Durante el panel Energía y Construcción en Paraguay: Desafíos para la Sostenibilidad, celebrado en el marco del evento Construtecnia 2026, referentes del sector eléctrico nacional y la consultoría técnica se reunieron para diseccionar un panorama que, aunque marcado por la tradición hidroeléctrica, se encuentra en un punto de inflexión.
El consenso entre los especialistas es que el nuevo marco regulatorio es un paso positivo y necesario, pero no es una solución mágica. La transición hacia una matriz más distribuida y diversa dependerá de la coherencia entre los precios, la capacidad técnica de las redes y la capacidad del país para atraer proyectos que, más allá de la generación, aporten al desarrollo industrial del Paraguay.
Para Nicolás Foyzac, consultor en transición energética, la principal barrera no es necesariamente tecnológica, sino cultural. Asimismo, señaló que el costo de la generación tradicional en Paraguay es bajo en comparación con estándares globales, lo que dificulta que proyectos de generación distribuida a pequeña escala presenten un retorno de inversión atractivo para el inversor privado. Foyzac vio una oportunidad bajo el nuevo decreto en “la venta a grandes consumidores”, lo que podría impulsar, por ejemplo, el desarrollo de un “parque industrial”.
Por su parte, Francisco Escudero, director de Planificación de la ANDE, respaldó la visión desde el lado comercial. “Si empezamos a mirar el tema de la inversión a escala reducida, el repago de esa inversión con los niveles tarifarios que tenemos hoy no justifica”, dijo. Sin embargo, afirmó que “cuando la energía valga lo que tiene que valer, eso va a incentivar a que la generación se distribuya a nivel de techos o paneles solares”.
A su vez, el consultor especialista en energías, Guillermo López Flores, puso sobre la mesa un concepto fundamental para el sector, como la bancabilidad. “Las obras de expansión no pueden financiarse con dinero público; hay que ir al capital privado”, afirmó. Según el especialista, los inversores no solo miran la tecnología, sino la estabilidad de las reglas de juego a 30 años, para lo que será clave que las normas sean claras.