Editorial

Internas de la ANR se filtraron en el mensaje presidencial

En su cuarto mensaje presidencial ante el Congreso Nacional, el presidente Mario Abdo Benítez presentó un informe anual de gestión sin grandes sorpresas. Al recuento de sus acciones al frente del Ejecutivo se sumó este año una fuerte y clara línea política, que se debe leer sin dudas en el contexto de una encarnizada interna dentro del partido de gobierno que también determina la agenda país. Frente a esto, la lacerante realidad de una nación en crisis quedó en un segundo plano, así como las grandes deudas sociales pendientes.

Un mensaje presidencial que no sorprende, por los grandes temas que ha decidido ignorar, pero que es coherente con la forma en que se manejan las cuestiones de Estado en el país. Un presidente en su último año de gobierno ha decidido dejar infiltrar alusiones a la interna de un partido político, la Asociación Nacional Republicana (ANR) en un informe de gobierno.

Sería apropiado afirmar que esta vez Mario Abdo Benítez, de manera intencional, ha roto el protocolo y a su cuarto informe de gestión presidencial incorporó un contenido político en el que apuntó hacia el estilo de conducción del ex mandatario Horacio Cartes.

Abdo inició su presentación de informe ante el Congreso Nacional resaltando su gestión en defensa de la institucionalidad y afirmó que “no sacrificó las formas para llevar adelante sus fines”. En lo que se puede interpretar como una referencia directa al modelo de conducción política de Horacio Cartes, a quien se enfrentará el próximo diciembre por la presidencia del Partido Colorado. El titular del Ejecutivo afirmó que buscó siempre que sus planes se enmarquen dentro de los principios de la democracia. “Se observan proyectos que pretenden sostenerse sin la voluntad popular y por fuera de las reglas del Estado de Derecho, tanto en la esfera nacional e internacional. Hemos luchado firmemente contra toda manifestación que busque degradar a la República para ponerla al servicio de intereses personales o ambiciones autocráticas”, apuntó.

El segundo mensaje que envió al ex presidente tiene que ver con la Justicia. Abdo sostuvo que no buscó cooptar ninguna institución para evitar el control sobre su gobierno; “así como no me entrometí en las cuestiones propias de la Justicia; así como no intenté incidir en la elección de autoridades de organismos ajenos al Poder Ejecutivo”.

Finalmente, un último mensaje que destaca. El presidente declaró que no ha humillado a la función pública, “poniéndola al servicio de corporaciones, o grupos mafiosos y delictivos, como no aproveché información privilegiada del Estado para alimentar los negocios particulares de nadie”. Expresiones cargadas de referencia al traspaso de funcionarios de alto rango a las empresas de Horacio Cartes, en una acción conocida internacionalmente como puerta giratoria.

El presidente de la República se refirió, asimismo, a otros diversos temas como el combate al crimen organizado, al narcotráfico, a la salud pública, educación, obras y la inversión extranjera privada. No obstante, los reparos sobre el informe presidencial superan a los de años anteriores en cuanto al vacío de verdaderos logros frente a la descarada utilización de ese espacio formal entre los poderes del Estado y el pueblo para permitir que un informe del Ejecutivo quedase secuestrado por el internismo partidario.

Abdo se olvidó de los paraguayos y las paraguayas y sus padecimientos. En el mensaje ignoró los más graves y acuciantes problemas económicos y sociales: los millones de compatriotas que no alcanzan la canasta básica de alimentos, el incremento de la pobreza y el desempleo tras la pandemia del Covid-19; así como también pasó por alto la desgarradora situación en la que viven actualmente miles de indígenas y campesinos desalojados de sus tierras. Lo mismo sucede con la salud pública, que ante la fragilidad de la infraestructura estatal sigue siendo sostenida con rifas y polladas.

En un país en el que están ausentes las políticas públicas, donde el crimen organizado está ganando la pelea y con una crisis que afecta particularmente a los más pobres, el presidente optó por el electoralismo.

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