01 oct 2026

¿Por quién vas a votar?

Este domingo 4 se elegirán a intendentes y miembros de juntas municipales en 263 distritos del país. Y vos, ¿por quién vas a votar?

Esta es una de las preguntas más frecuentes en estos días. Muchas veces, elegir no resulta fácil, más aún si uno desea hacerlo con responsabilidad, es decir, buscando entregar el cargo o el poder a la persona más idónea, honesta y comprometida con el bien común. Aquí el panorama se complica pues no resulta sencillo conocer a profundidad a los candidatos y menos aún intentar lograrlo en tiempo electoral donde todos tienen la obligación de presentarse con una sonrisa forzada, una imagen retocada y diciendo solamente “lo que la gente quiere escuchar”.

Tristemente, así funciona la política –o casi siempre– y así funcionan también los votantes. Y es que hasta el electorado se ha acostumbrado a este periodo, con el respectivo show prefabricado, que incluye promesas imposibles de cumplir –incluso en países del primer mundo y con menos corrupción que el nuestro–, además de discursos llenos de utopías y emotivas frases.

Las comunas en todo el país tienen los mismos problemas generados por la corrupción y el clientelismo político.

Quien quiera realmente transformar una comuna y hacerla útil para la ciudadanía, sabe que debe enfrentar una lógica de funcionamiento tan podrida como destructiva, casi intocable, con tentáculos en todos los niveles y que involucra a poderes del Estado y sus miembros, y que hacerlo podría significar despidos, reducción de gastos, austeridad, mayores exigencias laborales para funcionarios comunales, revisión de impuestos, nuevas formas de recaudación y el corte de canales de corrupción que molestará a propios y extraños. Se trata de acciones con alta carga de riesgo electoral. Decirlo en forma general, todos lo hacen; pero mejor no profundizar sobre estos puntos, sugieren los asesores.

Pero esta realidad no significa resignación ni voto automático o apatía justificada. La responsabilidad y seriedad que se exigen al elector siguen intactas en este escenario; no hay excusas como ciudadanos para evitar esta obligación y derecho. La búsqueda del bien común no es solo para los políticos partidarios o candidatos, es un reclamo claro y urgente para cada elector a la hora de depositar el voto. Somos corresponsables de la realidad de nuestra ciudad.

La política no es ante todo técnica, estrategia o ideología, sino una expresión de la cultura en su nivel más elevado, decía el pensador y educador contemporáneo, Luigi Giussani. ¿Por qué? Porque permite crear condiciones de vida adecuadas para el desarrollo de la sociedad; “espacios en donde la persona pueda florecer”. Y esto es imposible hacerlo solo desde una política partidaria cerrada y atrapada en el prebendarismo, desde la lógica del color o padrinazgo. Esto significa buscar candidatos que entiendan que también en política “el otro” –incluso el de otro signo– es un bien, un aporte, la posibilidad de enriquecer la experiencia o la gestión.

Entonces, la búsqueda de la unidad, el diálogo y la apertura hacia los grupos intermedios de la sociedad y sus propuestas, son cualidades que deben estar en la práctica de una genuina política.

Urge priorizar el bien común en la práctica de la política, mirar a la persona en su individualidad; construir para el anciano, la madre, el niño, el joven; para el que tiene problema de movilidad física, para el ciudadano de a pie, para el automovilista; apoyar realidades comunitarias que ya están trabajando y construyendo, como comedores, comisiones vecinales, Banco de Alimentos, y otros.

Estos son ejemplos de verdadera política.

Urge sacudirnos de la politiquería partidaria y apuntar a la política del bien común. Esa que busca responder a una necesidad concreta, que escucha reclamos y plantea canales de solución realistas. Más allá de la elección que hagamos, ya será un avance si como electores buscamos y exigimos recuperar el sentido verdadero y humano de la política, esa que tiene a la persona, con toda su dignidad, en el centro de toda acción.

Al final será una ganancia para todos.

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