07 jul. 2026

El Metal en Paraguay: Tres décadas de pasión y distorsión

Pasión, entrega, trabajo y perseverancia. Posiblemente estos cuatro adjetivos no alcancen a describir en su totalidad a quienes curten un estilo musical poco conocido, muchas veces resistido y hasta temido en nuestro país: El Heavy Metal, que a pesar de las adversidades, supo salir a flote y agranda su cantidad de adeptos en la actualidad.

Por: Elías Piris | epiris@uhora.com.py | Twitter: @eliaspiris

El heavy metal -traducido literalmente al español como “metal pesado"- o metal a secas, es un género musical que se formó internacionalmente con influencias del blues rock y del rock and roll, incorporando además elementos de la música clásica, el folk rock o incluso de la música celta. En el Paraguay tuvo su propia historia.

Años 80: la bonanza económica del régimen iba cuesta abajo mientras las bandas que versionaban canciones exitosas de entonces, animaban las noches asuncenas que olían a jazmines, naranjos y edicto. Al margen, algo distinto se gestaba en los garajes de la periferia, gracias a unos aguerridos jóvenes pelilargos que con maña y suerte, escapaban de la temida “operación tijera”. Nacía un movimiento que persiste, resiste, se renueva y se fortalece cada día más: el Metal Paraguayo.

Según el músico y productor Daniel Zayas, el fenómeno nació de manera aislada en la clase media asuncena, de manera fortuita: en tiempos donde conseguir discos de vinilos implicaba una odisea, el nuevo sonido atravesó el océano atlántico, arribó el Río de la Plata y llegó a esta isla rodeada de tierra, cuyo presidente no mostraba mucha simpatía al pelo largo y la barba crecida, símbolos asociados a la Revolución Cubana, en plena Guerra Fría.

Los 90 traen consigo esa bocanada de aire fresco lleno de libertad y una primavera democrática que sirvió como telón de fondo para la formación, desarrollo y posterior consolidación de la escena metalera, fortalecida con más bandas y exponentes.

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La calidad del metal paraguayo.

A pesar de las limitaciones y la falta de una industria musical, el trabajo de los artistas se vuelve más pulido y profesional, evidenciándose esto en las bandas que nutren los distintos subgéneros como el Thrash Metal, Death Metal, Black Metal, Speed Metal, Power Metal y las fusiones como el Hardcore.

Es que si algo puede ofrecer el Metal Paraguayo al mundo, se resume en una sola palabra: calidad.

Una calidad que es fruto del sudor en los ensayos, de las ganas de caminar kilómetros con bafles y amplificadores a cuestas, del entusiasmo de repartir los demos caseros de mano en mano a “los perros”, de sortear discriminaciones de una sociedad con una mentalidad estrictamente conservadora, y de vivir aferrado a un sueño, un ideal.

En tiempos de grandes shows internacionales, de bruscos cambios políticos, y de revoluciones en el mundo gracias a las redes sociales, el Metal hecho en casa no pierde vigencia, manteniendo la llama intacta y cargando sobre sus anchas espaldas, la memoria histórica del rock mediterráneo.

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