Juan José Brull, Antonio
Rolin y Narciso Meza
ÑEEMBUCÚ E ITAPÚA
Como zona de humedales, el Departamento de Ñeembucú es uno de los más afectados por las crecidas. En tres localidades, Cerrito, Villabín y Mayor Martínez, la afectación directa llegó a la ciudad y las compañías, las autoridades declararon emergencia, y ya procedieron a la evacuación de zonas anegadas.
Cerrito fue la primera en ser declarada en emergencia y en su nota remitida, la intendenta Carlina Carballo menciona que las proyecciones prevén un aumento significativo en el nivel del Paraná, amenazando la seguridad y los medios de vida de la población. “Es necesario disponer y coordinar de manera urgente de los recursos técnicos, financieros y logísticos necesarios para la asistencia preventiva y de auxilio a familias damnificadas”.
Entre 60 y 80 familias ya fueron evacuadas en los barrios Sur, zona baja de Central, Obrero, Aviación, Norte, zonas Este y Oeste y Cerro Ñu. Además, insta a los pobladores de las zonas más bajas de las compañías Paso Tajy, Yrybucuá y Curuzú Ava a tomar los recaudos necesarios para la autoevacuación en 72 horas.
El personal policial comprobó que los tramos que unen las compañías San Miguel-Villalbín, Blanco Ñu y Cerrito se encuentran intransitables para todo tipo de vehículos. La Gobernación realiza, con maquinarias, el apoyo logístico en las evacuaciones y reforzamiento de defensas de caminos.
Informan además que cuatro son las escuelas habilitadas para albergue, y ocho las instituciones inundadas. En Cerrito se suspendieron las actividades escolares afectando a más de 700 alumnos.
Más distritos. En la víspera, la Municipalidad de Mayor Martínez también declaró emergencia hídrica y vial, al igual que la Junta Municipal de Villabín, por lo que suman tres las localidades de Ñeembucú en estado de emergencia por la crecida del Paraná.
Con la declaración, la Municipalidad y la Junta Municipal tienen la obligación de asistir a las familias afectadas por las inundaciones, y están autorizadas al uso de los recursos necesarios para ello.
Sin conexión. Varios cruces o pasos fronterizos entre el Departamento de Itapúa y la provincia de Misiones, Argentina, fueron clausurados debido a la crecida extraordinaria que experimenta el Paraná. De acuerdo con reportes del vecino país y de la Dirección de Migraciones de Paraguay, fueron inhabilitados 7 pasos fronterizos entre ambos países, pues varios de los puertos de ambos lados están totalmente inundados.
Entre los puntos afectados están puerto Ape Aimé, de San Rafael del Paraná; puerto Triunfo, de Natalio; puerto 7 de Agosto, de Carlos Antonio López; puerto Mayor Otaño, de Capitán Meza y Bella Vista. La suspensión afecta el servicio de lanchas y balsas.
La inhabilitación afecta también a los puestos de Paso de Patria, Itá Corá, Puerto Itá y Cerrito, de Ñeembucú.
La extraordinaria crecida mantiene en alerta a las autoridades de Paraguay y Argentina, que están monitoreando constantemente el comportamiento del nivel del agua, que alcanzó los 26,10 metros en Puerto Iguazú, lo que motivó la inhabilitación del puerto y evacuación de algunos comercios.
También se suspendió el servicio de transporte fluvial entre Puerto Maní con Bella Vista, a raíz de la gran cantidad de lluvias, pues en menos de 24 horas el río subió más de un metro. El cruce fronterizo en la embarcación es una gran ventaja para miles de usuarios que diariamente van y vienen a la Argentina, entre ellos el servició de la balsa Don Morel, cuyo embarcadero fue tomado por el agua. “La situación nos obliga a parar el paso”, dijo Hernán Morel, propietario del barco.
El empresario mostró su preocupación por la situación. “Itaipú abrió sus compuertas, eso repercutió en un excesivo aumento de las aguas en el río Paraná y, por lo tanto, un mayor aumento de la crecida, lo que significa que reactivar nuestro servicio será prolongado”.
La balsa cumple un gran papel en la integración fronteriza entre Bella Vista y Corpus, y ayuda a descongestionar el tránsito sobre el puente entre Encarnación y Posadas. “Mensualmente estamos pasando unas 18.000 personas y más de 7.000 vehículos entre ambas costas”, dijo Morel al lamentar que obligatoriamente deja de operar “y no sabemos hasta cuándo, lo que constituye una enorme pérdida para nosotros y los clientes”, dijo.
Recomendación. Ante esta situación, las autoridades recomiendan suspender todo tipo de navegación por el río Paraná, evitar la pesca y otras actividades recreativas, ante el aumento exponencial del caudal y corriente del río Paraná, como también la presencia raigones, restos de árboles y residuos que son arrastrados por el cauce, que representan un riesgo para la navegación.
Asimismo, instan a extremar las precauciones ante posibles inundaciones y la presencia de animales desplazados por el agua.
Cabe resaltar que las restricciones permanecerán vigentes hasta que las condiciones del caudaloso río permitan restablecer las operaciones con las garantías necesarias para pasajeros y tripulaciones. La reapertura de los pasos fronterizos dependerá de las evaluaciones de las autoridades.
Historia repetida
Los pobladores de Cerrito están temerosos, pues la última inundación de noviembre de 2023 alcanzó una altura de 6,70 m en el puerto local. Todo el departamento recuerda grandes inundaciones, perdida total de sus pertenencias, cultivos, así como ganado y más.
El panorama también preocupa a los apicultores, que están trabajando en aumentar el volumen de la miel orgánica, certificada nacional e internacionalmente, y mejorar el rendimiento de las colmenas, esto en un departamento con las condiciones ideales.
Las inminentes riadas gran parte de los colmenares pueden verse afectados, según Arturo Benítez, presidente de la Asociación de Apicultores de Ñeembucú. “Estamos previendo todo lo relacionado con el fenómeno de El Niño; la mayoría de las colmenas están instaladas en la ribera del Paranamí, desde Paso de Patria hasta Cerrito”, dijo Benítez.
Toda la infraestructura debe ser reubicados en zonas altas y el escenario se complica, ya que se trabaja con seres vivos, y sacar las colmenas de sus zonas de confort es complicado, “estamos muy atentos ante esta nueva embestida del río Paraná; en otras épocas, la correntada del río se llevaba todas las cajas colocadas en estos lugares”, recordó el técnico.
Son meses de plena actividad y producción para las colmenas, y entre noviembre y diciembre los apicultores, deberían tener su primera cosecha, por lo que la mayoría acordó mantener sus cajas con los panales en estos sitios que ya comienzan a sentir el desborde del río.
Animales evacuados. Entre muchos afectados, los ganaderos también sufren los embates de la naturaleza, en especial los que tienen campos en las consideradas zonas bajas de Ñeembucú. Varios de ellos se vieron obligados a trasladar sus animales a zonas altas, que no abundan, y genera un costo adicional ya que deben alquilar campos.