En menos de una hectárea cerca de la matadería en el barrio Pablo VI de Santa Rosa, una joven pareja de Misiones tiene un oasis de producción agrícola: esta vez lograron cosechar sandías fuera de época.
Detrás de este logro no hay grandes corporaciones ni maquinaria pesada, sino el empuje de Hernán Mendieta (27) y Liliana Ferreira (29), quienes decidieron escribir su propia historia sobre el sacrificio, sudor e innovación.
Hernán es egresado de la Escuela Agrícola San Isidro Labrador CEASIL, es la prueba viviente de que la educación técnica es el motor del desarrollo rural. Aunque el sueño universitario quedó postergado, su título de Técnico Agropecuario no terminó en un cuadro de pared, ya que se convirtió en su principal herramienta de trabajo.
Mediante una gestión estratégica de créditos y una disciplina férrea, la pareja ha logrado lo que muchos consideran una utopía: producir sandías de las variedades Baraka y Olimpia en pleno marzo, un mes ubicado como fuera de época para la zafra de este fruto. Por lo que se trata de un periodo donde la oferta es escasa y el valor del producto se cotiza al alza.
“No hay obstáculos cuando uno quiere superarse. Juntos trabajamos la tierra desde la limpieza hasta la comercialización”, afirma Hernán con la seguridad de quien conoce el peso de la azada.
El éxito de esta pareja no reside en la extensión de su tierra, sino en la intensidad de su cuidado. En una parcela que no alcanza la hectárea, Hernán y Liliana ejecutan todo el ciclo productivo desde la preparación de suelo y siembra hasta la producción y venta que también la realizan ellos mismos de forma directa.
Para Liliana y Hernán, el campo no es un lugar del cual huir, sino un espacio para emprender. Aunque reconocen que el camino es sacrificado y requiere de una entrega total, su cosecha de marzo es un mensaje potente para la juventud paraguaya: el campo sigue siendo tierra de oportunidades.
Su historia es un recordatorio de que cuando se combina la juventud, el conocimiento técnico y el apoyo familiar, la tierra siempre responde, incluso cuando el clima o el calendario parecen decir lo contrario. VR