A la expectativa de la firma del acuerdo entre UE y Mercosur (postergada en diciembre para este enero), el economista y especialista en cuestión de bloques regionales Aldo Centurión indicó que Paraguay será uno de los países más beneficiados, en sus sectores forestal y energético.
Si bien los ámbitos agrícolas de Italia y Francia siguen presionando, el referente es optimista de que se llegue al convenio, posterior a algunas concesiones que tanto la Comisión respectiva como el Consejo Europeo hagan a estos sectores.
Centurión dijo que se debe aprovechar la agenda estratégica trazada por la UE con el fondo Gateway para América Latina (USD 1.800 millones), y que el sector agrícola paraguayo deberá pelear fuerte ante los cupos para ingresar al mercado europeo.
Recordó además que la UE es el mayor exportador e importador del mundo, con el 63% de las importaciones y exportaciones de los países desarrollados.
Al analizar las prioridades del bloque mercosuriano, indicó que es sobre todo la asociación interregional, y que se encuentra a la espera de que los europeos acuerden y superen las objeciones de Italia, Francia y Polonia.
“También es prioridad para la Comisión Europea, bajo el liderazgo de Ursula von der Leyen, quien había sido ratificada en su cargo y tiene los votos suficientes en el Parlamento de aquel bloque regional”, destacó.
Estudios hechos de cara a este acuerdo esperado, hablan de un seguro crecimiento del PIB, del empleo, las importaciones y exportaciones, según el analista, quien recordó que el convenio contempla tres componentes.
En primer lugar, el interés comercial, la arista política y el aspecto de la cooperación internacional con el fin de reforzar las inversiones.
“Ahí está la clave. No solo se enfoca la perspectiva del comercio, sino que también es democracia y es juego geopolítico de la Unión Europa para tener más influencia positiva en otras regiones. Mercosur se convierte en potencia energética y alimenticia; además de atravesar una etapa de transición digital y tecnológica; con temas de liderazgo ambiental desde Brasil (con los polos Río de Janeiro y Belén como epicentros de defensa del medioambiente”, refirió.
cifras. Recordemos que la balanza comercial entre la UE y el Mercosur muestra un comercio significativo, con la UE como segundo socio del bloque regional sudamericano en bienes, aunque con un flujo desequilibrado que favorece a la UE en valor total, con cifras de 2024 indicando 56.000 millones de euros en importaciones de la UE y 55.200 millones de euros en exportaciones.
El acuerdo de libre comercio pendiente busca reducir barreras, pero enfrenta resistencias de agricultores europeos y desafíos para Argentina, que vio caer sus exportaciones a la UE en 2023, mientras Brasil ha aprovechado mejor la inserción externa.
En comercio de Bienes, las últimas cifran hablan una cifra mayor a 111.000 millones de euros, con la UE; mientras que la UE es el segundo socio comercial del Mercosur, y Brasil concentra más del 80% del comercio entre ambos bloques.
Entre los objetivos de la ratificación del acuerdo están eliminar aranceles y barreras no arancelarias para aumentar el comercio y la inversión; liberalización (Mercosur liberalizaría el 91% de sus importaciones, y la UE el 92% de las suyas), entre otros.
UGP: El acuerdo no representa oportunidades concretas
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) había reiterado recientemente su postura crítica frente al acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, al considerar que, en las condiciones actuales, el entendimiento no representa oportunidades concretas para Paraguay y consolida una relación comercial desigual.
El gremio recordó que Paraguay es un actor relevante en el comercio mundial. Según datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), publicados en setiembre de 2025, el país es el tercer mayor exportador de soja, con 7,7 millones de toneladas, y ocupa el noveno lugar entre los exportadores mundiales de carne.
Sin embargo, la UGP sostiene que la Unión Europea ha demostrado ser un socio poco confiable, al introducir cambios unilaterales en las reglas de negociación.