28 may. 2026

El árbol caído que antes daba frutos al cartismo

Ahora que cayó finalmente en desgracia el ex senador colorado cartista Erico Galeano, el recuento de la historia nos muestra que durante mucho tiempo sus pares del cartismo expresaron apoyo y defendieron su inocencia, mismo fenómeno ocurrió con su colega Hernán Rivas, otro que cayó en desgracia y a quien también el oficialismo le soltó la mano.

Este fenómeno no es nuevo en las filas de Honor Colorado y mucho menos en las filas del Partido Colorado en las que abundan historias de figuras políticas que alcanzaron una cumbre en sus carreras, pero luego se vinieron a pique tras algún escándalo de corrupción y de alguna otra índole.

Si bien en los partidos de oposición, sobre todo el Partido Liberal, también se dio este tipo de situaciones, el coloradismo se destaca por haber mantenido en los últimos años un mayor cúmulo de poder político.

Volviendo al tema de las defensas y luego el desmarque de los sectores oficialistas, en primera línea podemos recordar las expresiones del mismísimo presidente de la República Santiago Peña, quien aseguró por mucho tiempo que el caso que afectó a Erico Galeano era parte de una “guerra política”, desmeritando las evidencias que demostraban sus nexos con el crimen organizado y los avances del Ministerio Público.

Ahora que todo el cartismo decidió retirar el apoyo al condenado en dos instancias a 13 años por lavado de dinero y asociación criminal con los narcotraficantes Sebastián Marset y Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico; el presidente de la República sostiene que la Justicia “no tiene la misma vara” para juzgar a políticos oficialistas y opositores.

Peña intenta desviar la atención hacia figuras de la oposición que enfrentan procesos judiciales producto de denuncias sistemáticas de los sectores del propio Partido Colorado, como el caso del ex intendente y actual precandidato presidencial Miguel Prieto.

Este tipo de frases y posiciones de Peña son similares a las que tuvo en otros casos, como el del ex senador colorado cartista Óscar González Daher, anterior amo y señor del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados desde donde montó todo un esquema de recaudación, apriete y salvavidas a magistrados, según su grado de afinidad con el poder político colorado.

González Daher fue un intocable de la Justicia incluso en los tiempos en que el Partido Colorado estuvo en la llanura, tiempo en el que alcanzó a ser presidente del Congreso con el apoyo del propio luguismo, y cuando Última Hora demostró claramente un esquema de adulteración de datos en la Municipalidad de Luque para evadir impuestos de más de un centenar de propiedades, obtenidas a través de la usura, el entonces fiscal Arnaldo Giuzzio lo blanqueó.

Cuando González Daher tuvo el mal tino de enfrentarse a Juan Carlos Galaverna, su suerte cambió, y terminó siendo condenado por la Justicia, tal como Galeano lo fue ahora, y durante su proceso, el presidente Santiago Peña lo defendió y lo calificó como “árbol que da frutos” y, por ello, “le tiran piedras”.

La frase “todos hacen leña del árbol caído” también se aplica para estos casos, esa es la situación actual de Galeano y lo fue en su momento de González Daher, así como varios otros casos de políticos que se vieron involucrados y procesados por corrupción, crímenes y vínculos con el narcotráfico, como el ex intendente Vilmar Neneco Acosta, condenado por el asesinato del periodista Pablo Medina o la ex diputada Cynthia Tarragó, condenada a dos años y nueve meses por conspiración de lavado de dinero en EEUU, por citar algunos casos.

Todas esta figuras convertidas en leña para quemar y combatir el “frío electoral” fueron en su momento “árboles que dieron frutos” al poder político dominante, en este caso, a las filas de Honor Colorado.

Erico Galeano fue en su momento una de las catapultas que lanzaron la candidatura del entonces presidenciable Horacio Cartes en el año 2011, dando su quinta de Capiatá para el gran acto político que apuntaba a su triunfo en el año 2013. Ambos salieron del mundo empresarial deportivo e incursionaron en la política con éxito, pero ahora a uno le toca una celda en Tacumbú, y al otro seguir dirigiendo a la ANR.

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