En escándalo financiero del caso Master sigue generando novedades tanto en el ámbito político como en el financiero. Esta semana, el presidente del Banco Central de Brasil, Gabriel Galípolo, ofreció una declaración sobre el tema.
El problema, en opinión de Galípolo, no eran los pasivos de la institución declarada en quiebra, sino en la forma en la que se utilizaron los fondos captados.
Ante la Comisión de Asuntos Económicos (CAE) del Senado, el titular del central brasileño explicó que luego de las crisis financiera del 2008, el mundo financiero en general trató que establecer mayores controles. Esto, al mismo tiempo, elevó los costes de cumplimiento y fomentó la migración de parte de la intermediación financiera a instituciones no bancarias.
No obstante, lo que a nivel mundial se convirtió en una tendencia, en Brasil produjo un movimiento “en la dirección opuesta, con instituciones que buscaban convertirse en bancos para acceder a los fondos captados con la cobertura del Fondo de Garantía de Crédito (FGC)”, según recoge una nota publicada en Globo.
“Y no conviene que exista un desajuste entre pasivos y activos, es decir, que la institución que capta capital en el mercado minorista, con la garantía del FGC (Fondo de Garantía de Crédito), invierta en activos que no son típicos del mercado minorista”, añadió.
En cuanto al caso Master, el alto funcionario afirmó que el Banco Central no cuenta con instrumentos adecuados para actuar que otras instituciones.
FLAVIO BOLSONARO. En elmarco del mismo escándalo financiero, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó a su principal rival en las elecciones del próximo octubre, Flávio Bolsonaro, por haber recurrido al banquero Favio Vorcaro para financiar una película sobre su padre, Jair Bolsonaro.
“Quién se imaginaba que aquel niño, el más santo de la familia Bolsonaro, pediría 159 millones de dólares (sic) para una película sobre su padre”, dijo Lula en alusión a Flávio Bolsonaro, durante encuentro cultural en la ciudad de Aracruz, Espírito Santo (sureste).
El dueño del Master, Daniel Vorcaro, cumple prisión preventiva por el desvío de fondos públicos y negocia delatar a la Fiscalía a otros nombres involucrados en el esquema de corrupción.