12 jul. 2024

De trabajadores a “héroes": Los empleados que protegen las centrales eléctricas ucranianas

Desde el pasado 22 de marzo, Rusia ha lanzado seis ataques masivos contra la red energética ucraniana, que han destruido o dañado buena parte de las centrales eléctricas del país y obligado a muchos trabajadores del sector a arriesgar su vida casi a diario para proteger el equipamiento de los drones y los misiles rusos.

De trabajadores a "héroes": los empleados que protegen las centrales eléctricas ucranianas

Empleados de la empresa DTEK ante un equipo dañado por un bombardeo ruso contra la central térmica de la compañía, en la ciudad ucraniana de Dnipró.

Foto: EFE

“Los empleados intentan parar a tiempo el funcionamiento del equipamiento y evitar así daños mayores durante los ataques”, dice a EFE una empleada de la central térmica que la empresa privada DTEK tiene en la ciudad de Dnipró, en Ucrania central.

“En vez de pensar en salvarse ellos, piensan en salvar el equipamiento”, agrega esta trabajadora que, como otros empleados de esta planta que ha sido atacada repetidamente en los últimos meses, pide el anonimato por motivos de seguridad.

En lugar de permanecer en el refugio subterráneo de la central cuando es atacada, los especialistas esenciales de estas infraestructuras tienen el deber de quedarse en sus puestos o correr a desconectar los equipos para evitar los daños que sufrirían de seguir funcionando cuando otros componentes del sistema han dejado de hacerlo.

“Es como estar en medio de un terremoto”, dice a EFE delante de un amasijo de tubos rotos y hierros rotos por los bombardeos el jefe del departamento de desarrollo operativo de la central térmica de Dnipró, que se identifica simplemente como Óleg.

Uno de estos trabajadores, que muchos ven como unos héroes, es Mikola, un supervisor de turno con más de treinta años de experiencia en el sector que ha tenido que responder a más de un ataque.

“Todo el mundo actuó siguiendo las instrucciones; nadie dejó su puesto de trabajo”, explica en la sala de control de la central. “Tomamos medidas para responder a la situación de emergencia y para normalizar el funcionamiento de la unidad generadora y de los equipos auxiliares”, explica.

Mikola destaca la “sangre fría” mostrada por todo su equipo pese lo traumático de este tipo de situaciones.

Riesgo y reconocimiento social

Las sucesivas oleadas de bombardeos rusos contra el sector eléctrico ucraniano han cambiado por completo la naturaleza del trabajo de sus empleados, cuyas fotografías aparecen ahora junto a las de los bomberos y los militares en los carteles que celebran a los “héroes” nacionales de esta guerra en el mobiliario urbano de las ciudades.

“La diferencia es colosal. Hemos pasado de tener un trabajo tranquilo, normal, con planes definidos y previsiones, a estar en riesgo permanente y vivir todos estos horrores”, dice Óleg.

“Lo que construimos durante décadas queda destruido en un minuto, en unos segundos. Es muy doloroso verlo”, afirma mientras camina entre transformadores quemados que la empresa busca reparar a contrarreloj, con la ayuda financiera y material que Ucrania está recibiendo de sus socios.

Además de asistencia para arreglar los equipos antes de que la demanda de electricidad se dispare este otoño con la llegada del frío, los trabajadores ucranianos del sector piden con insistencia más sistemas de defensa antiaérea, con los que el Ejército de su país pueda proteger con garantías las infraestructuras eléctricas.

“Intentamos reparar el equipamiento, pero si tuviéramos sistemas de defensa antiaérea no tendríamos que hacer esto, porque podríamos proteger las infraestructuras”, dice Óleg, que explica que hacer que las centrales ucranianas dejen de ser vulnerables permitiría ahorrar mucho dinero y horas de trabajo que ahora hay que invertir en reparaciones.

Según el presidente Volodímir Zelenski, Ucrania ha perdido alrededor de la mitad de su capacidad de generación eléctrica en la campaña de ataques rusos contra el sector eléctrico que empezó a finales de marzo.

DTEK es el principal inversor privado en el sector eléctrico de Ucrania, y ha visto destruida alrededor de un 90% de la capacidad de generación térmica de energía que tenía antes de la guerra.

Para poder recuperarla cuanto antes, la empresa firmó esta semana en Berlín varios acuerdos de colaboración con empresas de otros países que pueden ayudar a Ucrania a remontar esta crisis.

Pese a todas las dificultades y el riesgo de nuevos bombardeos, los trabajadores del sector se emplean a fondo en la reparación de los equipos que llevan montando, operando y manteniendo desde hace décadas.

“Nuestro trabajo en la industria energética es muy importante, porque de él depende la vida de la gente que está, por ejemplo, en los hospitales, conectada a respiración artificial”, dice con orgullo Óleg.

Fuente: EFE

Más contenido de esta sección
La NASA publicó este viernes una foto de un dúo de galaxias “danzando” tomada por el telescopio espacial James Webb, el más grande y poderoso del mundo, para celebrar el segundo aniversario del comienzo de sus operaciones.
La red social X “engaña” a sus usuarios con el sistema de verificación de cuentas con una marca azul; además, viola normas de la UE sobre transparencia, afirmó este viernes la Comisión Europea en un comunicado.
Investigadores de la Universidad china de Yunnan y varios institutos internacionales revelaron que la Vía Láctea es más extensa y posee una estructura radial más compleja de lo que se había calculado anteriormente.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, llamó este jueves por error “presidente Putin” al mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, al presentarlo en un evento de la cumbre de la OTAN con líderes de varios países.
El rápido deshielo causado por el cambio climático en el Ártico generó unos bloques de hielo que fluyen por el océano hacia el sur y que en los últimos años han afectado a la temporada de navegación, el periodo en el que una ruta es navegable para determinados buques.
El esqueleto del dinosaurio más grande jamás puesto a la venta se subastará el 16 de noviembre en Francia, por un precio estimado de entre 3 y 5 millones de euros (USD 3,2 y 5,2 millones).