11 abr. 2026

De las reformas y los parches

Sería de necios negar que la Caja Fiscal debe ser reformada, pero para eso se debe hacer un estudio serio, consensuado con todos los sectores y no solo con soluciones parches, como lo reclaman principalmente los docentes y los magistrados. De lo contrario, el problema, como lo dijeron varios analistas, volvería en unos cinco años.

El último día del 2025, el presidente Santiago Peña presentó su proyecto de ley de reforma de la Caja Fiscal. Sin embargo, lo grave es que, en pleno receso legislativo fue tratado a las apuradas y aprobada por la aplanadora colorada en la Cámara de Baja.

Los diputados convocaron a una supuesta reunión para “escuchar” a los afectados un día antes cuando la mayoría de los docentes y magistrados estaban de vacaciones, para decir después que escucharon a las partes. Así, el pasado jueves, sin ningún debate previo, la normativa fue aprobada, con ciertas modificaciones propuestas por el mismo Ministerio de Economía.

La historia siguió. El viernes, el titular del Senado convocó a los gremios afectados para dialogar sobre la reforma para el lunes porque al día siguiente, el martes, la ley que tiene media sanción, iba a ser tratada por el pleno de la Cámara Alta.

Ayer, de nuevo apareció otra modificación, con los pedidos de los gremios, según dicen, para que sea aprobada nuevamente por los senadores. No obstante, es evidente que, al no reunir los votos en la cámara revisora, postergaron el estudio del proyecto para el 25 de marzo próximo.

Con todo el trajinar del proyecto de ley, que ya tuvo un cambio en Diputados y otro propuesto en el Senado, es notorio que no existe una propuesta seria que pueda servir para salvar la Caja Fiscal.

Así, a las apuradas, con todos los gremios en contra, con movilizaciones en todo el país, no se puede legislar sobre una ley tan importante que cambiará la vida principalmente de los miembros de las fuerzas públicas, los docentes y los magistrados judiciales.

Lamentablemente, este es uno de los peores parlamentos de la era democrática, donde ni siquiera se toman la molestia de leer los proyectos, sino que solo obedecen órdenes, cuando que ellos son los representantes del pueblo.

Una reforma de la Caja Fiscal es necesaria y urgente. Pero meterle un parche solo hace que la agonía continúe, y se agrave en unos años más. Como se dijo, es necesario que existan estudios serios, consensuados y, principalmente, que la reforma sea justa para todos y así tener una solución definitiva.

El cambio requiere que todos los afectados pongan de su parte. Si hay que aportar más, que lo hagan; si se debe elevar la edad de jubilación, que así sea, pero que sean respetados los derechos adquiridos ya que no se puede cambiar las reglas a mitad del juego.

Pero el principal problema de la reforma está en la altura moral de los parlamentarios, que no tienen vergüenza en querer cambiar la Caja Fiscal, sin modificar primero su Caja Parlamentaria con la jubilación vip que tienen, con apenas pocos años de aportes y gran auxilio estatal.

Otro punto innegable es que la jubilación es algo que solo le alcanzará, si es que llega, a 3 de cada 10 paraguayos, lo que hace que este sea un problema mucho mayor. Y esto es producto de varios factores como la falta de educación de calidad, el desempleo, la corrupción, entre otros muchos motivos. Este sí es una cuestión que también urge solucionar.

Por de pronto, esperemos que en estas seis semanas que restan hasta que los senadores traten el proyecto de ley de reforma de la Caja Fiscal, sea con miras a resolver definitivamente la situación, para que sea sustentable en el tiempo, y no solo por unos años y así pasar el problema al próximo gobierno.

Esta es una cuestión seria, que necesita legisladores con mayúsculas, que se pongan a la altura de las circunstancias y no solo aquellos populistas que siempre predominan.

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