02 may. 2026

El 26 de abril es especial

El 26 de abril es especial. En esta fecha, en el año 1845, se publicó el primer número de El Paraguayo Independiente, primer periódico de la naciente República del Paraguay, dando origen al periodismo paraguayo. El pistoletazo de salida fue la defensa de la independencia como nación guaraní.

Es especial porque en esta fecha, en el año 1991, sobre la línea internacional entre las ciudades de Pedro Juan Caballero y Ponta Porã, fue asesinado por sicarios Santiago Leguizamón, periodista de Radio Amambay, mandado por barones del crimen organizado fronterizo. El mensaje era claro, el escarmiento. Pero a la prensa no se le amordaza. Solo hay que ver: lo que consiguieron aquellos criminales actuando de la única manera en que saben hacer, matando a Santiago, fue levantar un monolito en donde, cada 26 de abril, los periodistas se reúnen para recordarles a los poderosos que a la prensa no se le amordaza, ni con balas.

El 26 de abril es especial porque, además, es el Día del Periodista, una de las profesiones más nobles desde mi humilde punto de vista, porque su naturaleza es el servicio al común, a todos. Cuando uno se interna en esta aventura, entiende por qué no se puede amordazar a la prensa.

Y el 26 de abril es todavía especial porque fue esta fecha del domingo pasado que Última Hora estrenó ropaje, con la misma excelencia del periodismo comprometido con su servicio, con el poderoso mensaje de que el papel sigue vivo. Porque muchos auguraban que estábamos en el final de los tiempos del impreso, en el mundo entero, ahogado por la tecnología y lo que esto genera, la apatía por la lectura, la inmediatez y lo desechable. Los que se perdieron por ese camino se pierden del placer de sentir entre los dedos una hoja de papel, con el suave aroma de la imprenta, mientras se sumerge en la lectura.

En mi caso, desde muy chico era como un ratón, juntaba papeles, cualquiera que tuviera impreso algo que leer, revistas, libros y cuadernos. Mi primera lectura fue el libro de grado Semillita, con el que aprendí a leer; luego el libro Acosta Ñu, creo que en el cuarto grado; ya era un experto de la lectura. Y se da la cuestión esta que siempre pasa, cuando uno lee mucho, ya cree que puede escribir, y lo intenté en la poesía. Sin embargo, fueron los azares de la vida los que me condujeron hacia donde podía desarrollar de la mejor manera mi vocación, y así terminé en una sala de redacción, en aquel entonces del Diario Hoy. De ese día han pasado 35 años y sigo en una redacción. Toda una vida con el papel, así como acompañó a la humanidad desde que Gutenberg imprimió la Biblia hace unos quinientos ochenta años, desarrollando el intelecto del pueblo y arrancando el conocimiento del poder de los gobernantes.

Desde entonces, la vía siempre fue el papel, que vino a suplir a otros materiales utilizados antiguamente para la escritura, como las tablillas de barro, papiros y pergaminos. Con estos materiales era difícil la difusión de las ideas través de la escritura, pero con el papel impreso llegó la era moderna.

Para los que crecimos en las redacciones con olor a papel mojado en tinta de impresión, en la vida existen dos vías a seguir por las especies, la extinción, dando lugar a otro sistema más adecuado a las realidades actuales; o la evolución mediante la adaptación, que es el caso del papel. Es en este sentido, que nuestro diario va tomando ciertas formas y dejando atrás otras que ya no están acordes con las exigencias actuales, empujadas por la tecnología y la realidad virtual, que irá absorbiendo más y más a cada generación que nazca en este mundo. Y el papel seguirá allí, como libro o periódico, con el contenido adecuado para el lector apropiado.

Por supuesto, por otro lado, en este mejunje hay que diferenciar entre periodistas y medios que sirven a los intereses de un sector de poder, y la prensa libre, que defiende los intereses del bien común, del respeto a las normas y a la dignidad humana. Esto, en el proceso todo de comunicar.

Porque si bien ambos se definen como prensa, tienen objetivos diferentes, que es comunicar defendiendo intereses de grupos de poderosos, sean políticos, económicos o religiosos, la prensa libre sirve al bien común y defiende sus intereses desde la legalidad y el respeto a la dignidad y los derechos humanos.

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