09 may. 2026

El grado de inversión es un punto de partida

El 2025 fue un año en el que el Paraguay, como país, a través de decisiones económicas y políticas certeras asumidas, logró un hito sumamente importante a nivel global, obtuvo el grado de inversión (de S&P), avalado por el crecimiento del PIB de casi 6%. Esta condición es otorgada por organismos internacionales que posicionan al Paraguay como un país consolidado y confiable para capitales de inversión. Esto se logró a través de años de estabilidad económica que arrancaron en el 2003, posicionándonos sobre países con economías gigantes.

La disciplina fiscal nos permitió lograr una estabilidad macroeconómica, manteniendo la deuda pública y logrando fortalecer la confianza de las calificadoras internacionales de riesgo. Logramos grandes resultados en la diversificación productiva; nuestros productos agrícolas y ganaderos alimentan al mundo, reconocidos por su calidad y cumpliendo estrictos protocolos de control, abriendo mercados que antes no nos eran permitidos. Poco a poco nos convertimos en un hub competitivo en América del Sur, captando empresas que buscan estabilidad y costos operativos acordes.

Pero el grado de inversión no es un punto de llegada, es un punto de partida. Los logros que nos distinguen hoy como país deben ser potenciados y guiados hacia una estructura planificada de crecimiento y desarrollo. Realizar las reformas estructurales necesarias, como se enfoca hoy en la búsqueda de una solución al problema de la Caja Fiscal, que el Estado cubra sus deudas con las empresas privadas, tomando decisiones puntuales y estratégicas, sin aumentar impuestos, son algunos ejemplos.

Seguir por la senda de inversión en infraestructura vial, inversión social planificada en las áreas de salud y educación, a nivel país. Tener claro que Paraguay no termina en Asunción, potenciar los recursos de otros departamentos con miras a una fuerte descentralización e industrialización, atrayendo más inversiones. Toda proyección de desarrollo y crecimiento se debe planificar respetando la sostenibilidad y el medio ambiente, cuidando responsablemente el país donde vivimos.

Y otro aspecto clave y no menos importante es contar con trabajadores con un alto nivel de formación para enfrentar los futuros proyectos, más aún en un mundo cambiante que se proyecta sobre la tecnología como factor principal y decisivo de desarrollo. El mundo que conocíamos está cambiando y debemos estar preparados para afrontar los nuevos desafíos. Paraguay será más competitivo y atractivo con un capital humano formado, y tanto el sector público como privado debe trabajar conjuntamente para viabilizar programas de formación que preparen a los jóvenes en carreras de sectores productivos específicos como la industria, logística, tecnología, así como en sectores de energías renovables.

Las empresas que se instalarán en el país, algunas ya concretadas y otras por concretar, deben encontrarse con un plantel de profesionales y técnicos altamente capacitados que serán de ahora en más, en gran parte, los que viabilizarán esas empresas con resultados. La inversión en educación técnica, capacitación tecnológica, protegiendo los derechos laborales y sociales, posibilitará transformar las ventajas estructurales que ofrece Paraguay en un motor de crecimiento sostenible que beneficie tanto a los inversionistas como a todos los paraguayos.

socio de la ADEC.
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