14 jul 2026

La crisis y la desidia penitenciaria fortalecen a los grupos criminales

Portones y celdas sin candados, corrupción imperante, poca capacitación a agentes y otros evidencian la decadencia de un sistema penitenciario fallido, a merced de los grupos delictivos.

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Hacinados. Reclusos apiñados en el suelo en uno de los pabellones del penal de San Pedro.

El Gobierno afirma que tras el operativo Veneratio no solo “recuperaron” el penal de Tacumbú, sino también el sistema penitenciario, erigiéndose incluso en modelo para la región. Nada más alejado de la realidad, si hasta una fiesta de aniversario del PCC festejaron en las cárceles, con torta y todo. Con lo ocurrido en la cárcel de máxima seguridad de Minga Guazú, con la fuga de ocho internos de alto perfil, queda aún más claro que toda la crisis y desidia en el sistema penitenciario solo fortalece a los grupos criminales.

Para el senador Rafael Filizzola, “nunca resolvieron el problema, lo único que hicieron fue mantener el control por unos meses. El PCC, el Comando Vermelho, el Clan Rotela y otras organizaciones criminales siempre mantuvieron su poder. Y ahora ni siquiera la cárcel que debería ser de máxima seguridad cumple con ese estándar”.

Sobre el punto, reflexionó que “desde el inicio hubo un problema conceptual. Cuando el ex ministro de Justicia Ángel Barchini lanzó el Programa de Adiestramiento y Entrenamiento para Agentes Penitenciarios, destinados a la cárcel de Minga Guazú, destacó como nunca que los agentes serían formados ‘dentro de una estructura militar disciplinada’. La capacitación incluso se realizó en el Comando de Artillería de Paraguarí. Se habló de un ‘nuevo modelo penitenciario’ para eliminar la corrupción y las viejas prácticas de complicidad con los clanes criminales en las cárceles. Claramente, no funcionó”.

Señaló que la tecnicatura en gestión penitenciaria presentada por el anterior gobierno como estrategia de profesionalización, con una formación inicial de dos años, terminó siendo una inducción de seis semanas, con un enfoque militar que nada tiene que ver con la labor penitenciaria.

Además, cuestionó que “la infraestructura y equipamiento tecnológico, que según anunciaron implicó una amplia inversión, vemos una sala de monitoreo con un funcionario evidentemente sin la formación y además sin interconexión con la central que se encuentran en la sede del Ministerio de Justicia, esa es una falla importante”.

Además, del hecho ocurrido la semana pasada, también es sumamente relevante el contenido del informe filtrado por los medios, dirigido a la Dirección General de Establecimientos Penitenciarios, donde se detallan siete puntos de vulnerabilidad; entre ellos, celdas con fallas en el cierre automático, trancas rotas que pueden abrirse fácilmente, agarraderas y soportes de metal que podrían usarse como armas, e incluso un acceso sencillo al techo a través de una ventana en uno de los módulos, lo que demuestra una desidia total.

Al respecto, el congresista criticó el trabajo que se viene realizando para mejorar un sistema penitenciario totalmente en ruina. “Entonces estamos una vez más ante una mentira. Aquel show montado a lo Bukele para el traslado de las personas privadas de libertad a centros de máxima seguridad que no tenían la previsión de mantenimiento de los sistemas, de la infraestructura, tampoco de vehículos, siquiera candados, a pesar de los reclamos de los directores, como se vio en la penitenciaría de Emboscada y en Minga Guazú”.

Por último, afirmó que “el sistema penitenciario es complejo y los problemas son estructurales y para ser abordados con seriedad no pueden seguir negando los problemas y sin asumir sus errores, pretendiendo presentar esto como si fueran hechos aislados vinculados a ‘manzanas podridas’. El problema de la corrupción es sistémico y parte de la cultura institucional, lo cual no se resuelve con medidas de cotillón”.

Informes de MNP advierten sobre aumento de clanes en las cárceles En cuanto al control de los clanes del crimen organizado dentro del sistema penitenciario, existen informes recientes del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) que alertan sobre el crecimiento constante de estas estructuras dentro de las cárceles, donde los grupos criminales tienen la capacidad de reclutar a personas privadas de libertad en situación de vulnerabilidad. Esta situación refuerza el poder de los clanes internos, sobre aquellos que requieren protección y desarrollar sentido de pertenencia. Los informes del MNP dan cuenta de que parte de la población penitenciaria vive en pabellones “autogestionados”, donde no reciben comida institucional, preparan su propia alimentación y recolectan dinero entre los internos. Este fenómeno evidencia la existencia de estructuras autónomas de poder dentro de los penales, bajo la influencia de clanes criminales.

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Descontrol. Ocho presos del penal de máxima seguridad de Minga Guazú se fugaron.

GENTILEZA Y ARCHIVO

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Veneratio. Un operativo policial logró recuperar el penal de Tacumbú del dominio del Clan Rotela.

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