Economía

El poder a un clic

 * Por Patricia Dos Santos, socia ADEC

La falta de credibilidad y confianza de la ciudadanía hacia los partidos políticos como instituciones y a sus representantes electos se ve en todo, las redes, la prensa, las denuncias.

La gente no se siente representada por los actores políticos, sino más bien defraudada y no cree que involucrarse en política valga la pena.

Es fácil constatar que esta situación es similar en muchos países, gracias a varias investigaciones cuyos resultados coinciden: “Las encuestas muestran que entre el 50 por ciento y el 80 por ciento de los ciudadanos, según países, no se consideran representados por partidos y gobernantes, y ponen en cuestión las reglas institucionales de funcionamiento democrático”. Castells (2014).

La gente en muchos países busca maneras de decir que ya no quieren sentirse sometidos a las decisiones y acciones de sus representantes sin poder influir en ellos, no solo cada 4 años al elegirlos, sino más cotidianamente, cuando se traten los temas que les interesan o les afectan.

Una nueva “rebelión de las masas” está en marcha ¿o es solo la evolución de la descripta por Ortega y Gasset a fines de los años 20? La gente común se cansó y pretende ejercer su poder en la política de manera más directa buscando hacerse oír y tomando decisiones del mismo modo que vive su día a día y usando la tecnología. Novedosas formas de participación democrática directa que responden a esta demanda se están discutiendo y probando, buscando devolver el poder al ciudadano.

Para mí la más interesante es la democracia líquida, que se describe como “una forma de democracia directa que incluye la posibilidad de delegación de voto revocable de forma instantánea. Cualquier ciudadano tiene la posibilidad de votar por internet cada decisión del Parlamento y realizar propuestas. También puede ser representante virtual, mediante la publicación de su intención de voto en nombre del partido político o corriente de opinión a la que representa. No es necesario esperar 4 años para cambiar de representantes. El voto delegado puede recuperarse en cualquier momento”, con un simple clic.

Y ya hay también plataformas de elecciones y sistemas de democracia directa como el Liquid feedback, “un software libre de formación de opinión y toma de decisiones que permite la democracia directa y la representativa a la vez. Se puede votar directamente o delegar el voto en alguien. En cualquier momento se puede dejar de delegar en alguien, y también delegar en diferentes personas según el tema tratado”; o el Soveregein, “una plataforma de código abierto donde cada ciudadano puede votar propuestas y dar ideas directamente de manera fiable”.

De seguir desarrollándose sistemas como este y ganando confianza pronto podremos pasar de elegir a un candidato sobre otros en una lista a elegir a quien darle mi voto en cada ocasión ¡el poder va a estar así a solo un clic!

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