El descenso es más suave que en 2012 y 2011, cuando cayó el 12,8 y el 11,2 % respectivamente.
No obstante, es la tercera mayor caída desde que comenzó a elaborarse esta estadística del Índice de Precios de Vivienda (IPV) en 2007 y el sexto año consecutivo de bajadas.
El estallido de la “burbuja” en el sector en 2007 repercutió negativamente en el crecimiento de la economía y provocó un importante “stock” de viviendas sin vender.
A este aumento de la demanda se ha sumado las dificultades para obtener créditos bancarios con los que comprar.