Publicado en 2020, Gringo abigeo. Reflexiones sobre el delito de abigeato y la muerte de Roberto Steward cuenta la historia de un forajido norteamericano que vino a Paraguay, y como en las películas del Oeste, se dedicó al contrabando de ganado. Al final, se ganó un lugar en la sociedad paraguaya.
El autor Juan Marcos González, abogado, actualmente en proceso de tesis de la Maestría en Criminología en la Universidad de Santa Fe, Argentina, comienza explicando que, a fines del siglo XIX el Viejo Oeste norteamericano estaba desapareciendo y, entonces este delincuente, que ya era un abigeo en los Estados Unidos, de esos que se tiroteaban con el sheriff, como en los filmes. Llegó al país, siguiendo a otros cowboys contratados por grandes empresas norteamericanas, empresas que vienen a establecerse y contratan a estos vaqueros y había de todo, delincuentes y también gente honesta.
Cuando el gringo abigeo llega, se da cuenta de que en el Chaco paraguayo y en la cercanía con el Mato Grosso brasileño había mucho contrabando porque no había alambrados en esa época. Con el nombre falso de Roberto Steward se convierte en un delincuente que va a comenzar a hacer abigeato, pero a gran escala. Señala el autor que el abigeato en Paraguay es un delito que existió prácticamente desde que llegaron un toro y las siete vacas (aquella referencia famosa). “Desde ese día se robó ganado en Paraguay hasta el día de hoy”.
Y es una gran industria, añade, “Hay gente que se hizo de muchísimo dinero con el abigeato y cuando vemos una noticia que dice que ‘Se robaron 300 cabezas de ganado’, es porque hay toda una estructura, donde están metidos los que cometieron el delito en la parte operativa, fueron a agarrar las 300 cabezas y las subieron en un camión y están también policías, jueces, fiscales, autoridades que protegen este tipo de negocio. Y eso en 1920, como en la actualidad. Eso es lo que cuenta el libro”.
Como fuente, la obra se basa en los debates del Congreso, en 1920, cuando diputados y senadores de la época quisieron agravar la pena para el abigeato.
“El libro resalta que el abigeato no es solamente un hecho punible como nos quieren hacer creer, de las clases bajas, que te roban una vaquillona para comer, sino que es una industria, y que hay familias enteras que se enriquecieron de esta práctica delictiva”.
LA MUERTE DEL GRINGO
–¿Por qué el título del libro Gringo abigeo: Reflexiones sobre el abigeato y la muerte de Roberto Steward.
–Es la historia de este Roberto Steward que se llamaba, en realidad, George Musgrave, y que era un famoso bandido, de ese Viejo Oeste de los Estados Unidos. El nombre real es George Musgrave, y su nombre en Paraguay Roberto Steward.
A lo largo del libro se cuentan las andanzas de este señor y los vínculos que tenía con la política y cómo se posicionaba.
–Pero dice reflexiones sobre la muerte, no sobre la vida…
–Porque, en realidad, lo interesante es la muerte que de este señor que muere en 1947, en una casa ubicada en el corazón de Villa Morra, uno de los barrios más top de Asunción, ahora y en el 47, creo que no era un mal barrio. Muere en su casa de un infarto, creo que con su segunda o su tercera señora, habiendo dejado descendencia, muere en la tranquilidad de un barrio residencial en Paraguay. A diferencia del Viejo Oeste norteamericano, en donde un bandido moría o habiéndose tiroteado con la policía o habiendo sido traicionado por uno de los miembros de la cuadrilla o de la banda para quedarse con el poder. Esa es la manera de morir de un cowboy.
Sin embargo, este vino, hizo lo que quiso en Paraguay y en la Triple Frontera, iba a Buenos Aires, a San Pablo; hizo lo que quiso y murió pacíficamente, en la tranquilidad del barrio Villa Morra.
–Decías que también había una cuestión personal en la historia.
–Lo anecdótico del libro es que de chico, yo me iba a la casa de mi abuelo, todas las siestas y era ver el Gran Chaparral, Bonanza, todo ese tiroteo, bandidos, los indios, todo ese vamos a decir western norteamericano que consumimos nosotros son los que me vienen ahora a la cabeza, porque yo veía de siesta, y mi abuelo era un fanático.
Y en la introducción del libro digo, que lástima que ya no está mi abuelo con vida, porque le iba a decir que él caminando al banco o yéndose a su trabajo en Iturbe y Segunda Proyectada tranquilamente se pudo haber cruzado con un verdadero Outlaw, un bandido del Viejo Oeste que estaba en Asunción, uno real, que veíamos en las película, el libro trata más o menos de eso.
Porque primero yo publiqué El monstruo, que es la vida de un campesino que muere en una riña en la cárcel pública, Amancio Legal, a quien se le consideró el primer asesino serial de la historia de Paraguay, que en realidad no era ningún asesino serial. Y el segundo libro es Gringo abigeo, que a diferencia de El monstruo, en Gringo lo que abordamos es la delincuencia de cuello blanco. Recién a partir de la década del 50 del siglo XX los criminólogos van a decir que no solamente los pobres delinquen, por ahí pasa la idea central del libro.
–¿Roberto Steward llegó a ser miembro de la Asociación Rural? ¿Se codeada con los ganaderos?
–Sí, no él, sino dos muy amigos que tenía él. El no creo que haya entrado a la ARP, pero sí, por ejemplo, había dos ganaderos también norteamericanos. Uno era Robert Eaton y el otro era George Lohman, que son, vamos a decir, como los pioneros de la ganadería en Paraguay, en el Chaco. Son conocidos los Lohman en Pozo Colorado y Eaton en Río Verde, creo que se llama la zona ahora. Inclusive en una conferencia que yo di sobre el tema estuvo el hijo de Robert Eaton, y tanto Lohman como él eran amigos de Roberto Steward, y de hecho se lo mencionan en varios libros que yo cito en el libro que decían: ‘Este, este era un loco’.
Y esa es la historia, un bandido, que de ser bandido en los Estados Unidos vino acá a ser bandido también, pero no solamente bandido, sino un gran señor. Un gran bandido, y un gran señor de la de la alta alcurnia de acá, que se movía como un dandi.
–¿Tuvo familia?
–Sí, yo conseguí el reporte de muerte que le da el certificado de función, vamos a decir que da al Consulado de Estados Unidos en Paraguay. Y tengo entendido que estaba con una señora paraguaya en ese momento y tuvo hijos, tuvo varios hijos, algunos vivían en el Brasil, otros en la Argentina.
–Pero nunca te contactaron.
–No, sí, la familia de otro Roberto Stewart, pero que es un homónimo, que es Stewart, así con t. Pero ese es británico y este es Steward con D y es norteamericano. El Stewart es inglés y también ganadero, de la zona de Caapucú. Se comunicaron también conmigo los familiares de George Lohman porque también se les menciona en el libro y se enteraron de muchas cosas que no sabían, aparece una foto de él, la marca George Lohman de su ganado.
Es la historia del desarrollo de la ganadería en Paraguay también.
Hasta fines del siglo XIX en el Chaco eran tribus salvajes, nada más, nadie se animaba a entrar al Chaco.
Posguerra de la Triple Alianza hasta 1880 viene una misión anglicana inglesa a establecerse y después ya se instaló una empresa, y desde ahí comenzaron el desarrollo de la ganadería del Chaco.