19 feb. 2026

El reset del dólar

Nunca antes como ahora es importante releer mi artículo “El nuevo orden monetario internacional”, del 17 de marzo de 2025, en el diario ÚH, donde se expone cómo y por qué el dólar iba a sufrir una desvalorización alrededor del mundo desde el segundo semestre del 2025, incluyendo el Paraguay, a partir de un paper de Stephen Miran de fines del 2024 donde este profesional –entonces todavía ejecutivo del mercado financiero y hoy presidente del consejo de asesores de Trump– decía que en un futuro cercano se debía implantar una batería de tarifas proteccionistas y desvalorizar el dólar para recuperar al país de desequilibrios externos y devolver a los Estados Unidos su legítima grandeza, lo que significa competitividad nacional e internacional.

El objetivo era mitigar el déficit comercial y de su balanza de pagos. Trump siguió en forma disciplinada esas recetas y el mundo en el 2026 está confirmando aquellos supuestos. Según Trump, Bessent y Miran el dólar está sobrevalorizado. O, en otra forma de ver, para el malestar –razonable– del presidente de EEUU, las otras monedas de los demás países están sub-valorizadas. Y, posiblemente, sea verdad. El índice Big Mac de The Economist establece un método de paridad de poder de compra, informal, que sería un ejemplo que confirmaría la tesis de Trump, una razón (cociente) del poder de compra entre monedas nacionales donde el dólar es una de ellas, pero en función del precio de la hamburguesa, a partir de cuánto cuesta una Big Mac comparativamente entre naciones. Por este índice, en el caso del Paraguay, un dólar debería valer alrededor de 4.600 guaraníes. Qué tal.

Hoy, cumpliéndose mis pronósticos de marzo del 2025, con el dólar a la baja y siendo sustituido por el oro y otras monedas entre las reservas nacionales y de particulares, ese reset monetario está significando, aparentemente, el fin de la hegemonía del dólar como patrón internacional. Veamos cómo y por qué. Es muy posible que estemos observando el debilitamiento del dólar como patrón monetario, pero eso no significa que el dólar va a desaparecer como moneda robusta en el escenario mundial. En una perspectiva de largo plazo, conociendo la historia de las monedas en la línea del tiempo, estamos asistiendo a un descenso en la preponderancia del dólar que se aceleró en los últimos cinco años. La evidencia empírica es la participación de diversas monedas y metales en los activos de reserva de naciones en todo el mundo, para poder discernir cuáles son los que tienen chances de sustituir al dólar como moneda hegemónica en escala planetaria.

Un ejemplo cercano es el Brasil, que actualmente tiene 360.000 millones de dólares de reservas monetarias internacionales. Considerando una serie empírica o histórica desde el 2015 al 2024 se observa la composición que viene cambiando. Por ejemplo, el dólar era el 82,95% en el 2015 y ahora es 78,45% del total de RMI del Brasil. El yuan chino subió del 0% al 5,31% en el 2024, y el oro que era 0,66% en el 2015 saltó al 3,55% del total 2024.

En el caso del Brasil en el 2026 el total de reservas alcanza el 94% del total de deuda externa del país.

En nuestro caso, Paraguay, estaría alrededor del 50%.

Otra métrica del Brasil es reservas sobre M2, que es del 25%. Otra métrica es reservas sobre importaciones, en este caso es 3,4 veces en términos trimestrales.

Observando cuáles eran las monedas que eran reservas preponderantes en la historia de la humanidad como patrón monetario, desde el año 1250, el mundo pasó de confiar primeramente en el florín de Florencia desde el siglo XIII al XIV, luego fue el ducado de Venecia, en el cambio del siglo XV al XVI y luego apareció ganando la carrera de confianza como moneda patrón el real portugués; le sucede el real español, desde el siglo XVI al siglo XVIII, y apareció el florín holandés por un corto tiempo, y luego este fue suplantado rápidamente por la libra francesa desde el siglo XVIII al siglo XIX, cuando ya estaba creciendo la libra esterlina inglesa que dominó hasta mediados del siglo XX cuando el patrón dólar comenzó su era hegemónica, hasta nuestros días. Considerando solo monedas, sin considerar oro ni otros metales, en 1945 la libra esterlina era más del 80% de las reservas internacionales de los países.

El dólar era menos del 20%. Desde 1999, el dólar cae de ser poco más del 70% al 57% de todas las reservas de todas las naciones del mundo en el 2025.

El euro está alrededor del 20%. La libra esterlina es cerca del 6%, el yuan es apenas 1,5%. Aquí no está aún el oro. Si se considera el oro, ahí se puede ver que la reliquia bárbara de Keynes aumentó no apenas en cantidad acumulada, sino en valorización ya que atravesó los USD 5.000 por onza Troy.

Ahora se observa el fenómeno de que las monedas de papel caen en el share de participación. El dólar que era el 60% en el año 2000 ahora es apenas el 44% del total de activos de reserva considerando monedas y metales.

El oro es hoy ya el 23% del total de activos por encima del euro (que es solo el 16%) con perspectivas de seguir subiendo. Luego, conclusión, después del dólar, el oro es ahora el mayor activo de reserva de naciones en todo el planeta.

En consecuencia, lo que estamos viendo, probablemente, no solo es la caída del dólar como moneda patrón, sino que la caída de la era del papel moneda inconvertible.

Desde 1971, las monedas dejaron de ser convertibles en oro, pero las naciones siguieron en los últimos 25 años acumulando oro, las reservas en oro volvieron a aumentar y las monedas no convertibles fueron desvalorizadas por sus bancos centrales.

Eso quiere decir que el oro vuelve a ser referencia de valor mundial con preponderancia creciente porque las monedas no convertibles en oro cayeron en su valor frente al metal. Esto es algo importantísimo en el orden monetario mundial. ¿Será que estamos cerca de volver a algún patrón oro? Puede ser que este metal desempeñe un papel central con el bitcóin, que sería el oro digital.

Existe en el mundo una búsqueda de referencia de valor más estable, debido a la creciente incertidumbre actual con la recesión geopolítica que asola el planeta, seguida de guerras y rumores de guerra. Existen ya páginas de internet donde inmuebles y acciones tienen sus precios en oro. Qué tal.

Repitiendo. El problema de Trump es el déficit comercial que tiene con China y con otros países del mundo, y también en su balanza de pagos, claro, pagando muchos intereses por el ahorro externo que compra sus bonos.

Las tarifas están ayudando a mitigar estas anomalías. La otra receta es enflaquecer su propia moneda. Habría dos formas de hacer esto. En primer lugar, es por medio de la comunicación, defendiendo un dólar debilitado, quizá de manera implícita, y por aquello de la profecía autocumplidora, el fenómeno simbólico acontece. La segunda forma es por medio de un acuerdo monetario explícito con países aliados que Trump necesitaría hacer con otros países para que estos revalúen sus propias monedas nacionales, vendiendo dólar en sus respectivos mercados, para que el dólar caiga. En parte, el Paraguay –aliado de Estados Unidos– hizo eso en el 2025, con su Banco Central del Paraguay (BCP) inyectando desde las RMI dólares al mercado no solo con objetivos cambiarios, sino también con objetivos monetarios (mitigar la inflación, y lo logró, considerando que el Paraguay importa mucho), alineándose así con la política estadounidense, pergeñada por el Sr. Miran –tal como dije en mi artículo del 17.03.25 en esta misma columna– y seguida por Bessent y Trump, de forma relativamente exitosa.

De hecho, el dólar se está debilitando en todo el mundo, cayendo sostenidamente en todos los mercados, mismo que no exista un acuerdo explícito u oficial entre los Estados Unidos y el resto del mundo, como sí ocurrió anteriormente.

Recuerden el Acuerdo del (Hotel) Plaza de 1985. El Acuerdo de Mar-a-Lago del 2025, tácito, actual, se está realizando, en la práctica ya es una realidad, aunque nadie lo haya firmado. Hay una concordancia simbólica que nadie puede negar.

En parte es conveniente para el Paraguay, porque como no producimos mucho internamente, e importamos bastante, un dólar barato puede ayudar a mitigar la inflación (que no me lean los exportadores de productos primarios e industriales que venden al exterior a quienes un dólar bajo no les conviene).

Con los alimentos no se está teniendo éxito en materia inflacionaria, porque en buena parte depende de la productividad nacional y del buen funcionamiento de los mercados.

Lo primero es difícil, todavía, tenemos una oferta interna limitada y una baja productividad, con un régimen que se niega a aceptar que urge invertir de forma robusta en salud, educación, logística de calidad, agua y saneamiento, energía y habitación. Calidad del gasto. Pero para llegar a la meta fiscal se cortan las inversiones.

En lo segundo, la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) acaba de establecer investigaciones sobre siete frigoríficos que podrían haber establecido precios oligopólicos en la venta de carne. La Heladera Vacía es la principal preocupación del presidente Peña del 2026 a juzgar por su primer discurso de “sabor amargo” en el Guairá y la primera reunión de su Gabinete social del año, además de hablar con los empresarios. Y esto debe felicitarse. Esperamos resultados. “Quien tiene hambre tiene prisa”, (Betinho).

Saludos cordiales.

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