Víctor Hugo Ramos Campuzano *
Ph. D. en Literatura hispánica
Universidad Laval, Quebec, Canadá.
Esta introducción resume mi trayectoria vivencial hacia la literatura y la identidad sociocultural latinoamericanas, componentes centrales de la tesis. En mi adolescencia comencé a interesarme a la biblioteca de mi padre. Entre libros de curso de francés, de historia y Las confesiones de San Agustín, estaban La Celestina, de Fernando de Rojas, El celoso extremeño, La ilustre fregona de Miguel de Cervantes, Martín Fierro de José Hernández, La divina comedia de Dante Alighieri y otras obras.
En mi exilio en Brasil y luego en Argentina, frecuentaba las bibliotecas públicas en donde no iban los policías de las dictaduras… Ya en Quebec, la literatura quebequense me brindó la posibilidad de descubrir el Quebec viviente y sintiente gracias a la ficción de su pasado y de su presente que los libros de historia, más allá de la información fáctica, no podían darme. En una entrevista filmada, Paul Hébert, reconocido dramaturgo quebequense, recomienda “ser permeable a lo que uno siente.” Seguí su consejo, pues sentía la necesidad de “sentir” Quebec, es decir, de conocerlo afectivamente más allá de su historia y su sociología.
Empecé a acercarme al Quebec palpitante gracias a la novela Felicidad de ocasión y a La angustia y el encantamiento de Gabrielle Roy, à la antología de La poesía quebequense de Laurent Mailhot y Pierre Nepveu, El hombre reencontrado (L’homme rapaillé) de Gaston Miron, a Yo, mis zapatos, de Félix Leclerc, a Los Plouffe de Roger Lemelin, etc. La magia de la ficción me permitió sentir el Quebec relegado en el Canadá por él fundado, vivir, apreciar la riqueza de su cultura latina de resistencia y de realizaciones liberadoras y de sus límites. Hizo sentirme en Nuestra América rebelde, y así, hallar una nueva patria, sin olvidar ni mi Patria chica, el Paraguay, ni mi Patria Grande, América Latina.
Luego está mi convivencia con los literatos quebequenses y latinoamericanos gracias a la biblioteca latinoamericana que fundamos hace 23 años. A ese conocimiento afectivo, también contribuyó mucho el diálogo cultural gracias a la literatura que se experimenta en el Círculo Gabriel García Márquez que fundamos en el año 2008 y que dirijo. Al mismo tiempo de la acción inspiradora de la literatura, el exilio en este país de invierno interminable, me dio la ocasión de encontrar en la capital de Quebec a los diversos compatriotas transterrados de Nuestra América que, por “causa mayor” compartida y conocida, reconstruimos nuestra identidad sociocultural de origen dando énfasis a la matriz latinoamericana, al mismo tiempo que nos “polinizaba” la cultura quebequense. Por lo tanto, nuestra tesis nace, de una parte, de esa vivencia concreta, es decir del “acto” bajtiniano de nuestro andar literario e identitario que se complementan e interactúan. Bajtín nos dice: “Sólo el acto en su totalidad es real y participa en el acontecimiento unitario del ser, sólo este acto es vivo […] (Bajtín, 1997, p. 8). Ese acto vivo es el apoyo concreto y el punto de partida de la tesis. De otra parte, la teoría literaria y la perspectiva sistémica que utilizamos aportan a nuestra vivencia literaria e identitaria las herramientas conceptuales apropiadas y la matriz interrelacional metodológica idónea que dan coherencia fundada a las proposiciones de la tesis.
Contextualización del sujeto de la tesis
Teniendo en cuenta que el tema se enraiza y se constituye genealógicamente en varios siglos y, al mismo tiempo, en un espacio continental ha sido necesario esbozar desde el principio de nuestra investigación académica, el contexto sociocultural e histórico en el cual se componen su identidad y su literatura. Prestamos especial atención a ciertas particularidades de sus creaciones literarias y de su identidad sociocultural más pertinentes con los objetivos de la tesis. Luego desarrollamos en los capítulos respectivos la problemática, el tema, la metodología adoptada y los análisis de los textos seleccionados.
Uno de los desafíos más difíciles en esta investigación literaria radica en la caracterización de las etapas de tan gran espacio temporal y sociocultural que empieza en 1492 y llega hasta el siglo XX, el último periodo que comprende este estudio. Para evitar este escollo, tuvimos en cuenta ciertos factores socioculturales congruentes con nuestra problemática que llamamos “dinámicas.” Estas, por un lado, toman características específicas en cada contexto que hemos delimitado. Por otro lado, esas dinámicas atraviesan las épocas que hemos establecido y favorecen ciertos grados de permanencia socioculturales detectables. De acuerdo con esto, hemos identificado tres dinámicas que interactúan de manera simultánea y diversa: a) La dinámica cultural con sus creaciones materiales, inmateriales y simbólicas fundadoras de la originaria americanidad y de la latinoamericanidad; b) la dinámica de los poderes sectoriales y geopolíticos en discordancia con los intereses comunes; c) la dinámica comunicacional-narrativa con sus informaciones y relatos denunciadores o bien justificadores del statu quo social.
La literatura, en sus diversas expresiones, juega un rol catalizador y transcendente en el proceso constitutivo del ethos criollo, americano y latinoamericano, sucesivamente. De estas tres dinámicas, las prácticas de las relaciones de poder económico, político y geopolítico en disputa son las que actúan como “detonadores” del proceso sociohistórico y marcan el comienzo y el fin de cada etapa o contexto que hemos establecido. Subrayamos que el “crono” utilizado no es el histórico, sino el literario. Esto significa que la dinámica cultural y narrativa tiene un rol primordial y que no está predeterminada mecánicamente por la dinámica de los juegos de poder en el proceso de la construcción cultural, identitaria y literaria.
El presente social se construye enraizado en el pasado y en su proyección hacia el futuro deseado. Se orienta por intereses diferentes, por concepciones racionales y mitológicas diversas que tienen los distintos sectores sociales, los cuales son convergentes o bien divergentes. Justamente aquí entra a jugar la dinámica de la correlación de fuerzas ideológicas, narrativas y políticas concretas del momento histórico analizado, cuya consideración es necesaria en los estudios literarios, de las identidades colectivas, culturales, como lo señalan Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo, Rafael Chirbes (2021), Daniel Mato (p. 13, 1994), Iván Vergara y al, (2010) y otros.
Resumen de los tres contextos que nos interesan:
• El contexto original: La conquista, la colonización y el inicio del fin colonial para Nuestra América con la independencia de Haití 1492-1804.
• El contexto de la formación y de la diferenciación de la americanidad y el inicio de la aplicación de la doctrina Monroe 1776-1845.
• El contexto poscolonial: Emergencia y consolidación de la latinoamericanidad, 1804-1989 (Empezó con la práctica solidaria de Haití con Francisco de Miranda, Bolívar y otros)
¿Por qué estudiar las interrelaciones constitutivas entre la literatura y la identidad?
Decidimos hacer este estudio por tres razones diferentes y complementarias: a) Primeramente, porque tanto la creación literaria en general, como la construcción de la identidad sociocultural han sido dos actividades primordiales que se manifestaron tempranamente en nuestro continente. Ambas se constituyeron en la experiencia vivencial de explorar y tomar posesión física y simbólicamente del continente desconocido por los colonizadores. b) segundo, porque la literatura es uno de los medios privilegiados para la manifestación formal y el estudio de las identidades socioculturales, como nos mostró nuestro vivencia en el exilio y nos confirmó la teoría literaria. c) tercero, porque hemos observado que las dinámicas que se establecen entre la literatura y la identidad latinoamericanas han sido poco estudiadas y no hemos encontrado investigaciones que las interrelacionan en una dinámica constitutiva sistémica bien definidas.
Estructura de la tesis
El capítulo 1 presenta la problemática, el estado de la cuestión y la metodología. En el punto 1.1 delimitamos la problemática estudiada y hacemos una descripción y balance de los estudios sobre la identidad en general y la latinoamericana en particular. En el punto 1.2 desarrollamos nuestro marco teórico, nuestra perspectiva dinámica-plural y nuestras proposiciones.
El capítulo 2 está dedicado a la literatura de la Conquista y la Colonia teniendo en cuenta dos aspectos: primeramente, poner en evidencia el proceso de la creación del criollo como identidad y su literatura. Segundamente, comprender el criollo y su literatura como preludio vivencial e imaginario del Sujeto hispanoamericano y latinoamericano y sus literaturas
El capítulo 3 está consagrado al análisis de las obras que recrean ficcionalmente, de una parte, el espacio sociocultural general de la Ilustración y el liberalismo por su enorme y profundo impacto de cambios.
El capítulo 4 trata de la literatura latinoamericana como narrativa polifónica ante los múltiples desafíos de la modernidad y sus interrelaciones constitutivas con la identidad sociocultural latinoamericana. La literatura y la identidad, que terminan llamándose latinoamericana, emergen en un largo proceso sociocultura, político y geopolítico en 1492, sobre la base de la matriz civilizacional compartida, el magma cultural variado y las contradicciones sociales de fuerza tectónica, cuyas fallas sacuden lo ancho y lo largo del continente desde el principio hasta hoy. Su construcción, deconstrucción y reconfiguración es permanente y contradictoria.
**Reflexiones en torno a una tesis de doctorado