26 oct 2026

El valor de cuidar: El derecho al cuidado y los retornos económicos

El próximo 29 de octubre se conmemora el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, una fecha destinada a visibilizar una de las dimensiones más importantes del funcionamiento de las sociedades y las economías: el trabajo cotidiano de cuidar. Los cuidados sostienen la vida, la salud y la reproducción de la fuerza laboral, son el cimiento invisible sobre el que se levanta toda la actividad productiva. En Paraguay, poner esta agenda en el centro de la política es una cuestión de derechos y una exigencia económica.

Las políticas económicas asumen que la producción de riqueza ocurre casi exclusivamente en el mercado entre agentes económicos, empresas, transacciones financieras e infraestructura física. Sin embargo, sin el cuidado no habría fuerza laboral ni crecimiento posible.

En primer lugar, la niñez y la adolescencia demandan una atención integral para garantizar su desarrollo físico, cognitivo y emocional, un factor determinante para la formación del capital humano futuro.

En segundo lugar, el progresivo y acelerado envejecimiento poblacional incrementa la proporción de personas mayores que requieren acompañamiento y asistencia para conservar su autonomía y calidad de vida. A ellos se suman las personas con discapacidad, quienes requieren atención y servicios de accesibilidad para ejercer sus derechos, desenvolverse en la sociedad con autonomía y contribuir al crecimiento y desarrollo.

El último censo de 2022 señalaba la existencia de poco más de 1.500.000 niños, niñas y adolescentes, 500.000 personas mayores de 65 años y un 5,3% de personas de 5 años o más con alguna discapacidad, condición que llega al 25,3% en la población de 65 años o más.

La atención a estas poblaciones representa una necesidad que requiere respuestas públicas universales, articuladas con los sistemas de salud, educación y protección social y profesionalizadas para que sean eficientes y de calidad.

En Paraguay estas necesidades se resuelven de manera privada, fragmentada y desigual dentro de los hogares. La carga del trabajo doméstico y de cuidados remunerados recae casi exclusivamente sobre las mujeres según los datos de la encuesta de uso del tiempo. Las mujeres paraguayas dedican casi el triple de horas semanales a las tareas domésticas y al cuidado de dependientes en comparación con los hombres.

Esta distribución asimétrica del tiempo se convierte en pobreza de tiempo y un obstáculo para las mujeres limitando su acceso al mercado laboral formal, a la educación, a la participación política y al uso del tiempo libre.

Paraguay debe avanzar hacia la creación y consolidación de un Sistema Nacional de Cuidados. Este sistema tiene como objetivo reorganizar socialmente los cuidados bajo el principio de la corresponsabilidad, redistribuyendo las cargas entre el Estado, el mercado, las comunidades y las familias, así como entre hombres y mujeres. Esto implica articular y expandir la oferta de servicios públicos como centros de desarrollo infantil y primera infancia, centros de día y atención domiciliaria para personas mayores, servicios de apoyo para personas con discapacidad, entre otros.

La inversión pública en esta importante función social es una inversión social con un elevado multiplicador económico. La economía del cuidado posee la capacidad de generar un “triple dividendo”. En primer lugar, promueve el desarrollo integral y el bienestar de los grupos prioritarios (niñez, personas mayores y con discapacidad). En segundo lugar, libera tiempo para que las mujeres cuidadoras puedan capacitarse e integrarse al empleo formal, incrementando los ingresos de los hogares, el consumo y la recaudación fiscal. En tercer lugar, la propia creación de servicios de cuidado genera empleo formal contribuyendo a un crecimiento sostenible a largo plazo.

Este 29 de octubre ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el modelo de desarrollo que Paraguay aspira a construir. La calidad de vida, la garantía de los derechos de las personas mayores y con discapacidad, la sostenibilidad del crecimiento económico, la reducción de la pobreza y de las múltiples desigualdades están directamente vinculadas a la forma en que decidimos organizar y financiar los cuidados.

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