No se olviden del apotegma de la Heladera Vacía: “La política es la principal actividad privada con fines de lucro en el Paraguay”. Me lo inventé de onda nomás en mis horas ociosas, analizando hechos concretos y escenarios increíbles, es decir, así como están las cosas, sin que se devuelva al Estado su naturaleza pública, la gente no está mejor, como era la promesa, por problemas relacionados con la política, más que con la propia economía.
Oposición oficialista
Hasta los actores políticos lo reconocen, pero no asumen la responsabilidad. La gente no llega a fin de mes (tal como decía Santiago Peña, presidente de la República, a mediados del año pasado), ya no puede comprar carne (tal como decía Basilio Núñez, presidente de los Senadores, a fines del 2025) y ya se vuelve insostenible la morosidad del Gobierno con las constructoras, farmacéuticas y empresas del Hambre Cero, que dan de comer a la gente, generando empleo e ingresos (tal como acaba de decir, en forma quejumbrosa, este final de semana reciente, el presidente de los Diputados, Raúl Latorre). El Dr. Latorre se lanzó en contra del grado de inversión interrogando “para qué sirve eso”, con el caos financiero del Gobierno actual. Dos de los tres poderes del Estado reclamando de las políticas públicas del propio Gobierno que administra el Estado y que ellos representan. Esto es algo genial. Increíble. El Gobierno versus el Gobierno. Es la “oposición oficialista”, por encima del movimiento Añetete dentro de la ANR; una innovación única y espectacular que solo el movimiento Honor Colorado, del ex presidente HC, se puede dar el lujo de tener, mientras que él se recupera para bien de su reciente problema de salud.
Sobran las evidencias de la crisis interna de todos contra todos, que le saca el monopolio de bolsa de gatos a la oposición, de acuerdo con el público enojo con pedido de interpelación al ministro del MEF, de los diputados oficialistas, quienes trataron de mentirosos a los economistas del MEF incluyendo al ministro, y al pedido de aumento de los impuestos, o de la presión tributaria (sobre la cual nos referimos más abajo) –en contra de los dogmas de Peña y de CFV de no tocar los tributos– de parte del líder del Gobierno articulando las negociaciones de la Caja Fiscal en la Cámara de Senadores, el legislador Silvio Ovelar.
Repitiendo es posible afirmar que, durante la semana pasada, los mercados del crimen (una de las actividades más dinámicas) del Paraguay y las cuentas fiscales (en las palabras del presidente Peña) pasaron por momentos de extrema tensión. Ambas dimensiones tienen vasos comunicantes que se retroalimentan con efectos recíprocos y circulares.
Dentro de la primera, la crisis se desató, todavía sin balance final, con la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, en Bolivia, el viernes 13 de marzo por la mañana, y el permiso otorgado el 12 de marzo en modo cómplice al senador Erico Galeano, ya condenado el 4 de marzo a 13 años de prisión por la Justicia paraguaya por estar supuestamente relacionado con el narcotráfico, que tendría nexos criminales con el uruguayo, y con otros asociados, muchos de los cuales ya en la cárcel. Una joda total. Un supuesto narco legislador, al que dicen que se le soltó la mano, todavía goza de permisos especiales de dudosa constitucionalidad hasta que las sentencias judiciales queden firmes y ejecutoriadas.
Deudas y Déficits
Dentro de la segunda, la crisis de las cuentas fiscales que no cierran: Ni en la solución del déficit de la Caja Fiscal ni en la mitigación del déficit fiscal (ficticio) revelado en forma de enormes facturas impagas no registradas como saldo rojo, a las constructoras de obras públicas más de 300 millones de USD, proveedoras de medicamentos más de 770 millones de USD y proveedoras del Hambre Cero alrededor de 50 millones de USD, con sus pymes subproveedoras con cortes en las cadenas de pagos, en todos los casos citados más arriba. La solución dada por el MEF era la sugerencia de cesión de facturas en modo factoring al sistema financiero, con las cargas de intereses correspondientes. En síntesis, no hay plata, se gasta mal, y se recauda poco.
Las deudas con las constructoras generaron un comunicado (por primera vez) conjunto en forma firme y cortante, de parte de la Capaco y la Cavialpa, con decenas de cámaras de empresarios relacionados con las obras civiles en general, endosando el texto. Así como en la política del movimiento HC hay contradicciones increíbles, lo mismo pasa en el empresariado, en especial dentro de Cavialpa, que no es lo mismo que Capaco. En primer lugar, la primera no solía hacer causa común con los requerimientos de cobranzas al MOPC y al MEF que realizaba valientemente la segunda. El capital que no apoya al capital destruye a una nación. Posiblemente hay empresas privilegiadas y empresas no privilegiadas, por eso están juntas, pero no unidas. Algunos pescaban en río revuelto para cobrar lo que otros no cobraban. Es mi especulación. Ahora, cuando se incumplieron las promesas de que habría pagos generalizados a todos, por lo menos en dosis pequeñas, o selectivas a los proveedores crony, que algunos esperaban (es una suposición) Cavialpa se suma al comunicado haciendo causa común. Hubo un hecho preocupante, oh, sorpresa, ante una pregunta al presidente de esta, de parte del periodista Juan Pablo Fernández, sobre la eventual disconformidad de Cavialpa para con este Gobierno al cual siempre apoyó, la respuesta increíble fue que, si bien el presidente estaba desesperado por la falta de pagos, no estaba disconforme. Una conformidad desesperada también miedosa.
Para maquillar el déficit fiscal del 1,5 por ciento sobre el PIB como meta del 2026, este Gobierno está haciéndole pagar el costo (mortal) a los enfermos sin remedios, a los trabajadores que son despedidos de las constructoras, a los proveedores del Estado citados más arriba y a los paraguayos de a pie en general, los más vulnerables y los más necesitados.
Impuestos
El senador Ovelar, quizá también angustiado (espero que no sea otro conforme desesperado) por los déficits en la Caja Fiscal y en todos los sectores ya expuestos, propuso lo que el FMI ha venido diciendo desde hace mucho tiempo al Gobierno, subir las recaudaciones en términos reales con alguna reforma impositiva. Tuvo la reacción adversa del MEF, del propio Peña quien reafirmó su dogma del tope fiscal, de los grupos empresariales en especial los del sector agropecuario y de los grupos económicos mediáticos que responden también a sus propios intereses. Reforma impositiva es una especie de herejía pronunciada por el caaguaceño heterodoxo. Sin embargo, en su Evaluación de Julio del 2024, el FMI en el marco del Articulo IV del Convenio Constitutivo, sugiere que “se deben considerar los tipos impositivos, incluido el IVA, para alinearlos mejor con los de sus pares regionales”. Además, para recaudar más, propone digitalizar aceleradamente la facturación del país y critica la renta personal que no recauda casi nada por las generosas deducciones. Al mismo tiempo, el organismo dice que el 1,4 por ciento del PIB de gastos tributarios (exenciones y desgravaciones impositivas especiales) es elevado, y que sus beneficios económicos (atracción de inversiones y dinámica comercial) son discutibles. También reclama de la evasión. ¡Ojo!
Conversando e intercambiando datos y pareceres con el economista Rodrigo Ibarrola, llegamos a la conclusión preliminar, en el sentido siguiente: Antes de tocar las tasas de impuestos en modo gradual –a lo que seguramente algún día con algún gobierno de alternancia se puede proponer cuando la gente tenga confianza en los administradores del Estado (hoy la enorme corrupción equivale a confianza cero)– es posible mejorar en términos reales las recaudaciones. Los estudios muestran tres mecanismos principales: Reducción de evasión del IVA mediante trazabilidad digital, incremento del cumplimiento voluntario por mayor probabilidad percibida de detección, mejor focalización de auditorías, aumentando eficiencia recaudatoria. La evidencia converge en que la facturación electrónica reduce evasión del IVA, la digitalización mejora trazabilidad y control, las auditorías basadas en riesgo aumentan eficiencia recaudatoria, las reformas administrativas bien implementadas elevan ingresos sin subir tasas, subir tasas en contextos de informalidad tiene retornos decrecientes si no se fortalece la administración. Léase, la debilidad institucional y la corrupción inhiben la mejoría recaudatoria. Una aproximación karape para el Paraguay, si disminuimos la informalidad, con la digitalización y las auditorías por riesgos con big data e IA pueden rendir en presión tributaria. Si asumimos que el IVA representa ~45–50% de la recaudación total en Paraguay y la brecha de recaudación regional es del VAT gap regional 30%, una reducción conservadora posible de 5–10 puntos porcentuales de este gap podría tener un impacto estimado de +0,7% a +1,5% del PIB en ingresos adicionales. La transición de auditorías aleatorias (o aprietes selectivos a empresas amigas y privilegios a las no amigas) a modelos de big data con cruce de datos incrementa la productividad por auditor en 20–40% y aumenta la recaudación por fiscalización sin ampliar plantilla de auditores, me dice Rodrigo, conforme a la bibliografía (Mittra et al., 2026; Umbet et al., 2025), y el impacto fiscal estimado es de 0,3–0,8 por ciento del PIB en el mediano plazo.
En términos absolutos, el PIB Paraguay USD 45–50 mil millones, entonces, cada 1% del PIB USD 450–500 millones anuales. Por lo que, aproximando al chutómetro, antes de subir tasas:
• Escenario conservador ~USD 500 millones adicionales.
• Escenario intermedio ~USD 1.000 millones.
• Escenario alto ~USD 1.200–1.500 millones.
En conclusión, el rango realista para Paraguay, según líneas de base regionales, el aumento de las recaudaciones puede estar entre 1 y 2 puntos del PIB en el mediano plazo (3–6 años), si se consolida la digitalización, control del IVA y auditoría basada en riesgo puede ser también poco más de dos puntos del PIB. Esto es consistente con experiencias de Chile, México, Brasil y Uruguay, y además coincide con literatura del BID, Banco Mundial y FMI. Falta voluntad política y eficiencia gerencial. Y eso no es poca cosa. Es lo que le falta al Gobierno. También, gastar menos y dejar de robar, como dijo Riera. Y, parafraseando a mi amigo el albañil: Solución. ¡ Saludos cordiales!