Luego de años de berrinches del cartismo contra la Unión Europea bajo el discurso conservador Dios, Patria y Familia, como fórmula para captar votos y apoyo de los sectores más conservadores de la sociedad local y del mundo, el acuerdo firmado en Asunción este sábado entre el Mercosur con este bloque obligó a cambiar el lenguaje de este sector.
Antes de llegar al poder, en plena campaña electoral para las internas coloradas del 2023, el cartismo lideró con grupos religiosos y conservadores una gran movilización contra el acuerdo con la Unión Europea en el área de educación, convenio que ya estaba vigente y aprobado por el Congreso, pero la campaña insisitía en su “derogación”.
La excusa era que supuestamente el “Convenio de Financiación para la Transformación Educativa”, firmado con la Unión Europea impulsaba la “ideología de género”, por lo que se volvió una promesa de campaña para el movimiento Honor Colorado su derogación.
Durante esa época, tanto el presidente de la República Santiago Peña como el titular del Senado, Basilio Bachi Núñez, y el de Diputados, Raúl Latorre, sostuvieron durante sus campañas que el convenio atentaba contra la gobernanza educativa y la autonomía nacional.
Sin embargo, la promesa quedó en aguas de borraja por el simple hecho de la imposibilidad de su acometido, ya que un convenio internacional ya ratificado por el Poder Legislativo no se puede revertir y gran parte del dinero donado por los europeos ya se había gastado (38 millones de euros).
El discurso anti-UE también se ha extendido hacia ataques a las organizaciones no gubernamentales (ONG), calificándolas como herramientas de influencia extranjera y buscando limitar su financiamiento y operatividad a través de la llamada ley garrote (Ley N° 7363/24 Que establece el control, la transparencia y la rendición de cuentas).
El cartismo no ha abandonado su visión crítica conservadora contra lineamientos europeos e incluso la postura del presidente Santiago Peña sobre el acuerdo con la UE siempre fue escéptica.
En octubre del 2024, Peña señalaba: “No soy optimista. En Mercosur hemos mostrado interés en llevar adelante un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Tenemos la vocación de integrarnos al mundo y eso está demostrado. Pero no encontramos esa misma sintonía en Europa”, dijo Peña a El País en la ciudad de Mar del Plata,
Hoy quedó lejos aquella retórica contra la Unión Europea desde el cartismo, que este sábado acaparó las butacas del Teatro José Asunción Flores del Banco Central del Paraguay (BCP), y culminó festejando en el quincho de Horacio Cartes el acuerdo firmado por el Mercosur con los europeos, con Peña presidiendo al bloque regional.
El propio mandatario, de considerar al tan trabajado acuerdo, cuyas negociaciones duraron más de 25 años, como algo difícil de alcanzar por las trabas de líderes europeos, ahora dice que el pacto logrado es un “anhelo concretado”.
Pero el escenario mundial, esta Torre de Babel del siglo XXI tiene al Gobierno paraguayo hablando en dos idiomas, uno el de la integración y el multilateralismo, y otro respaldando el unilateralismo y el intervencionismo norteamericano.
Paraguay va en aumento con sus acuerdos y pactos con los EEUU, que reflotó su Doctrina Monroe y piensa al resto de América como su “área de influencia”. Ahora resulta que hasta Peña es invitado a formar una Junta de Paz para Gaza, por una módica cuota de membresía (supuestamente USD 1.000 millones).
Del otro lado del charco, después de celebrar el acuerdo en Asunción, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, retomó sus discursos de defensa de Groenlandia y el Reino de Dinamarca ante las amenazas de Donald Trump de apoderarse del territorio.
Mientras Paraguay se acomoda en medio de dos grandes aguas, pero esto puedo salir caro a la larga.