04 feb. 2026

La derogación del Derecho Internacional

Las Facultades de Derecho bien podrían retirar de su malla curricular la asignatura Derecho Internacional Público. ¿Qué sentido tiene enseñar a las nuevas generaciones un sistema de convenios, tratados y contrapesos que, en la práctica, ha sido declarado muerto? Trump se ha colocado por encima de las normas que regulan las relaciones entre Estados y cuyo respeto es la base del orden mundial.
El Derecho Internacional no es un mero ideal romántico, sino que nació como una herramienta de supervivencia construida sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, pese a sus limitaciones e hipocresías, evitó que la fuerza bruta se impusiera a la soberanía inherente a los Estados. Si Trump sostiene que su “moral” individual pesa más que los compromisos jurídicos asumidos durante décadas, está vulnerando frontalmente esos principios. Si esa “moral” es argumento suficiente para arrogarse la potestad de entrar en otro país, secuestrar a su presidente y juzgarlo en sus tribunales, es que el Derecho de Gentes y los organismos internacionales han dejado de ser un marco de convivencia y se han convertido en un estorbo arqueológico.

Llegados a este punto, parece necesario aclarar lo obvio, antes de que se escuchen las descalificaciones de “zurdo”. Nicolás Maduro gobernaba de modo dictatorial, su régimen cometió graves violaciones a los derechos humanos, provocó una diáspora de ocho millones de venezolanos y no reconoció los resultados de las últimas elecciones. Ya está, no hay muchas razones para extrañar a Maduro.

Y, sin embargo, bombardear Caracas y ordenar una operación militar de “extracción” del presidente sin autorización del Congreso es, no solo una violación de la ley estadounidense, sino, sobre todo, al Derecho Internacional. Lo notable es que luego de hacerlo, Trump ni siquiera intente ocultar esa violación. Hay que reconocerle la franqueza: “No necesito el Derecho Internacional”, declaró. Será su propia mente, caprichosa e impredecible, la que dictará cómo se aplican las reglas. Cualquier intento de cambio de las mismas será respondido con la fuerza. No sé, me hace ruido tanta sinceridad. Viví en un mundo en el que el imperialismo usaba máscaras, intentaba disimular.

Tump notificó a América Latina que es un espacio geopolítico en el que no se admiten Estados situados fuera de su órbita de influencia. Es una nueva versión de los conceptos del “Gran Espacio” de Carl Schmitt o del “Espacio Vital” del Tercer Reich, que desdeñaba la igualdad de los Estados e imaginaban una gobernanza global basada en esferas de influencia dominadas por imperios expansionistas. Se trata de una remozada doctrina Monroe en clave neocolonial y con evidente interés en los recursos naturales de la región, en particular el petróleo.

América para los americanos, pero entendiendo a “America” como todo el continente y “americanos” solo para los del Norte. En todo caso, nada que Latinoamérica desconozca, luego de haber cruzado todo el siglo XX con una larga historia de intervenciones militares y golpes de Estado subvencionados por Estados Unidos.

Esta demolición del multilateralismo no es una peligrosa sobreactuación de Trump. Es coherente con su política exterior, crecientemente militarizada, con sanciones económicas unilaterales, y el retiro masivo de Estados Unidos de organismos vinculados al desarrollo, el clima y los derechos humanos.

El derrumbe silencioso del orden jurídico internacional deja al mundo en una incertidumbre que no conocíamos. El país mejor armado del planeta se declara por encima de la letra de las normas e instaura la “ley del más fuerte”, produciendo graves riesgos geopolíticos. Y todo transcurre con asombrosa normalidad. La tibieza y ambigüedad de las respuestas de la comunidad internacional son inquietantes. Se han abierto las puertas para que otros países emprendan acciones militares similares, ya que el Derecho Internacional se ha relativizado. ¿Será que la frase provocadora y exagerada con la que comencé la columna seguirá sonando fantasiosa en un futuro cercano?

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