Partiendo de la premisa que hay un consenso en Paraguay respecto a que estamos haciendo un enorme esfuerzo para atraer inversiones, y así generar nuevos motores de desarrollo para nuestro país, también es relevante señalar que se ha detectado que nuestro punto de debilidad es el talento humano instantáneo o el talento en formación. No hay capacidades para un desembarco masivo de industrias en muchas verticales, lo que implicaría que no podamos aprovechar la oportunidad.
Un análisis que quiero poner en la mesa de discusión es plantearnos el objetivo estratégico: Cómo conseguir este punto tan crítico. Ello, porque no podremos acelerar en la venida de proyectos de inversión en ejes como industrial, Fintech, startups, los de data center de IA si no existen recursos capacitados de disponibilidad en corto plazo.
Que tenemos a mano una política de migración que hoy está de alguna manera respondiendo a un contexto del pasado, pero no al actual. Lo interesante es que se trata de un área que puede ser acelerada con iniciativas que han llevado a cabo otros países con el mismo diagnóstico. Nuestra calidad de procesos migratorios debería tener un marco ajustado a la estrategia de país que el Gobierno ha puesto en marcha y hoy estamos en una ventana de necesidad de dos tipos de talentos específicos. Uno, es el profesional de formación STEAM para empujar todos los emprendimientos industriales y de tecnología. El segundo, es el de inversor en startups con capacidades de inversión en montos mínimos registrables y verificables que generen patentes y desarrollo de entornos digitales.
Otros países han desarrollado políticas puntuales de uso temporal con marcos claros y que sean una propuesta más en el portafolio de En Paraguay sí se puede. Pongo algunos ejemplos de cómo la Ley 978/96 puede ser ajustada aún más. Si tenemos que atraer profesionales con capacidades STEAM, otorgar una visa prioritaria a las empresas que quieran contratar a profesionales de afuera debería ser sin un límite. Asimismo, generar un fast-track para empresas y corporaciones que permita que el profesional tenga su permiso para trabajar en máximo 3 meses sin tener que pasar por un muro de burocracia de validación de títulos, etc. Ejemplo, cuando se tiene este tipo de visas, el responsable de su vigencia es la empresa contratante. O también si despide, el profesional pierde la visa de trabajo y sale del sistema, pues debe abandonar el país a no ser que otra empresa lo contrate.
Inmigraciones debería crear una página pública de verificación de condiciones y calificación de un inmigrante en Paraguay de modo a permitir una transparencia de a quién se puede contratar o no. De este modo, un grupo inversor puede plantear la solicitud de visas con plazos máximos de hasta 3 años a un grupo de ingenieros de su propio país. Una de las condiciones de la visa puede ser un programa de capacitación a un número determinado de profesionales paraguayos. Hay países que han acelerado su desarrollo atrayendo inmigración de altas capacidades de conocimiento intencionalmente.
No necesitamos inmigración donde existe mucha capacidad operativa de nuestros propios compatriotas, y el ejemplo es la maquila industrial. Pero en la exigencia de las nuevas industrias del mundo de alta tecnología no existen muchos postulantes en Paraguay. El programa Becal ha ayudado en algo, pero todavía no tenemos suficiente talento de alto conocimiento en muchas industrias.
Por último, urge desarrollar un sistema eficiente de seguimiento de visas de inversores, y no hace falta hablar de políticas como las de muchos países, incluso Estados Unidos, donde a través de incentivos se permite la visa de residencia. El inversor debe tener una trazabilidad que permita apoyar su desembarco y esfuerzo. En tal carácter, puede tener una política de incentivos en su gestión en la creación de startups de acuerdo con la cantidad de personas que desarrolla. Al final de cuentas un país con un fuerte ecosistema de startups de origen tecnológico genera clúster de desarrollo humano de alta calidad. Una visa de 3 o máximo 5 años para dar frutos sería una opción válida.
Como conclusión, la política que nos falta es la migratoria para adecuar las capacidades en la siguiente década. Lo que será factible siempre y cuando hagamos bien las tareas en el sistema educativo. Pues la educación es para proyectarse. La oportunidad de inversión no espera, es hoy.