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Descargo presidencial

Como sacándose una ira contenida, el presidente Mario Abdo Benítez aprovechó un acto en Misiones para defender sin decirlo el polémico y cuestionado pacto con Blas Llano y Horacio Cartes en el Congreso. "Tenemos el camino de la división o el camino de la unión. Yo propongo el de la unión, yo propongo la construcción de puentes entre paraguayos defendiendo valores", destacó en un largo descargo, intentando explicar un pacto que despertó interrogantes.

Su irritación tiene fundamentos. Viene de una semana tormentosa, con vendavales que golpean su gobierno, ya bastante vapuleado por la naturaleza y una economía en desaceleración.

El obsoleto y corrupto sistema penitenciario paraguayo explotó con una aterradora violencia. Hace tiempo expertos en seguridad alertaban sobre los peligros de este fenómeno. Un copamiento de las cárceles paraguayas de las bandas criminales brasileñas PCC y su adversario, Comando Vermelho harían más ingobernable las penitenciarías. Las bandas narcos paraguayas tampoco quedan atrás. La disputa territorial y una vendetta terminaron en una tragedia atroz en el norte del país. Nunca antes una cárcel paraguaya vivió el espanto de la decapitación. La batalla dejó 10 muertos y una sensación de miedo que no se apagará por mucho tiempo.

Luego la siempre presente corrupción hizo su parte. Apareció una granja extramuros del penal de San Pedro, donde narcos condenados vivían en total libertad, como una familia cualquiera. Tal fue el escándalo que el ministro de Justicia, Julio Ríos, encontró un atajo para zafar: que tal granja no estaba habilitada y que él desconocía su existencia, admitiendo como mínimo una inoperancia alarmante. Por ahora, sigue en el cargo, gracias a su poderoso padrino, el vicepresidente Hugo Velázquez.

El presidente no está de humor porque apenas aparece en público, debe desactivar las bombas cuyas esquirlas golpean su Gobierno. La vorágine de las denuncias de las siempre sospechosas licitaciones del IPS se convirtieron en otro grave problema que superan lo institucional. Las denuncias afectan a su hermano ministro de Hacienda. Benigno López está en el centro de la escena no por la reforma tributaria, sino por su gestión ante la Previsional. El presidente debe justificar también a su hermano, golpes que absorberá por acto reflejo a raíz del cercano nexo familiar.

¿QUIÉN ES EL ENEMIGO? Cuando Horacio Cartes estaba en la vereda de enfrenta era fácil descifrar los discursos presidenciales. No hace mucho lo acusaba de conspirar en su contra, pero luego del pacto legislativo, no se sabe a quién van dirigidos sus cuestionamientos. “Soy un piloto de tormenta; a mí no me asustan los desafíos, ni los griteríos, ni el bullicio. Yo enfrenté a poderosos. No me van a desanimar, como no han podido derrotarme. No importan aquellos que construyen desde la apología de la mala noticia”, siguió sin descifrar nombres de sus nuevos enemigos.

Aunque el pacto legislativo le facilita la vida en el Congreso, la falta de explicaciones y transparencia a la hora de aclarar los puntos del acuerdo despiertan sospechas. Estas interrogantes también inquietan en los sectores políticos. La segunda línea dirigencial de Honor Colorado no tiene información. “Nosotros no sabemos los detalles, quizá a nivel cupular se negocien acuerdos comerciales o judiciales”, evaluó con recelo un dirigente.

La impunidad es el pacto más exitoso en 30 años de post stronismo. Sería ingenuo pensar que ésta será la excepción. Pero para ello hay que esperar los acontecimientos, muchos de los cuales tendrán desenlace en el Poder Judicial; otros se darán en el área administrativa a través de los blanqueos.

La dirigencia de base cartista teme también que el acuerdo diluya el posicionamiento de Honor Colorado, que venía ganando terreno gracias a la mala gestión presidencial. “Nos va a pasar lo de Argaña cuando se alió con Wasmosy: el pacto le anuló su discurso”, comparó escenarios. Sin embargo, admitió que mucho no pueden hacer. Honor Colorado es propiedad de Cartes y allí se hace lo que él ordena. El apoyo a la reforma tributaria, antes cuestionada, es una muestra clara.

Otro punto del pacto es la Corte Suprema, cuyo nuevo integrante se elegirá en breve. Una disputa que sacará chispas en Añetete.

En la línea argumentativa de su discurso, agregó que la división es la lucha política estéril y que la democracia se fortalece con espíritu crítico. Para ello hace falta saber qué pactaron, quiénes lo hicieron y cuáles son los límites.

En tanto, es legítima la duda, la sospecha y la incertidumbre, que hacen mucho ruido, como la carreta que viene vacía.

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