17 abr. 2024

El servicio exterior y los operadores políticos

Muchos años atrás, cuando tuve la oportunidad de estudiar en una universidad de Madrid, en un curso en el que solo 4 éramos latinoamericanos y los restantes 16 compañeros, españoles, en varias ocasiones al responder sobre mi procedencia, tenía que aclarar que la capital de Paraguay era Asunción, no Montevideo, y que nosotros no teníamos salida al mar. Hablo de una época en que no existía internet y la gente no podía “googlear” para enterarse más sobre algo que desconocía.

Algunos profesores que manejaban más información sobre Latinoamérica aportaban el dato del bilingüismo paraguayo y la conversación terminaba normalmente con un, “¿podrías decirnos algo en guaraní?, curiosos de escuchar cómo sonaba un idioma indígena desconocido para ellos.

Más de dos décadas después, concretamente, el año pasado, participé como jurado en el Premio Nacional de Periodismo de Panamá. En la primera noche con la directiva del Forum de Periodistas que instituye el premio estuvimos los miembros del jurado quienes, además de mí eran una colega de Argentina, otra de Colombia y uno de España.

Los periodistas panameños que nos daban la bienvenida en una cena preguntaban sobre cómo iba tal o cual situación en Argentina, Colombia o España, pero ninguno preguntó algo sobre el Paraguay.

Conocían de los niveles de inflación de Argentina, de cómo estaba el proceso electoral en ese momento en Colombia y de los debates políticos en España. Pero de Paraguay, no hubo un solo comentario, ni alusión alguna. Para mí fue una situación muy incómoda.

El recuerdo de un episodio lejano y uno más reciente es solo para introducir un tema sobre el que conversamos con el nuevo canciller, Rubén Ramírez Lezcano, en una entrevista: El reconocimiento de que el Paraguay es un país desconocido, o bien, conocido a medias, en el sentido de que o se tienen ideas preconcebidas o solo algunas referencias, por lo general, muy negativas.

Sea lo uno o lo otro, sin dudas, hay un enorme desafío aquí para la red de embajadas, representaciones permanentes ante organismos internacionales y consulados del país. Y en este sentido, qué importante es cuidar el perfil de quienes representarán al país en el exterior. Sobre todo, los embajadores.

El servicio exterior del Paraguay no se ha librado de ser un coto de caza del partido de turno en el poder. O de la facción del partido que venció a otros contendientes internos. Como ha ocurrido siempre con el hegemónico Partido Colorado. Práctica que han emulado fielmente los efímeros gobiernos opositores de la etapa democrática. Me refiero al gobierno de Lugo y al de Federico Franco.

Consiste en llenar de operadores políticos las embajadas y consulados en compensación a la lealtad y tarea que realizaron estos para asegurar los votos en las elecciones. Para no alejarse mucho de la familia, el lugar más apetecible es la Argentina, mejor si la designación es en los consulados de ciudades fronterizas.

Ganan en dólares, y los menos ilustrados forman parte de la oficina consular o de la embajada como “oficiales”. No tienen funciones específicas, pero están allí. Además del salario, se les paga alquiler y otros beneficios.

Cada persona que vaya a formar parte del plantel de las legaciones y oficinas consulares debería estar preparada para representar a nuestro país con solvencia y creatividad. Entre los dirigentes de base podría haber algunos capacitados en historia, economía, derecho y conocimiento acabado de la realidad del país, etc. Pero son la excepción.

Además, por qué no encargar la tarea a los que se preparan para ser diplomáticos, estudian duro, manejan idiomas y esperan la oportunidad de servir al país en el exterior.

Hay una interesante camada de jóvenes diplomáticos que ingresaron superando el competitivo Concurso Nacional de Oposición y Méritos convocado cada año. La imagen del país ya sería otra si los gobiernos dejaran de usar el servicio exterior para premiar a sus partidarios, sin importar si están o no capacitados.

Más contenido de esta sección
No se admitirá a homosexuales. Tampoco chicos con aritos ni tatuajes. No se admitirá a jóvenes que solo hablen guaraní o aquellos que visten todo de negro, se pinten el pelo o usen ropa oversize. No se admitirá nenes que usen camiseta rosa o niñas que lleven el pelo corto como varones o usen piercing o cualquier otra “cosa rara” que pueda incidir en el resto del grupo.
Se reactiva un nuevo ciclo escolar, con los mismos arquetipos negativos anuales, toda vez que observamos los datos de aulas en mal estado, infraestructura en general muy deteriorada, falta de inversión edilicia, poca actualización e instrucción del plantel docente, y marco referencial de tire y afloje en torno a la merienda escolar, banalizados en discusiones político-partidarias, especialmente en el Parlamento.