Las ausencias, conocidas popularmente como rabonas, son una nefasta costumbre en el Congreso Nacional, y lamentablemente siguen teniendo gran vigencia en la actualidad. En las sesiones ordinarias apenas se trata el orden del día y el debate por lo general acaba en rencillas partidarias e insultos; luego los parlamentarios dejan sin cuórum la reunión, mientras el país espera.
El mismo patrón de conducta se repite desde hace más de una década. De la misma manera que ha ido descendiendo la calidad de la representación popular en el Congreso Nacional; en Diputados y en Senadores se mantiene la terrible costumbre de las ausencias que dejan sin cuórum las sesiones.
Dentro de esta suerte de normalización de las ausencias al trabajo, que les han asignado los electores, se ha notado en este mes de julio una preocupante situación: Hace casi un mes las sesiones ordinarias y extraordinarias terminan antes de tiempo o apenas avanzan sobre unos puntos del orden del día por la falta de cuórum.
Muchas veces incluso las sesiones se inician con el cuórum reglamentario, pero después los legisladores abandonan el recinto parlamentario dejando la reunión sin la cantidad de presentes requerido para continuar con el tratamiento del orden del día. Con esto, se tiene como resultado que los temas legislativos se postergan y se van acumulando.
Como publicaba ÚH, el 16 de junio pasado fue la última sesión en la que la Cámara logró desarrollar completamente su agenda; desde entonces las sesiones ordinarias y hasta una extraordinaria convocada para destrabar temas pendientes terminaron en una gran frustración por las ausencias.
Cuando la Cámara de Diputados no se sesiona por la ausencia de los diputados básicamente están incumpliendo el trato que se sella en cada elección, cuando los paraguayos los eligen como representantes para que –valga la redundancia– representen sus intereses. Y por esto quedan sin estudio proyectos muy relevantes, de impacto político, económico y social; además de que todo eso incidirá sin duda, en la notable disminución de la productividad legislativa.
La situación ha escalado lo suficiente como para generar preocupación a la misma conducción de la Cámara. Es así que el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre, tuvo que reconocer hace unas semanas la necesidad de buscar los mecanismos para evitar tantas inasistencias injustificadas, llegando al puntos de considerar la posibilidad de aplicar sanciones a los legisladores que incumplen reiteradamente con sus obligaciones parlamentarias.
De hecho que en la última sesión de la presente semana se repitió nuevamente el mismo comportamiento, lo que generó la reacción de algunos diputados y uno de ellos, el diputado Pedro Gómez se refirió a las reiteradas ausencias señalando que la mayoría corresponde a legisladores colorados oficialistas provenientes del interior, “Muchos vienen del interior y aprovechan para hacer gestiones. No podemos avanzar, no aprobamos proyectos de leyes”. Ante el reclamo, el titular de Diputados se lavó las manos respondiendo que no tiene la potestad para aplicar sanciones.
Antes de este mes de julio, hubo un incremento en las rabonas, debido a en su mayor parte a las elecciones internas simultáneas de los partidos con vistas a las elecciones municipales de octubre próximo.
El presente mes de julio, como es bien sabido, ha sido el mes en el que se desarrolló el Mundial de Fútbol que ha sido, sin duda alguna, la prioridad absoluta no solamente para los parlamentarios, sino particularmente para los cientos de funcionarios de ambas cámaras del Congreso. Recordemos el gran puente que hicieron los funcionarios antes del primer juego que iba a disputar la Albirroja el feriado del 12 de junio.
Las explicaciones sobre el hecho de que los “servidores públicos” disponen de 30 días al año para faltar sin descuento salarial por razones particulares, solo abonan más la idea de privilegios desmedidos para la clase política y sus incondicionales.
De personas que perciben un ingreso mensual de más de 37 millones de guaraníes, que deben acudir a su trabajo como mínimo una vez a la semana y a veces ni siquiera permanecer en el lugar por 8 horas, claramente se espera mucho más. Se espera que honren su compromiso con sus electores, se espera que representen y defiendan las inquietudes del pueblo y trabajen por darle mejor calidad de vida.
La falta de cuórum de manera sistemática de los diputados es un poderoso insulto a los paraguayos que los mantienen con sus impuestos.