Las obras de desagüe pluvial en el barrio capitalino Santo Domingo, con apenas el 20% de avance en 10 meses, se traducen en bloqueos extremos, inseguridad y falta de planificación.
Se trata de una de las ocho cuentas que debían financiarse con el bono G8, unos G. 360.000 millones aprobados en 2022 bajo la administración de Óscar Nenecho Rodríguez.
Pero, según el informe de intervención, ese dinero fue desviado y, además de todos los contribuyentes, los vecinos son los que sufren a diario al no poder circular sobre la calle Nuestra Señora del Carmen ni usar los estacionamientos.
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La obra fue adjudicada vía licitación al Consorcio Pluvial Santos por G. 72.389.446.724 de los cuales ya se pagaron G. 14.030.390.947.
Durante la mañana de este miércoles, las cámaras de NPY mostraron a un grupo de obreros en la zona y evidenciaron nuevamente que el proceso de construcción es demasiado lento y precario.
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Si bien es una obra de entubado subterráneo, el avance es solo del 20% desde la palada inicial el pasado 27 de marzo del 2025, unos 10 meses generando incomodidades, dificultades de desplazamiento y destrozos en las casas contiguas por el agua que ingresa con cada lluvia.
A esto se le suma el peligro mortal al que son expuestos los vecinos en los días de lluvias que, como es sabido, se forman enormes raudales que ya se cobraron vidas humanas.
Para los pobladores, la ejecución de las obras no significa desarrollo, más bien representa un perjuicio para sus bolsillos y sus vidas.