23 may. 2026

Baja la pobreza, pero un despido o una enfermedad te devuelven atrás, señala análisis

PRODesarrollo señala que la pobreza por ingresos baja, pero la vulnerabilidad persiste. Explica que solo ingresos no capta que muchos hogares no pueden sostener su bienestar ni absorber shocks. Mientras no cambie la estructura productiva y laboral, la mejora en los indicadores convivirá con una base económica frágil.

pobreza paraguay.jpg

Pese a reducción de la pobreza, persiste la vulnerabilidad económica, señalan.

Foto: Archivo ÚH.

La organización PRODesarrollo realizó un análisis sobre los riesgos de las familias que están levemente por encima de la línea de pobreza, que siguen vulnerables económicamente, ya que cualquier shock por problemas de salud, endeudamiento o desempleo puede hacer retroceder el progreso del hogar.

El análisis reconoce que la pobreza monetaria se redujo de manera significativa en las últimas dos décadas. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la incidencia de la pobreza total pasó de 46% en 2002 a aproximadamente 16% en 2025. Esta caída es real y consistente con mejoras en ingresos laborales y transferencias sociales. Sin embargo, el organismo citado al inicio afirma que esa mejora, por sí sola, no describe completamente la estructura económica sobre la que se sostiene.

“La medición oficial de la pobreza se basa en ingresos y establece un umbral: quien no lo alcanza es considerado pobre. En 2025, la línea de pobreza extrema se ubicó en G. 933.108 mensuales per cápita para zonas urbanas y en G. 681.839 para zonas rurales. El problema no es el umbral en sí, sino lo que ocurre alrededor de él”, menciona.

Explica que la distribución del ingreso muestra que una proporción importante de la población se concentra en niveles cercanos a esos límites apenas por encima de la línea de pobreza, según datos recientes del INE y estimaciones utilizadas en análisis nacionales sobre vulnerabilidad económica.

“Esto implica que pequeños shocks –como enfermedad, pérdida de empleo, endeudamiento o aumento del costo de vida– pueden empujar nuevamente a muchos hogares hacia situaciones de privación”, sostiene al tiempo de señalar que esto no se trata solamente de pobreza en sentido estricto, sino de una “fragilidad económica”.

PRODesarrollo recuerda que el mercado laboral refuerza esta estructura. De acuerdo con el INE, alrededor de seis de cada diez ocupados en Paraguay se encuentran en situación de informalidad. A su vez, una proporción importante de los asalariados informales percibe ingresos por debajo del salario mínimo, lo que implica que una parte relevante de los trabajadores genera ingresos que, aun permitiendo superar la línea de pobreza, no garantizan estabilidad ni protección.

Nota relacionada: Reducción de la pobreza no alcanza a cerrar desigualdades, señala economista

Asimismo, recalca que la estructura productiva profundiza este patrón. Según el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), las micro, pequeñas y medianas empresas representan aproximadamente el 98% de las unidades económicas del país y concentran cerca del 70-75% del empleo. Sin embargo, su contribución al producto interno bruto continúa siendo relativamente reducida.

“Estas características reflejan las limitaciones estructurales de una economía compuesta mayoritariamente por unidades productivas de pequeña escala, con baja capacidad de acumulación, productividad e incorporación tecnológica, que la mayoría de las veces surgen como opción para aquellos que no tienen otras oportunidades”, indica.

Adicionalmente, estimaciones de organismos internacionales indican que el número de unidades productivas informales supera ampliamente al de las formales. “El resultado es una economía con alta capacidad de absorción de empleo, pero limitada capacidad de generación de valor”, resume.

PRODesarrollo considera que la mejora de ingresos observada en los últimos años debe ser interpretada con cautela, teniendo en cuenta que los ingresos de los sectores de menores recursos crecieron a tasas superiores al promedio, en parte impulsados por programas sociales y transferencias públicas. “Esta dinámica contribuye a la reducción de la pobreza monetaria, pero no necesariamente implica una transformación de las condiciones estructurales de generación de ingresos para una mejor calidad de vida”, agrega.

Otro indicador que explica el análisis es que el consumo muestra señales de expansión apoyadas en financiamiento. El ritmo de crecimiento del crédito al consumo y del uso de tarjetas, sugiere que una parte del bienestar observado se sostiene en endeudamiento y no exclusivamente en ingresos permanentes.

También le puede interesar: Aislamiento y desempleo: Así se vive en el distrito más pobre del país

Insiste que la reducción de la pobreza por ingresos puede coexistir con persistencias estructurales que no son capturadas por el indicador tradicional y se interroga: "¿Y si la informalidad no es únicamente el problema, sino también la forma en que el sistema económico se adapta a sus propias limitaciones?”.

“En una estructura productiva caracterizada por baja productividad, alta fragmentación y limitada capacidad de generación de valor, la informalidad no aparece solamente como una anomalía, sino también como un mecanismo de ajuste: permite absorber mano de obra, generar ingresos mínimos y sostener niveles básicos de actividad en contextos donde el sistema formal no logra expandirse al mismo ritmo”, subraya.

Recalca que una economía compuesta mayoritariamente por emprendimientos de pequeña dimensión, muchas veces surgidos como mecanismo de subsistencia o autoempleo, son limitaciones que condicionan la capacidad de generar valor y sostener procesos de crecimiento.

Finalmente, concluye que mientras estas condiciones estructurales persistan, la mejora en los indicadores convivirá con una base económica todavía vulnerable.

Más contenido de esta sección
El representante del sector empresarial ante el Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam), Ing. Enrique Vidal, reiteró que se oponen a un reajuste del salario mínimo por encima del índice de precios al consumidor (IPC) y rechazan el “acuerdo político” para un reajuste fuera de las reglas.
El embajador Pierre-Christian Soccoja destacó el avance de la relación bilateral en áreas como transporte, educación, comercio, cultura y formación técnica. Empresas francesas analizan participar en proyectos estratégicos como el futuro sistema de TRAM (sistema de tranvías).