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El microcentro de Asunción actualmente muestra una faceta de profunda fragilidad social y un gran aumento de la inseguridad, debido a una crisis protagonizada por personas adictas a drogas, especialmente al crac o también conocido como chespi, que deambulan por la zona generando zozobra y que toman como refugio los miles de edificios antiguos abandonados, e incluso las veredas.
Un equipo periodístico hizo un recorrido por las calles del microcentro capitalino, donde al igual que distintos puntos del país se observan a adolescentes y jóvenes sumidos en la adicción, durmiendo en las veredas o deambulando por las calles en busca de latas de aluminio o botellas de plástico para vender como reciclados y costear sus dosis.
Una recolectora de elementos para reciclaje, a quien le nombramos de manera ficticia Margarita, nos brindó el crudo y duro testimonio luego de que uno de sus hijos cayera en las drogas.
“Lo más doloroso es que la sociedad les margina, les condena; son los verdugos, son los malos de la película, mientras lo que tienen es una enfermedad terrible”, refirió. También cuestionó la poca ayuda por parte del Estado para personas que buscan salir del problema de su adición.
La mujer relató sentirse fracasada por no poder ayudar a su hijo pese a intentar recuperarlo sin éxito en muchas ocasiones y también buscar ayuda de profesionales.
Respecto al problema, desde el MSPBS señalan que el consumo de drogas no solo representa un problema de salud pública, sino también social. Por ello, una solución global a los problemas relacionados con las drogas debe ir más allá del individuo para centrarse en la familia, en la comunidad y en la sociedad.
Señales. Margarita indicó que su hijo daba señales de cambio desde los 13 años, cuando le confesó que fumaba cigarrillos y tomaba bebidas alcohólicas, por lo que advierte a las madres y padres a estar atentos a los cambios.
“Creo que entró por curiosidad en ese mundo, cayó en el colegio, tuvo comportamientos extraños, su actitud era otra, dejó el fútbol, trabajaba, también lo dejó”, detalló la mujer de manera a advertir a otras familias a tener en cuenta. Además, relató que pasa los días con angustia y desesperación por no saber cómo ayudar a su hijo, quien incluso ya fue preso por un caso de robo.
en aumento. Como la historia de Margarita existe una gran cantidad en los distintos barrios y ciudades del país. Es un problema que va en aumento y esta situación se puede percibir en especial en el microcentro capitalino, donde personas adictas a drogas pululan por sus calles, consumiendo ante la vista gorda de todos.
Tirados en las veredas o tomando como refugios los edificios antiguos abandonados, se agrupan en montones, llenos de miseria. La situación se ha vuelto extrema e insostenible, generando un gran problema que tiene un efecto directo con la inseguridad de la zona. Los trabajadores o las personas que residen en el centro asunceno a diario lidian con hechos delictivos ocasionados por adictos.
Según datos de los últimos cinco años, el Ministerio Público registra un aumento de las denuncias por hechos punibles relacionados a las drogas.
Doloroso. Rosa Román, una pobladora del microcentro, indicó el dolor que siente al ver a chicos y chicas jóvenes tirados en las calles o rebuscando algo que comer en la basura. “Creo que el Gobierno debería hacer algo urgente”, precisó la residente. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades no encuentran un plan efectivo de salud y seguridad para abordar el irreversible y desesperante problema de adicción.