Hoy meditamos el Evangelio según san Mateo 16, 24-28. Este pasaje del Evangelio sigue inmediatamente después a la afirmación de Pedro sobre Jesús: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16, 16). Afirmación que fue solemnemente confirmada por el Maestro que, a la vez, les ordenó que no dijeran a nadie que Él es el Cristo (cf. Mt 16,20). …
En esta ocasión, Jesús se dirige hacia la Cruz e invita a sus discípulos a seguirlo: “Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga”.
Recordaba san Josemaría en su predicación un sueño de un clásico castellano en el que se mencionaban dos caminos. Uno es ancho y regalado, pero termina en un precipicio sin fondo. Es el que siguen atolondradamente los mundanos. “Por dirección distinta, discurre en ese sueño otro sendero: tan estrecho y empinado, que no es posible recorrerlo a lomo de caballería. Todos los que lo emprenden, adelantan por su propio pie, quizá en zigzag, con rostro sereno, pisando abrojos y sorteando peñascos”.
En determinados puntos, dejan a jirones sus vestidos, y aun su carne. Pero al final les espera un vergel, la felicidad para siempre, el cielo.
“Es el camino de las almas santas que se humillan, que por amor a Jesucristo se sacrifican gustosamente por los demás; la ruta de los que no temen ir cuesta arriba, cargando amorosamente con su cruz, por mucho que pese, porque conocen que, si el peso les hunde, podrán alzarse y continuar la ascensión: Cristo es la fuerza de estos caminantes”.
El fin de todo ser humano es alcanzar la felicidad. Pero no se consigue la felicidad cuando se busca siempre lo más cómodo y apetecible, sino cuando se ama decididamente, aunque el amor comporte sacrificio.
“Lo que se necesita para conseguir la felicidad no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado”, decía san Josemaría. “Por esto, me gusta pedir a Jesús, para mí: Señor, ¡ningún día sin cruz! Así, con la gracia divina, se reforzará nuestro carácter, y serviremos de apoyo a nuestro Dios, por encima de nuestras miserias personales”.
(Frases extractadas de