ciudades –porque las autoridades no han hecho a tiempo su trabajo– han ido creciendo sin planificación y en forma descontrolada. Hoy, el asfalto y el cemento cubren los cauces de agua naturales lo que, sumado a que las ciudades carecen de desagüe pluvial las convierten en bombas de tiempo ante cada precipitación.

Falta conciencia es cierto, de parte de la población que muchas veces aprovecha para arrojar sus desperdicios a la calle o a los cursos de agua de manera irregular, lo que a su vez cuando llueve tapona los pocos desagües disponibles y agrava la situación de los raudales. Pero no caben dudas de que la gran responsabilidad es de las autoridades que son ineficientes y carecen de planes para resolver los problemas de las ciudades y sus habitantes. Es su mala gestión la que se observa a diario en las calles y avenidas en forma de baches y caudalosos raudales.

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