05 abr. 2026

El heladero musical

Ángel Denis recorre las calles de Pilar con su conservadora, vendiendo helados y refrescos, mientras interpreta con su organillo alegres polcas populares. A los clientes les regala la polca de su club preferido. El maestro Luis Szarán lo invitó a sumarse a Sonidos de la Tierra.

heladero.jpg

El heladero Ángel Denis con el maestro Luis Szarán en las ruinas de Humaitá | Foto: Juan José Brull

Por Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Video y edición: Fabián Fleitas

-¡Helados... chupachus bien helados...! –pregona Ángel Denis, el heladero musical de Pilar, con su conservadora colorada a cuestas, abriéndose paso entre la multitud congregada junto a las Ruinas de Humaitá, para asistir a un concierto del Conjunto de Arpas Gigante de Sonidos de la Tierra.

Mientras espera que los jóvenes arpistas inicien su recital, Ángel ofrece su propio show. Se posiciona en un rincón, junto a una muralla, baja su conservadora en el piso y se lleva a la boca el pequeño organillo de plástico que le cuelga del pecho.

En seguida, los conocidos acordes de la polca Flor de Pilar, de Agustín Barboza y Carlos Miguel Giménez, en solo de organillo, llenan el aire.

La gente empieza a juntarse alrededor, sorprendida por el concierto improvisado de tan peculiar personaje.

Algunos comienzan a aplaudirlo y alentarlo con gritos de aprobación: "¡Bieen..!”, "¡Purete!”, "¡Otra!”.

Ángel se entusiasma y sigue con otra polca, Campamento, de resonancia histórica para el sitio donde se encuentra, las ruinas de la Iglesia de San Carlos, demolida por los cañones de los acorazados brasileños, durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

Varios niños se le han acercado, con ganas de comprar refrescos, pero él está tan extasiado en su actuación musical, que no lo percibe.

Alguien, de entre el público, le señala que los pequeños clientes están allí. Entonces, sin suspender la ejecución de su organillo, con una mano libre abre la conservadora y va distribuyendo los refrescos que les piden, cobra 2.000 guaraníes por cada uno, manejándose apenas con gestos manuales, mientras sigue tocando su música.

      Embed

Una sorpresa musical

La peculiar personalidad del heladero no ha dejado de ser notada por el gran músico y director de orquesta Luis Szarán, fundador del proyecto Sonidos de la Tierra, a quien Ángel Denis le ofreció un concierto personalizado.

“Para mí es un honor tocar para usted, maestro, que es un músico de verdad. Yo soy apenas un heladero aficionado”, le dice Ángel a Szarán, visiblemente emocionado.

“Por el contrario, ustedes son los verdaderos músicos, los que surgen espontáneamente, como parte de la cultura en cada pueblo. Son una sorpresa musical, los que enriquecen a la experiencia de Sonidos de la Tierra”, le contesta Szarán, quien le pide que siga tocando otras canciones.

Denis cuenta que es un humilde trabajador pilarense, que vive exclusivamente de lo que gana vendiendo helados y refrescos, con lo cual mantiene a su familia.

“Aprendí a tocar el organillo así nomás, practicando, mirando a otros amigos que tocan. Me gusta mucho la música, y me encanta ver a estos chicos jóvenes de todo el país, que integran estas orquestas de Sonidos de la Tierra. Yo no pude estudiar, como ellos”, dice Ángel.

“Ya te vamos a invitar para que toques con los chicos, en Sonidos de la Tierra”, le promete el maestro Szarán.

La música de cada club, un regalo

Otra de las particularidades de Angel Denis, apodado popularmente “el heladero musical” en todo Ñeembucú, es que acostumbra regalar a sus clientes, como una “promoción especial”, una interpretación de la polca de su club preferido.

283999_embed

ngel Denis, ofreciendo helados y refrescos durante el megaconcierto de Sonidos de la Tierra, con su organillo colgado del pecho. | Foto: Andrés Colman


Las polcas más interpretadas son, obviamente, las de Cerro Porteño y Olimpia. “El periodista es de Guaraní, quiere escuchar su polca”, le dice Luis Szarán, refiriéndose al reportero de Última Hora, y entonces Denis da inicio a la música del legendario club aborigen.

Como una broma, Szarán le pide luego la música de su club, refiriendo a un supuesto equipo de una localidad del interior. “Che disculpata, maestro. Péape a kañy eté (discúlpame, maestro, con esa música estoy perdido...)”, se justifica Denis, avergonzado. El público estalla en carcajadas.

Más contenido de esta sección
Este miércoles se cumplen 30 años de aquella fatídica tarde en el que se produjo la caída de un avión carguero colombiano, un minuto después de haber despegado del aeropuerto Silvio Pettirossi. En la mayor catástrofe aérea del país perdieron la vida 22 personas, la mayoría fueron niños.
La investigación tras la caída del avión carguero colombiano en Mariano Roque Alonso determinó que el hecho se produjo 100% por falla humana. La imprudencia de los tripulantes terminó en una tragedia que dejó 22 fallecidos.
Vecinos y familiares de fallecidos tras la caída del avión carguero de la aerolínea colombiana Líneas Aéreas del Caribe (LAC) ayudaron a levantar un oratorio para recordar a las 22 víctimas fatales de la tragedia aérea de Mariano Roque Alonso. El sitio se encuentra abandonado y olvidado.
La casa de Antoliano Rejala fue arrasada por el avión de la aerolínea colombiana Líneas Aéreas del Caribe (LAC) que cayó en el barrio Monseñor Bogarín de Mariano Roque Alonso. El hombre estuvo en el sitio 10 minutos antes de la tragedia, pero un retraso lo salvó de la muerte.
De plástico, metal, madera e incluso cartón, un museo reúne los más variados modelos de sillas en Asunción. El lugar cuenta con varios espacios donde se pueden ver ejemplares que relatan en sus detalles un poco de la historia.
Última Hora hace un recuento gráfico del año con los principales hechos y personajes que marcaron este periodo y te ofrece diferentes análisis de especialistas sobre la coyuntura que dejó el 2025 en nuestro país.