El índice de confianza del crédito alcanzó 70,88 puntos en el tercer trimestre del 2025, por encima del nivel del trimestre anterior, aunque aún inferior al valor registrado un año atrás. La percepción de que es un buen momento para prestar también se redujo.
La Encuesta de Situación General del Crédito evidencia una recuperación gradual del optimismo en el sistema financiero respecto al trimestre pasado. El porcentaje de entidades que considera que la coyuntura económica es favorable para otorgar créditos se situó en 59,09%, por debajo de los niveles registrados en el segundo trimestre del año y en el mismo periodo de 2024.
Si bien los índices de expectativas a 3, 6 y 12 meses permanecen en terreno positivo, la evaluación actual de las condiciones muestra más cautela por parte de las entidades.
Entre los factores determinantes para la concesión de crédito se destacan los aspectos económicos, políticos y jurídicos, mientras que los principales obstáculos se vinculan a historial crediticio, falta de información y garantías insuficientes.
El 81,82% de las entidades reportó haber rechazado solicitudes de crédito en los últimos tres meses, principalmente, por incertidumbre sobre la solidez financiera de los solicitantes y por dificultades en la documentación requerida.
La Encuesta de Situación General del Crédito del tercer trimestre del 2025 muestra expectativas de mayor dinamismo en sectores vinculados a la producción agrícola, la construcción habitacional y el consumo de fin de año, pese a una valoración menos favorable sobre el contexto actual para prestar.
Según el relevamiento, el 59,09% de las entidades considera que las condiciones actuales son adecuadas para otorgar crédito, un porcentaje menor al registrado en el segundo trimestre y al observado un año atrás. No obstante, el índice de confianza se ubicó en 70,88 puntos, superando el nivel trimestral previo, lo que sugiere una mejora gradual en las percepciones del sistema financiero.
De cara al cierre del año, los encuestados prevén mayor demanda de financiamiento en el sector agropecuario, especialmente en rubros agrícolas e industriales vinculados a la producción de granos y arroz. También se anticipa un incremento en los créditos destinados a vivienda y construcción, con impulso de programas como Che Róga Porã 2.0 y el retorno de proyectos privados.
En el comercio y el consumo, se espera un repunte estacional asociado a las fiestas de fin de año y a una mayor circulación interna. En tanto, la industria y los servicios mantendrían un comportamiento estable, con posibilidad de mejora en la medida en que las condiciones macroeconómicas se sostengan.