CAACUPÉ
Sentado en un banco público, similar a la escultura en una calle de Buenos Aires de dos humoristas argentinos, aparece la estatua de quien fuera fundador de Caacupé, hace 250 años, cuya imagen real nunca estuvo en los anaqueles de los libros de historia. Se trata de un tal Carlos Morphi, de origen irlandés, quien a instancias de la Corona española –a finales del siglo XVIII– fundó la ciudad más conocida hoy como capital espiritual del país.
La figura del fundador de Caacupé reaparece en el espacio público con una propuesta que busca ampliar la memoria histórica de la ciudad. Impulsada por el gestor cultural Blas Ayala y elaborada por el escultor Ricardo Núñez, la obra apunta a rescatar la identidad política y social de la Capital Espiritual más allá de su tradicional perfil religioso.
Caacupé comenzó a mirar su historia desde otro ángulo. Más allá de su reconocida identidad religiosa, marcada por la Basílica y la devoción mariana, la capital espiritual del país empieza a recuperar también a las figuras civiles y políticas que dieron forma a su historia. En ese camino surge la primera estatua de Carlos Morphi, considerado fundador de la ciudad, instalada de manera provisoria sobre la calle Concepción, a la espera de su emplazamiento definitivo.
La iniciativa fue impulsada por Blas Ayala, quien desde hace varios meses trabaja en la reconstrucción de la identidad histórica de Caacupé desde una perspectiva social y política. Según explicó, la ciudad ha desarrollado con fuerza su perfil religioso, pero aún cuenta con una deuda con sus protagonistas civiles.
“Caacupé trabaja muy bien su identidad religiosa, pero también tiene una historia política y social que necesita ser contada”, expresó Ayala, al señalar que el proyecto busca visibilizar a quienes contribuyeron a convertir a la ciudad en un punto de referencia nacional.
PESO PROPIO. Pero ¿quién fue Carlos Morphi? Su nombre aparece en la historia local con peso propio. Fue un militar y funcionario colonial de origen irlandés —Charles Murphy, hispanizado como Carlos Morphi— que sirvió a la Corona española y ejerció como gobernador de la Provincia del Paraguay entre 1766 y 1772. Durante su administración, tuvo a su cargo una serie de reorganizaciones territoriales clave para el país y fue el responsable de fundar varias localidades del interior, entre ellas Caacupé, Caraguatay, Pirayú, Ybycuí, Carayaó, Arroyos y Esteros y Barrero Grande, hoy Eusebio Ayala.
Morphi llegó al gobierno en un momento de fuerte reordenamiento político en la colonia. Uno de los episodios más significativos de su gestión fue la ejecución de la Real Cédula de Carlos III, que ordenó la expulsión de los jesuitas del territorio español en 1767, una decisión que marcó el rumbo político y religioso de toda la región. En ese contexto, su administración también reorganizó pueblos, fortaleció centros cívicos y consolidó núcleos urbanos estratégicos en el interior del país.
En el caso de Caacupé, su papel fue determinante. Si bien la zona ya tenía presencia poblacional desde mucho antes y una fuerte tradición devocional en torno a la Virgen, fue durante la gobernación de Morphi que el Valle de Caacupé fue formalmente reconocido como centro religioso y de peregrinación, además de adquirir estructura cívica dentro del orden colonial. El 4 de abril de 1770, fecha que hoy se toma como fundación oficial de la ciudad, quedó asociada a esa reorganización impulsada bajo su mandato.
A partir de esa relevancia histórica comenzó la investigación que derivó en la escultura. El proceso, sin embargo, estuvo marcado por una dificultad central: no existe una imagen documentada de Carlos Morphi.
Ayala explicó que gran parte de los archivos históricos se perdieron durante la Guerra contra la Triple Alianza, por lo que fue necesario recurrir a historiadores locales, documentos dispersos y reconstrucciones colectivas para imaginar su figura. Con ese trabajo de base, se consensuó una representación simbólica que hoy se convierte en el primer rostro escultórico de Morphi en más de 250 años.
Obra de arte. La obra fue realizada por el escultor Ricardo Núñez, quien detalló que el proceso demandó cerca de dos meses de trabajo continuo. “El proyecto fue difícil porque no tenemos fotografía ni retrato. Tuvimos que guiarnos por historiadores y por cómo se vestían las autoridades de esa época”, explicó.
La estatua mide 1,79 metros, pesa aproximadamente 150 kilos y fue elaborada con una estructura de hierro recubierta con cemento, resina y fibra, materiales elegidos para soportar la intemperie y garantizar su permanencia.
La escultura aún no fue inaugurada oficialmente. Según sus impulsores, todavía restan detalles como iluminación, terminaciones y la colocación de una placa con el nombre del personaje. Además, se prevé incorporar un código QR que permitirá acceder a una página con información histórica sobre Carlos Morphi y el proceso de creación de la obra.
La propuesta no se agota en esta primera figura. Ayala adelantó que el grupo promotor proyecta donar diez esculturas a la ciudad, dedicadas a otras figuras ilustres de Caacupé, con la intención de construir un circuito patrimonial que complemente el turismo religioso y fortalezca la memoria colectiva.
Entre los nombres que ya se barajan aparecen referentes como el teniente Fariña, Gaudioso Núñez, la profesora Cabral y otros ciudadanos que dejaron huella en la construcción institucional y cultural de la ciudad.
“Queremos que la gente venga a la Basílica, pero que también conozca quiénes hicieron grande a Caacupé”, resumió Ayala.
La recepción ciudadana fue inmediata. Apenas difundida en redes sociales, la imagen de la escultura superó las 30.000 visualizaciones y generó cientos de reacciones, comentarios y mensajes privados, en una respuesta que sus impulsores interpretan como una señal clara de interés por recuperar la historia local desde una nueva perspectiva.