01 nov 2026

Indígenas cuentan por qué salen de sus comunidades y viven en la calle

Entre el consuetudinario abandono estatal, la voracidad del agronegocio, la mezquindad y codicia de algunos líderes indígenas, quienes se encuentran en situación de calle apuntan a una de las causas de su desarraigo: el arrendamiento –sin consentimiento– de sus tierras.

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Los niños y niñas indígenas viven de la venta ambulante y la mendicidad a la vera de los semáforos.

N. M.

La presencia de indígenas en situación de calle es una escena recurrente en diversas ciudades del país. En Colonias Unidas, Departamento de Itapúa, ocurre lo mismo donde a diario niños, jóvenes y adultos se ven forzados a buscar refugio improvisado en esquinas, semáforos o al costado de rutas, viviendo de la solidaridad ciudadana y enfrentando condiciones extremas.

En un recorrido por la ruta PY06, en el trayecto que cruza por el centro de la ciudad de Hohenau, se ven a diario a familias indígenas. Algunos de sus integrantes relataron la situación por la que pasan y las razones que los llevan a abandonar sus comunidades.

Según explicaron, sus tierras han sido alquiladas por sus líderes a personas ajenas a la comunidad, sin el consentimiento de todos y sin que reciban beneficio económico alguno.

“El dinero no llega a nosotros. Nuestras tierras son alquiladas y solo el cacique administra. A nosotros no nos dan nada”, manifestaron.

Los denunciantes también responsabilizan a las instituciones estatales por su inacción. Aseguran que, pese a reiterados reclamos, las autoridades competentes no han intervenido, demostrando una total indiferencia ante la situación de vulnerabilidad que padecen.

Estos testimonios reflotan el debate sobre la urgencia de revisar las políticas públicas dirigidas a los pueblos originarios, así como la necesidad de garantizar la transparencia en el manejo de sus bienes y asegurar que los beneficios lleguen efectivamente a quienes legítimamente les corresponde.

La mayoría de los nativos viven en extremas condiciones. Recientemente en una madrugada marcada por las bajas temperaturas, agentes de la Comisaría 12ª local rescataron a un niño indígena que dormía a la intemperie sobre una vereda, en pleno centro de la ciudad.

El menor, en evidente situación de vulnerabilidad, se encontraba expuesto al intenso frío y presentaba signos de hipotermia. Gracias a la intervención policial, fue trasladado de inmediato a la sede policial, donde recibió abrigo y cuidados básicos para estabilizar su estado de salud.

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