En el Congreso, y específicamente en el Senado, se fueron creando en los últimos años varios atajos con los que pretenden evadir a la prensa que incomoda cuando saltan escándalos y polémicas que envuelven a cualquiera de sus inquilinos, generalmente vinculados al poder de turno.
Anteriormente, hasta en el periodo pasado, antes de la pandemia, los periodistas tenían la posibilidad de ingresar libremente a la sala de sesiones antes del inicio para hacer entrevistas a los senadores sobre temas en agenda.
Tras levantarse las restricciones en torno a la emergencia declarada por el Covid 19, se mantuvo la prohibición para trabajadores de prensa.
Eso ya fue durante la presidencia del Congreso del colorado Óscar Salomón.
Pero no solamente eso, se reforzó la protección de varios intocables, entre ellos en su momento Erico Galeano y Hernán Rivas, ambos ya fuera de la Cámara Alta, creando una serie de pasadizos.
A inicios de este periodo, varios de los parlamentarios demostraron ser reacios a dar declaraciones, y se maneja la información de que el pasillo que conduce a la sala de sesiones desde la presidencia del Congreso fue calificado como el “pasillo de terror”, teniendo en cuenta que es el lugar donde están apostados periodistas de varios medios esperando hacer su tarea.
¿chuleada? Desde un primer momento, aparte del acceso principal a la sala de sesiones del Senado, también servía como atajo la Secretaría General a través del balcón.
Durante la pandemia, en el tiempo en que se estableció el teletrabajo, se hizo una serie de remodelaciones en el edificio de la Cámara Alta que incluyó un pasadizo nuevo hacia la sala de sesiones.
La puerta está ubicada saliendo hacia los ascensores del tercer piso hacia la calle 14 de Mayo, por donde la mayoría de las veces varios consiguen escabullirse de la prensa.
Posteriormente, en el intermedio de ese pasillo se reacondicionó una sala de comedor y es utilizada por los senadores y visitantes. Anteriormente para la hora del almuerzo tenían que ir hasta el quinto piso, donde se les habilitaba un bufé.
Como si no fuera suficiente se crearon dos accesos más, a través del balcón de la vicepresidencia primera y segunda que conducen directamente a la sala de sesiones.
Es tanta la resistencia hacia la prensa que incomoda con sus preguntas, que llegó un momento en que inclusive corrió la versión de que ya no se permitiría que los periodistas estén en los pasillos, y una mañana apareció una especie de corralito, que al final se dejó sin efecto.
Modus operandi. Además de estos recovecos en el Senado, que varios siguen usando para escabullirse, existen estrategias que aplican para la evasión a la prensa.
En el caso de Erico y Rivas, los mismos generalmente esperaban el inicio de la sesión para ingresar a la sala a través de los pasadizos, y antes que termine ya se retiraban.
Como anécdota se puede mencionar que en una ocasión Rivas, secundado por guardias del Senado, se refugió en la Secretaría General para entrar a la sala, y luego al salir de ella y percatarse que la prensa seguía allí, se limitó a señalar “entro otra vez”, pegando nuevamente media vuelta hacia la sala.
Erico fue condenado a 13 años de prisión por lavado de dinero y asociación criminal por el caso A Ultranza. Luego de un polémico permiso, finalmente se vio obligado a renunciar a su banca.
En cuanto a Rivas, también terminó renunciando, pero por el polémico supuesto caso del título falso de abogado, recibido de la Universidad Sudamericana.
Hubo varios intentos de los comunicadores de volver a tener acceso a la sala de sesiones para hacer su tarea, tanto verbalmente como por nota, pero hasta el momento no hubo retorno.
De acuerdo a las informaciones que se manejan, se comentó incluso este caso en la reunión de la mesa directiva, pero supuestamente no se definió ninguna directiva.
Los que supuestamente seguirían en contra de esta posibilidad serían los legisladores oficialistas y sus aliados, quienes generalmente suelen estar envueltos en alguna polémica de la que no quieren ser consultados.
En el caso de la Cámara de Diputados, se sigue manteniendo la posibilidad de que los periodistas puedan ingresar a la sala de sesiones para hacer consultas.