25 jul 2026

Don Antonio Veloso: “Ya no necesito regalos, solo me queda morir en paz”

Son los más jóvenes de los últimos seis excombatientes en Ñeembucú, pero a la vez los que están más delicados de salud. Veloso apenas puede moverse. Fabriciano Ríos está postrado y ya no habla.

Antonio Veloso.JPG

Por Andrés Colmán Gutiérrez

ISLA UMBÚ Y PILAR

En un humilde rancho campesino, al fondo de un largo sendero que se interna en la compañía Kambá Kua de Isla Umbú, a unos 30 kilómetros al sur de Pilar, vive el excombatiente Antonio Veloso, de 98 años de edad, en compañía de su esposa, María Francisca Benítez.

Aunque está entre los más jóvenes de los últimos seis héroes de la Guerra del Chaco que aún siguen con vida en Ñeembucú, don Antonio es uno de los que se encuentran en estado de salud más delicada y en condiciones más precarias, debido a las muy pocas comodidades de su residencia rural.

Aquejado por varias enfermedades, el veterano ya apenas puede moverse, pero acepta salir de su encierro y sentarse a la sombra del corredor de su rancho, dispuesto a dialogar con ÚLTIMA HORA.

Su carácter huraño y sus impedimentos físicos no le impiden tratar de bucear en su memoria y compartir fragmentos de su participación en la guerra que enfrentó al Paraguay con Bolivia (1932-1935), aunque por momentos deja aflorar un hondo sentimiento de depresión y desencanto.

LA GUERRA. “Ya de muy pocas cosas me acuerdo, mi sentido va y viene, varía mucho”, justifica el ex combatiente, recostado en el respaldar de una silla para evitar los temblores de sus manos.

Don Antonio sí recuerda bien que marchó a la guerra con apenas 18 años de edad.

“A mí me agarraron los militares cerca de mi casa, cuando aún era muy joven. Me llevaron hasta el frente a la fuerza, totalmente obligado, y me hicieron pelear mucho”, narra.

Desde Isla Umbú fueron cuatro jóvenes en la misma remesa de alistados al ejército chaqueño. No todos tuvieron la suerte de regresar con vida.

Veloso dice que se acuerda de pocos detalles, pero una de las escenas que no se le borra de la memoria es de cuando él les arrojó una bomba a los bolivianos, en medio de una de las muchas batallas.

“La bomba que tiré le alcanzó a un cabo primero, allí mismo se quedó”, refiere.

En otra ocasión, cuenta que apenas pudo escapar de una patrulla de unos 20 soldados bolivianos.

“Ellos venían decididos a agarrarnos, apenas me pude escapar. Si no hubiera conseguido, habría estado prisionero o quizás muerto”, comenta, aliviado.

Por momentos los recuerdos se le mezclan y se vuelven difusos. “Ya solo me acuerdo que volví sano de la guerra. Llegamos hasta Bahía Negra, donde me metí a las aguas del río Paraguay, a bañarme con mis camaradas, con todo mi uniforme y mis documentos, que estaban en el bolsillo. Todos mis papeles se mojaron y se perdieron allí”, destaca.

Un oficial, de apellido Servián, lo tomó a su cuidado y lo trajo consigo hasta Asunción, donde lo empleó como ordenanza. Luego, desde allí pudo regresar a su “valle”, en Isla Umbú.

      Embed

EL FINAL. Hoy don Antonio vive solo con su mujer, la única que lo cuida y le tiene paciencia, según dice.

“Tengo un terreno de diez hectáreas, pero ya no puedo trabajar en la chacra. Antes, cuando estaba mucho mejor, llegué a cultivar mucha papa, vendía hasta una tonelada. Ahora ya no puedo. Por suerte tenemos un sueldo, que me cobra mi nieto, gracias a eso comemos”, explica.

El año pasado lo visitó el gobernador de Ñeembucú, Carlos Silva, junto con un funcionario de la Cámara de Diputados, quienes le trajeron la Medalla de la Orden Nacional al Mérito “Comuneros”, la misma que también se entregó a todos los otros excombatientes.

Al ver la situación en que vivía, el gobernador le prometió regalarle un equipo de aire acondicionado en su habitación, para que no sufra tanto el calor, pero hasta ahora la promesa no se cumplió, asegura don Antonio.

“Los señores me dijeron que me iban a visitar otra vez con el aire acondicionado, pero nunca más volvieron. No me hace falta. Yo ya no necesito regalos, solo me queda morir en paz”, dice el veterano guerrero. Luego se queda en silencio, como mirando sin ver el verde horizonte.

Don Fabriciano espera celebrar su cumpleaños

El único de los seis últimos Chacoré de Ñeembucú con quien ya no pudimos dialogar personalmente es don Fabriciano Ríos, quien el próximo 28 de agosto cumplirá 98 años de edad.

El héroe vive en casa de su hija Rafaela, en el barrio Crucecita de Pilar. Se encuentra muy enfermo, postrado en cama y ya no habla. Pudimos visitarlo y saludarlo, pero decidimos no mostrar su imagen.

“Papá tiene cáncer y otras complicaciones de salud, pero por suerte no tiene dolores. Hace 4 años vive con nosotros y lo cuidamos con cariño. Solo queremos que alcance la celebración de su próximo cumpleaños”, dice su hija Rafaela Ríos, acompañada de su marido, Julio Ramírez.

Don Fabriciano es viudo y tuvo cuatro hijos. Nació en San Juan de Ñeembucú y vivió durante muchos años en Laguna Itá.

“Se fue a los 16 años de edad a la guerra. Siempre fue muy reservado y no nos contó mucho de lo que pasó allí”, dice su hija.

      Embed

ORGULLO. Julio, el marido de Rafaela, dice que se siente feliz de que su suegro viva con ellos.

“Para mí es un orgullo cuidar a un héroe del Chaco. Mi esposa es su doctora, la que vive por él”, dice Julio.

Aunque don Fabriciano aún está consciente, hay momentos en que reconoce a sus familiares y otros momentos en que ya no.

“En agosto cumplirá 98 años. Esperamos que pueda seguir vivo, para hacerle una fiesta y un gran homenaje, como se merece”, dice su hija Rafaela.

Más contenido de esta sección
Nueva era. La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de la música en Paraguay como herramienta.
El analista político Esteban Caballero se refiere a los conflictos en Oriente Medio y la situación entre Estados Unidos e Irán, países que firmaron un memorando de entendimiento con varios puntos importantes que en teoría ponen fin a las hostilidades entre ambas naciones.
Tras la muerte de Jorge Rafaat Toumani, el 15 de junio de 2016 en Pedro Juan Caballero, acabó la hegemonía de los reyes de la frontera y se agrandó la influencia de los grupos criminales transnacionales que manejan el crimen organizado, según el criminólogo Juan Martens.
El 15 de junio de 2016 atentaron contra la vida de Jorge Rafaat Toumani en Pedro Juan Caballero. El hombre fue vinculado al narcotráfico y era conocido como el rey de la frontera. Los atacantes utilizaron una ametralladora antiaérea calibre .50, un hecho sin precedentes en Paraguay.
Referentes como Puráhei Soul, Jazmín del Paraguay, Mily Brítez, Tierra Adentro, Juan Cancio Barreto y Tania Duarte & Dos Raíces coinciden en una idea: La música paraguaya vive un nuevo despertar. Entre raíces, innovación y sentido de pertenencia, el folclore vuelve a dialogar con las nuevas generaciones.
Mientras el mundo debate cómo regular la IA en la industria audiovisual, actores y referentes paraguayos advierten que el sector todavía enfrenta precariedad laboral, falta de protección legal y nuevos desafíos frente a la explotación digital.