Alcanzar un consenso político-electoral, independientemente del medio, es un avance en la madurez institucional de la oposición. En ese marco, la construcción de un frente ordenado es un requisito crítico para enfrentar a la maquinaria de la ANR en Asunción. Históricamente, la fragmentación –que provoca que el voto no colorado se disperse entre otras opciones– redujo la competitividad de la oposición. Esta unión, de mantenerse, puede ayudar a reducir la incertidumbre y el canibalismo electoral, proyectando la unidad necesaria para concentrar el voto no colorado.
La candidata ganadora ha demostrado solvencia y ambición, lo cual es siempre importante. Su desafío ahora es construir una plataforma más nítida para captar incluso a sectores que votan por los colorados. Si el voto fuera totalmente retrospectivo –es decir, un juicio a la gestión pasada– la ANR probablemente perdería por el desgaste actual. Pero la política real es contenciosa y el Partido Colorado tiene una alta capacidad de adaptación. En esa línea, su estrategia de presentar un candidato exitoso en el plano deportivo es una forma de mitigar la mala fama y el fracaso administrativo previo.
El escenario asunceno agrega una capa de complejidad extra. A diferencia de Ciudad del Este, Asunción ha sido generosa en votos colorados en las últimas elecciones. La competencia, en ese marco, no solo es de propuestas, sino de estructuras territorializadas donde la ANR mantiene vínculos partidistas y clientelares muy aceitados con la población y donde vota aproximadamente el 15% del funcionariado público colorado. Por el contrario, la reducción de la capilaridad de la oposición ha significado resultados muy magros en las elecciones generales y municipales. Es decir, se necesita un gran trabajo orgánico, además de programático, para recuperar la presencia en los barrios.
Por lo tanto, el gran desafío para la oposición es moverse en un entorno de predominio colorado. Ahí se necesita más que un acuerdo entre cúpulas y una unidad de siglas; se requiere disputar el territorio y, al mismo tiempo, presentar una agenda que conecte con la gente. La viabilidad de la oposición depende de en qué medida pueda consolidarse como una alternativa de poder real ante la máquina de la ANR.