01 ene. 2026

Flujo de capitales y dólar volátil

Los agentes económicos empiezan el año nuevo con una gran preocupación e incertidumbre: La cotización del dólar ha caído casi un 20% desde junio y parece no tener piso. Esta pronunciada caída, así como su creciente volatilidad, afectan negativamente la competitividad de los sectores productivos e industriales exportadores, y de los que compiten con importaciones, y, en consecuencia, tiene efectos recesivos en la actividad de estos sectores y de la economía en su conjunto.
Las principales autoridades del Gobierno aplaudieron la caída del dólar, exigiendo que se traslade rápidamente a los precios al consumidor. Desde el Banco Central argumentan que la caída en la cotización es un reflejo de sus fundamentos, como la depreciación del dólar a nivel internacional, el fuerte crecimiento de la economía paraguaya que fortalece al Guaraní y la creciente entrada de capitales, a raíz de que el país ha consolidado su grado de inversión en la calificación de riesgo internacional. Estos factores explican una caída del tipo de cambio de equilibrio y el mercado está buscando establecer la cotización que la refleje lo más aproximadamente posible.

Las explicaciones son razonables y altamente plausibles. Sin embargo, es importante tener en cuenta el nivel de persistencia de los cambios en los fundamentos, el impacto en los incentivos y en otras variables macroeconómicas, y diseñar nuevas políticas para evitar la acumulación de desequilibrios y minimizar el impacto negativo en el crecimiento y el empleo a mediano y largo plazos. En este sentido, lo más perturbador es que el estatus de grado de inversión esté motivando una entrada masiva de capitales de corto plazo que está financiando el abultado déficit observado en la cuenta corriente de la balanza de pagos, superior al 4% del PIB.

Los países del Sudeste Asiático han demostrado en las últimas décadas que el desarrollo económico es sostenible a largo plazo si se basa en la fortaleza de sectores exportadores que para ser competitivos, invierten continuamente en incrementar la productividad, la diversidad, la complejidad y el valor agregado de sus productos y servicios. Este proceso genera un círculo virtuoso que incluye la creación de más y mejores empleos con mayores ingresos para los trabajadores. En la medida en que el ingreso de capital extranjero, sea como deuda o inversión directa, estén orientados a ampliar la capacidad exportadora del país, la misma generará divisas suficientes para el repago de las deudas así como las remesas de dividendos en el futuro. En este caso, la apreciación del guaraní será sostenible, con baja volatilidad. Sin embargo, si la entrada de capitales es para financiar inversiones en sectores no transables, como los desarrollos inmobiliarios o el consumo de bienes durables, la misma no contribuirá a la generación de divisas y su devolución provocará un exceso de demanda y una presión alcista al dólar en el futuro. En este caso, la apreciación del guaraní no será sostenible y se incrementará la volatilidad.

El Banco Central debiera monitorear, analizar coyunturas similares en otros países y tomar medidas preventivas para evitar que la masiva entrada de capitales de corto plazo provoque un desalineamiento persistente del tipo de cambio que, a su vez, induzca a déficits insostenibles en las cuentas externas. La gestión conjunta de las políticas monetaria y cambiaria se complejiza sustancialmente con el grado de inversión. Son necesarios nuevos instrumentos macro prudenciales para ampliar el menú de opciones y mantener cierto margen de maniobra. El flujo de divisas es impredecible, y el mercado financiero local no tiene profundidad para manejar fluctuaciones inesperadas. El rol del BCP para anclar expectativas y absorber movimientos anómalos es insustituible.
La actual tasa de política monetaria del BCP parece estar alineada con la tasa de la FED. Sin embargo, el BCP podría contribuir a reequilibrar el mercado monetario incrementando la base monetaria con la compra de reservas y eliminar la discontinuidad que existe entre la tasa de política monetaria y las tasas de corto plazo en guaraníes. Esto ayudaría, además, a otorgar cierta ancla de previsibilidad al tipo de cambio a corto plazo.

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