Hace 37 años en esta zona del planeta quedaban solo las dictaduras de Stroessner en Paraguay y en Chile, Pinochet. La nuestra terminó en la madrugada del 3 de febrero.
Un golpe de Estado hizo posible el fin del largo Gobierno autoritario de un ser al que sus cómplices y obsecuentes llamaban el único líder, pero la gente que lo detestaba lo llamaba tiranosaurio, y sí, mucho antes de que a Spielberg se le ocurriera la idea, acá ya teníamos nuestro parque jurásico.
La dictadura terminó por una conspiración. Algunos dicen que esta se inició el 1 de agosto de 1987, en una Convención Colorada en la que los colorados –que por entonces estaban divididos entre militantes y tradicionalistas–. La cuestión es que se dio la brecha y los tradicionalistas al ser desplazados (se dice …) fueron literalmente a golpear las puertas de los cuarteles.
El propio consuegro del dictador lideró la conspiración que había planeado tomarlo a Stroessner en la casa de su amante, pero esto no pudo ser y él huyó a refugiarse en el Batallón Escolta. El tirano llegó al poder con un golpe de Estado (4 de mayo 1954) y se fue con otro el 3 de febrero de 1989. Su dictadura dejó 423 desaparecidos, 19.872 detenciones ilegales, 18.772 torturados, 59 ejecuciones, 3.470 exiliados, unas 20.090 víctimas directas y 7.851.295 hectáreas de tierras malhabidas, según los datos de la Comisión Verdad y Justicia.
Nuevo orden mundial. Imposible no seguir la escabrosa trama de los archivos Epstein. El Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó millones de nuevos archivos relacionados con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, tres millones de páginas, 180.000 imágenes y 2.000 videos. Hablando de conspiraciones, sobre lo que hay en ese archivo, se dice que el tal Epstein era, en realidad, un agente del Servicio de Inteligencia del grupete ese que domina el mundo, y el negocio era proveer todo lo que sus perversos clientes desearan, en su gran mayoría niños y niñas, comprometerlos y luego tenerlos a su disposición. Según la BBC, entre los documentos publicados hay intercambio de correos con el ex príncipe Andrés de Inglaterra, hermano del rey Carlos III; también el actual presidente norteamericano es mencionado cientos de veces en los archivos que acaban de ser publicados. Trump, dice la BBC, mantuvo una amistad con Epstein, pero afirma que esta se deterioró y ha negado tener conocimiento de sus delitos sexuales.
Los epsteinpapers mencionan, al parecer, al multimillonario de la tecnología Elon Musk, a Bill Gates y al ex presidente norteamericano Bill Clinton, entre muchos otros famosos y millonarios. No sé si será un invento, pero vi en la red social X, una foto del papa Juan Pablo II dando la bendición a Epstein y su socia Ghislaine Maxwell. Una pena.
Una frase muy oportuna de Antonio Gramsci, en estos días en que vemos un genocidio transmitido en vivo, y leemos las depravaciones de la gente privilegiada: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Y sí, estamos llenos de monstruos, que hacen cosas terribles con total impunidad.
Pedófilo. En Paraguay tenemos nuestra propia bolsa de inmundicia, tipo los archivos Epstein. Recordemos que cuando se fortaleció la democracia nos enteramos de cosas que durante la dictadura eran secreto a voces, tráfico de personas y esclavitud sexual de niñas y adolescentes pobres que eran arrancadas de sus familias y retenidas. Leopoldo Popol Perrier, amigo y proveedor de Stroessner, tenía una de estas casas en el barrio Sajonia, en Asunción. Allí, Malena Ashwell, en noviembre de 1975, encontró a dos niñas de 8 y 9 años de edad, sangrando tras haber sido abusadas. Lo denunció y fue secuestrada y torturada por la Policía.
Como decíamos, los monstruos están entre nosotros, y cuando alguno cae, toca celebrar y seguir esperando justicia.