15 oct 2026

Triple Frontera se transforma entre inundaciones e imponentes postales

Impresionante. Las Cataratas del Yguazú presentan un volumen de agua diez veces superior al observado en condiciones normales.
Antecedentes. Entre los episodios históricos de crecida más importantes registrados en la región trinacional figuran los de 1983, 1992 y 2014.

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CIUDAD DEL ESTE

La crecida de los ríos Paraná e Yguazú muestra dos caras completamente diferentes en la región de la Triple Frontera. Mientras el avance de las aguas obliga a numerosas familias a abandonar sus viviendas y mantiene en alerta a vecinos de Paraguay, Brasil y Argentina, el extraordinario volumen de agua transforma las Cataratas del Yguazú y el vertedero de la Itaipú Binacional en escenarios de una fuerza natural impresionante.

Las intensas lluvias registradas en los últimos días en las cuencas de ambos ríos provocaron un importante aumento de los caudales y mantienen bajo vigilancia permanente a los organismos responsables del monitoreo hidrológico. El fenómeno repercute tanto en las comunidades asentadas en las márgenes como en los principales atractivos turísticos de la zona, donde las condiciones de acceso deben ajustarse a la evolución del nivel de las aguas.

En las Cataratas del Yguazú, la magnitud de la crecida es particularmente visible. Esta semana el caudal alcanzó aproximadamente diez millones de litros de agua por segundo, mientras que ayer, a las 08:00, el registro de la Compañía Paranaense de Energía (Copel) de Brasil, ubicada aguas abajo de los saltos, marcaba 15.700 metros cúbicos por segundo. Las proyecciones indicaban que el volumen podría superar los 16.000 metros cúbicos por segundo durante las horas siguientes.

La cifra representa más de diez veces el caudal considerado normal en el tramo del río Yguazú en Foz de Yguazú, estimado en unos 1.500 metros cúbicos por segundo. La enorme masa de agua se precipita por los distintos saltos y genera una cortina de espuma, vapor y estruendo que modifica por completo el paisaje habitual del parque nacional.

Protocolo. Sin embargo, detrás de la postal imponente también existen riesgos. La fuerza de la corriente y la posibilidad de nuevas elevaciones obligaron a activar protocolos de seguridad y restringir el acceso a sectores expuestos a la crecida. En el lado brasileño, la pasarela que conduce a la Garganta del Diablo permanece cerrada preventivamente, mientras que las rejillas metálicas de la estructura comenzaron a ser retiradas para evitar daños ante la fuerza del agua.

La medida no implica el cierre total del Parque Nacional del Yguazú, tanto en el lado brasileño como el argentino. Los turistas todavía pueden recorrer la senda principal y acceder a los miradores habilitados, desde donde es posible contemplar la magnitud de los saltos. No obstante, varios senderos y circuitos complementarios permanecen cerrados por precaución en el lado brasileño, mientras los equipos de la concesionaria Urbia+Cataratas y del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) siguen de cerca el comportamiento del río.

En el lado argentino, la situación obligó a adoptar medidas adicionales. La administración del Parque Nacional Iguazú y la concesionaria Iguazú Argentina anunciaron el cierre de los circuitos superior e inferior para ayer, luego de que el nivel del río volviera a aumentar durante la tarde del martes. Los recorridos habían sido habilitados nuevamente el día anterior, pero el cambio de las condiciones hidrológicas llevó a suspender otra vez el acceso a importantes puntos de observación de las cascadas.

El parque argentino continúa abierto parcialmente, aunque los principales circuitos de contemplación permanecen inaccesibles. También se anunciaron restricciones preventivas en la ruta provincial 101 y en los senderos Verde y Macuco. Las autoridades recomendaron a los visitantes consultar los canales oficiales antes de trasladarse hasta Puerto Iguazú.

El nivel del río Paraná seguirá aumentando

Mientras las Cataratas y el vertedero concentran la atención por la magnitud del caudal, el río Paraná mantiene en alerta a los habitantes de las zonas bajas de la región fronteriza.

De acuerdo con la previsión divulgada por Itaipú, el nivel del Paraná podría alcanzar los 123 metros sobre el nivel del mar durante las próximas horas. La estimación responde a las lluvias superiores a las previstas tanto en el área que alimenta directamente el embalse de la represa como en la cuenca del río Iguazú.

Las crecidas forman parte del comportamiento histórico de los ríos de la región. Según el coordinador de la Comisión Especial de Crecidas de Itaipú, lado brasileño, el ingeniero Paulo Zanelli Jr., entre los episodios históricos más importantes registrados en la zona de Foz de Yguazú y Ciudad del Este figuran los de 1983, 1992 y 2014. La experiencia acumulada durante esos acontecimientos contribuyó a mejorar los mecanismos de monitoreo, planificación y respuesta ante las grandes crecidas.

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En las Cataratas del Yguazú, el caudal alcanzó diez millones de litros de agua por segundo.

Itaipú también muestra la fuerza de la crecida

El espectáculo de agua se extiende hasta la represa de Itaipú, donde el aumento de los aportes hídricos obligó a modificar temporalmente la operación del vertedero. La hidroeléctrica abrió una segunda canaleta, la central, durante el martes 13 de octubre, para facilitar la evacuación del excedente de agua que llegaba al sistema.

Durante esa jornada, el caudal vertido se situó inicialmente en torno a los 10.700 metros cúbicos por segundo. Entre las 11:00 y las 12:00, las mediciones registraron un aumento desde aproximadamente 10.500 hasta 11.300 metros cúbicos por segundo, según los datos difundidos sobre la operación de la usina.

Sin embargo, la segunda canaleta volvió a cerrarse a las 21:20 del martes. Este miércoles por la mañana, la descarga se realizaba nuevamente por una sola canaleta, con un caudal de 8.857 metros cúbicos por segundo.

El vertedero de Itaipú cuenta con tres canaletas y una capacidad máxima de descarga de aproximadamente 62.200 metros cúbicos por segundo. La apertura de una o más de estas estructuras depende de los procedimientos operativos y de la cantidad de agua que necesita ser evacuada para mantener el funcionamiento seguro de la represa.

La hidroeléctrica también aclaró que la apertura de una segunda canaleta no provoca por sí sola el agravamiento de las inundaciones en las comunidades ribereñas. El comportamiento del río aguas abajo depende, entre otros factores, del volumen total de agua liberada, de los aportes que recibe el Paraná y de las condiciones hidrológicas existentes.

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El aumento del nivel del Paraná obligó a abrir las compuertas del segundo canal.

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