Por Clara Patricia Gómez Alvarenga | clgomez@uhora.com.py | @claragomezpy
[PARTE 3]
Hace unos meses que Luis Rojas, un experimentado agente con vasta trayectoria en la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), fue designado ministro de la institución antidrogas, en reemplazo de Francisco de Vargas, actual titular del Ministerio del Interior. Sabe que lleva una pesada mochila cargando a sus espaldas, él mismo reconoce que en materia antidrogas poco o nada se logró avanzar, si bien rescata algo del cual dijo sentirse orgulloso: “Aprendimos a mentir menos, qué significa eso, que aprendimos a decir y a reconocer que la situación está terroríficamente mal, que todo el esfuerzo realizado fue insuficiente y no solo eso, que no logramos atacar al problema de fondo, parece fracaso, pero realmente es un logro”, asegura.
Manifiesta que hoy la situación del consumo “está descontrolada, que el crimen organizado prosperó, y que a esto se suma una coyuntura regional extremadamente complicada”, donde Paraguay sigue ofreciendo “las mejores condiciones” para ser utilizado como corredor al Brasil.
Si hay algo que ni el Gobierno ni nadie va a modificar es la posición geográfica de nuestro país, vecino de Bolivia, segundo mayor productor de hoja de coca del mundo después de Perú; y de Brasil, considerado el mercado número uno de la región y uno de los mayores del mundo, resaltó.
Brasil tendría alrededor de 6 millones de habitantes consumidores de cocaína y derivados, de ese total, 1 millón “es totalmente dependiente del crac”, calculándose que del 10 % al 20 % de esa droga ingresa por territorio paraguayo, explica Rojas.
Es una coyuntura desventajosa obrada por la naturaleza y a la que la Senad deberá hacer frente con presupuesto insuficiente. “No vamos a evitar que las drogas dejen de circular. Esto va a empeorar”, asiente el ministro, al afirmar que recibió instrucciones precisas del Ejecutivo de hacer cumplir las leyes.
¿Una persona dependiente de la droga tiene nulas posibilidades de rehabilitarse en el país?
“Estamos aplazados en todas las áreas, esa es la verdad, pero por lo menos ya sabemos hacia donde caminar. En nuestro país queremos cambiar eso y hay una esperanza. Hay un modelo de rehabilitación. Senad como autoridad central =en materia de drogas= va a desarrollar las políticas preventivas con educación, más de tratamiento con Salud, y vamos a ser nosotros los fiscalizadores de que eso se cumpla”, responde.
“La función de la Senad por ley es luchar contra el narcotráfico en sus tres dimensiones: la interdicción, la prevención, y el tratamiento y la rehabilitación. No existe tratamiento sin rehabilitación, porque es un círculo vicioso, el nivel de reincidencia es inmenso; si vos no reprimís, no prevenís y si no tratás y no rehabilitás, no cortás el circulo vicioso”, agrega.
El ministro admite que, actualmente, en Paraguay las personas con problemas de adicciones tienen casi nulas posibilidades de recuperación. Sin embargo, reitera que hay una puerta de esperanza. En ese sentido explica que la Senad planea aplicar un modelo basado en un método religioso utilizado en Buenos Aires, el cual -afirma- tiene un margen con 80 % de resultado exitoso.
Rojas dijo que enviaría a sus mejores técnicos a la Argentina, y “si es necesario a todo el mundo”, a modo de poder empezar a incorporar en el país las mejores técnicas en cuanto a prevención, tratamiento y rehabilitación se refiere.
La institución antidrogas también planea presentar un proyecto de ley consistente en destinar los bienes obtenidos de las ganancias derivadas de los golpes al narcotráfico exclusivamente a la educación y al tratamiento en materia de drogas, según anunció.
Son algunas de las estrategias que buscará la Senad a modo de financiar sus proyectos, atendiendo a que el Ejecutivo llamó a ajustar los cinturones, quedando casi como única opción la optimización de los recursos.
Mientras tanto, Rojas deberá pelear contra el monstruo de las drogas con el dinero que hay, sin embargo cree que habrá resultados. Afirma, que se centrarán en atacar los problemas de fondo. “Los parches son costosos, acá vamos a atacar los problemas de fondo, y solamente atacamos los problemas de fondo con el tratamiento, con la prevención, con la rehabilitación; la represión no va a solucionar los problemas, eso está comprobado internacionalmente”, sentencia el ministro.
“El problema de drogas en Paraguay es 10 veces más grave que el problema del EPP. Hemos invertido una fortuna contra el EPP, y hemos invertido un disparate contra el tema de drogas”, manifiesta Rojas. El Ejército del Pueblo Paraguayo es un grupo armado que mantiene en zozobra a la zona Norte del país y al cual se le atribuye numerosos ataques violentos con saldos nefastos.
¿No saben en gran medida a qué enemigo se están enfrentando? le consultamos luego respecto al narcotráfico en Paraguay. A lo que respondió: “Es como pelear, como que te den en el ojo, y te vengan y te den otro golpe y vos te estés que estar defendiéndote. Esa es la verdad, porque la experiencia es lo que usamos para decir que la cosa está mal. Fuimos cien veces a cien zonas diferentes y encontramos siempre que la cuestión está mal”, lamenta.