Andrés Duré, uno de los propietarios de los tres establecimientos ganaderos que durante más de tres años denunciaron ataques atribuidos a un grupo armado asentado en la zona, sostuvo ayer que, pese a la reciente incursión fiscal-policial, los integrantes de la organización continúan ocultos en sectores boscosos y representan una amenaza para la seguridad.
Duré recordó que, desde los primeros ataques sufridos en sus propiedades, denunció la presunta presencia de una facción del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) en la zona de Yasy Cañy.
“Somos tres estancias las afectadas con esta situación y en todas mis denuncias yo había mencionado que había brote del EPP” en la zona, señaló el productor.
Según afirmó, durante más de tres años los establecimientos fueron blanco de constantes hostigamientos por parte de un grupo de supuestos campesinos sin tierra que, de acuerdo con las denuncias, actuaban fuertemente armados.
El productor aseguró que cuentan con videos e imágenes captadas mediante drones, en las que se observan a los integrantes del grupo portando armas de grueso calibre y efectuando disparos contra maquinarias agrícolas y ganado.
“En varias oportunidades les seguía con el dron y había gente totalmente distinta a los campesinos, si bien también eran campesinos; inclusive empezaron a dejar panfletos identificándose como EPP” refirió.
También denunció que incendiaron tres retiros y atacaron su vivienda en dos ocasiones durante los sucesivos hechos de violencia.
Tras el operativo fiscal y policial desarrollado hace aproximadamente quince días, Duré señaló que la mayoría de los integrantes del grupo lograron internarse en el monte para evitar ser capturados, mientras que solo una persona fue detenida en aquella oportunidad.
Asimismo, indicó que en una de las grabaciones aparece un hombre disparando contra la comitiva fiscal-policial con un arma larga, identificado plenamente como Rubén Coronel (foto-captura), a quien el Ministerio Público sindica como uno de los cabecillas del grupo armado.
“Luego de un tiempo hubo un hecho también en la estancia Biogranos, ya con explosivos. Gracias a Dios al colega no le pasó nada”, recordó el señor Duarte el atentado que había sufrido el ciudadano brasileño Osmar Tomay, quien se salvó milagrosamente de la explosión de una bomba cazabobos al pasar con su vehículo por un camino interno de la propiedad.
Un mes después ocurrió el secuestro de Almir de Brum, que fue atribuido a la banda del EPP.
Hace menos de dos semanas se registró otro enfrentamiento armado entre campesinos y las fuerzas policiales, tras un desalojo de las tres estancias, que cita Duré.
“Es una alerta de que ese grupo sigue vivito y coleando”
El senador colorado Basilio Bachi Núñez habló sobre el brutal atentado en Naranjito, y culpó a la mala gestión de gobiernos anteriores sobre la reagrupación del grupo armado.
“Claro que es una falla (del sistema de seguridad) y una alerta. Es una alerta de que ese grupo sigue vivito y coleando, confinado en un departamento, según los informes que yo estoy dando. Yo estoy dando informes que recibí extraoficialmente”, expresó el senador.
Reconoció que “es una batalla que se pierde”, pero que con el apoyo del Legislativo hubo avances en materia de seguridad en los últimos tres años, desde que asumió el nuevo Gobierno.
“Esto no se puede solucionar de la noche a la mañana, además teniendo en cuenta que hay ministros de periodos anteriores, ministros del Interior que están encausados (con proceso judicial) por tener relaciones con el crimen organizado”, dijo, culpando a autoridades de seguridad de gobiernos anteriores y refiriéndose al ex ministro Arnaldo Giuzzio.
Aseguró que al EPP se le está “enclaustrando” en una zona y en un solo departamento.
Y por último, volvió a criticar a ministros del Interior de periodos anteriores, quienes “prácticamente vivían con el crimen organizado” y dio su apoyo a los ministros actuales, Enrique Riera (del Interior) y Óscar González (de Defensa), “que combaten al crimen organizado y son honestas”.
“Claro que es una falla (del sistema de seguridad) y una alerta de que ese grupo sigue vivito y coleando”.
Alertan fracaso estatal en la lucha contra grupos criminales
El analista José María Amarilla cuestionó la estrategia del Estado para combatir a grupos criminales tras la ejecución de dos agentes policiales en Naranjito, Canindeyú. Por su parte, el criminólogo Juan Martens denunció precariedad institucional en lucha contra el narcotráfico.
“Grupos entre 15 y 30 personas pueden armarse, circular, juntar vehículos, llevar fusiles y explosivos sin que ninguna fuerza de seguridad se entere. Eso es un mal síntoma”, analizó el experto. En su opinión, es preocupante que las fuerzas del orden no tengan capacidad de respuesta ante los ataques de grupos criminales.
“El Estado paraguayo no tiene la capacidad de reprimir estos eventos criminales que son significativos y de lectura importante, tanto internamente como para inversores que puedan estar interesados en Paraguay”, afirmó.
Por su parte, el criminólogo Juan Martens destacó la batalla que está perdiendo el Estado en el Departamento de Canindeyú a manos de referentes del crimen organizado. “Canindeyú es el departamento donde hay mayor actividad de cocaína, marihuana y armas, después del Departamento de Amambay. La ruta PY03 funciona como la principal vía de salida hacia los estados brasileños de Mato Grosso y Paraná. Los puestos policiales se convirtieron en peajes para el crimen organizado”, advirtió.
Grupos entre 15 y 30 personas que pueden armarse, llevar fusiles y explosivos. Eso es un mal síntoma.
Con dolor dicen adiós a policías
Familiares, amigos, vecinos y camaradas participan del velatorio del suboficial inspector Herninio Ojeda, una de las víctimas fatales del ataque armado al Puesto Policial Nº 4 de la colonia Naranjito. En medio del profundo pesar, exigieron que el crimen no quede impune. En su comunidad natal de Cerro Hû, distrito de Ybyrarobaná, familiares, amigos, vecinos y camaradas del uniformado entre lágrimas y expresiones de profundo pesar. Lo recordaron como un hombre honesto, solidario y comprometido con su labor y con su comunidad.
También, con profundo pesar despidieron al suboficial Atilio Martínez en la ciudad de Juan Manuel Frutos, en el Departamento de Caaguazú. Su familia lo recuerda como una persona ejemplar, buen hijo, maravilloso hermano y excelente padre y marido.