La guarania dejó los gritos de su rebeldía, como su creador, José Asunción Flores, en un concierto histórico ofrecido por la orquesta argentina Juan de Dios Filiberto, en homenaje a este género, en el centenario de su creación, en una noche de inexplicable emoción, en la que unos 1.800 compatriotas migrantes junto con argentinos pudieron volver a sentir en el idioma del corazón paraguayo.
Pyhare pyte, Purahéi paha y Ka’aty, del maestro Flores, fueron las piezas de la obertura orquestal del festival, que tuvo lugar el pasado 5 de diciembre, en el auditorio del Palacio Libertad de la ciudad de Buenos Aires.
La organización del concierto fue un esfuerzo de la Embajada de Paraguay y la Secretaría de Cultura de Argentina, además del gran apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), por los 100 años de la guarania, creada en 1925, y cuyo aniversario se celebra cada 27 de agosto, fecha del nacimiento de su creador, José Asunción Flores, en 1904.
No hubo detalle que no conmoviera los sentidos. Juan de Dios Filiberto dedicó su repertorio a este género musical de inicio a fin, bajo la dirección del maestro Ezequiel Silberstein; sin embargo, los arreglos y el piano estuvieron a cargo de nada menos que Guillermo Cardozo Ocampo, nieto de Mauricio Cardozo Ocampo, músico que dejó su Regalo de amor y Añoranza al alma del arte guaraní.
Y solo unos minutos después, con elegancia y soltura, irrumpieron en escena dos artistas que pusieron la voz a este tesoro nacional: la soprano Montserrat Maldonado y el tenor Reinaldo Samaniego, como si faltaran emociones, dos paraguayos residentes en Buenos Aires y que además integran el Coro Estable del Teatro Colón.
Como maestra de ceremonia dirigió la velada con altura la periodista paraguaya Alejandra Acosta, y llenaron de prestigio con su presencia personalidades como el director de la Orquesta Nacional de Música Popular, maestro Luis Álvarez; la directora de la Orquesta Sinfónica Nacional del Paraguay (OSNP), María Victoria Sosa; el maestro Diego Sánchez Haase y, con sus cabellos plateados, Eva García viuda de Abente, compañera de Carlos Federico Abente, un amigo fundamental en la vida de Flores.
La guarania, nacida de lo más profundo de la identidad paraguaya, comenzó su historia en 1925 con la primera obra del maestro, Jejuí. El concierto transitó su melancolía con Buenos Aires, salud; Ne rendápe aju; Mi pequeño amor; Panambí vera; Mi oración azul y Renacer.
De esta forma, el homenaje se extendió al poeta de Flores, Manuel Ortiz Guerrero, a Mauricio Cardozo Ocampo, Demetrio Ortiz y Herminio Giménez. Inspiración pura para un pueblo doliente, con historia y pasión, que sabe que la guarania ndaha’éi purahéi añónte, porque la siente y respira.
Flores, que recorrió con su obra los escenarios del mundo, pudo trascender hasta eternizar su vida, su tapykuere, desde la Chacarita hasta su segundo hogar, Buenos Aires. Fue así que en el 2024, la Unesco declaró a la guarania patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
En el auditorio Ballena Azul se siguieron escuchando Pueblo Ybycuí, Ka’aty, Recuerdos de Ypacaraí y Mis noches sin ti, en medio del murmullo del público.
Este sitio histórico, ubicado sobre Sarmiento 151, fue rebautizado en 2024 como Palacio Libertad Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento; de sus cuatro nombres, el más reciente fue Centro Cultural Kirchner, pero en sus inicios, hace 97 años, funcionó como la Casa Central de Correos y Telégrafos.
El concierto fue esperanza, pero también memoria compartida. Así como Flores debió dejar el barrio que lo vio nacer, Punta Karapã, Ricardo Brugada o Chacarita, para rehacer su vida en Buenos Aires, la migración paraguaya en Argentina alcanza la cifra oficial de 1.000.000 de compatriotas.
Flores fue militante comunista y, tras su exilio durante el régimen de Alfredo Stroessner (1954-1989), convirtió su música en una forma de resistencia cultural.
La añoranza y el nunca poder irse del todo
El migrante instala un poco de su terruño donde le toque estar, aunque la vida ya nunca será la misma. Para el compatriota, tanto el idioma guaraní como las melodías de la guarania son pertenencia, y tienen el poder de acercarles su tembi’u, al ñasaindy, el tereré o la hamaca.
El paraguayo residente en Argentina, Víctor Hugo Candia, quien lleva una vida activamente dedicada a la cultura, comentó que viajó hasta Buenos Aires en busca de oportunidades y que actualmente trabaja como locutor.
Es conocido en la colectividad como el Mitã’i Barrero, por Barrero Grande o Eusebio Ayala, su ciudad de origen, y es orgulloso fundador de un gran festival que se realiza cada mayo en Buenos Aires por el aniversario de la Independencia patria.
Por su parte, la docente Gabriela Talavera, coordinadora del programa Migrantes, de educación de personas jóvenes y adultas paraguayas que residen en Argentina, del Ministerio de Educación, reconoció que un concierto dedicado a la guarania como el que fue realizado tiene un gran valor para la colectividad porque mantiene los lazos con la cultura paraguaya.
La colectividad como prioridad
La embajadora de Paraguay en Argentina, Helena Felip Salazar, que lleva casi dos años de gestión, comentó que la prioridad de esta misión es la atención a la colectividad. El Estado cuenta con 10 consulados en el país vecino, algunos de los cuales se encuentran en San Justo, de La Matanza, también en Moreno, en General San Martín, Lomas de Zamora y otros.
Felip recordó que el maestro desarrolló sus creaciones y murió en la capital porteña, donde hoy residen unos 500.000 connacionales, en tanto que otros 500.000 se encuentran en las provincias del litoral. “Así como Buenos Aires recibió a José Asunción Flores, también lo hace con los compatriotas”, expresó.
Del mismo modo mencionó que la colectividad paraguaya tiene una buena apreciación por su trabajo, lo que facilita la obtención de empleo, pese a la situación económica actual de Argentina.
No obstante, añadió que desde el Gobierno se trabaja para que los que quieran retornar al Paraguay puedan hacerlo. Indicó que desde la Embajada el objetivo es demostrar que el país cuenta con un “ambiente propicio para las empresas argentinas que quieran invertir”.
Igualmente, Felip puntualizó que en el 2025 lograron la firma de importantes acuerdos. El primero, un memorándum para dar inicio a conversaciones sobre la construcción de un gasoducto, que tenga un trayecto paralelo al corredor bioceánico, con el fin de diversificar la matriz energética, ya que como país en crecimiento, Paraguay necesita tener energía a costos competitivos.
El segundo, el acuerdo de Cielos Abiertos, ya que Paraguay aumentó su movimiento por negocios y turismo.